Menos indignación, más periodismo: Pascal Beltrán del Río (Excélsior)


Al observatorio de medios OMCIM le parece relevante el comentario siguiente:

Menos indignación, más periodismo

Pascal Beltrán Del Río, Excélsior

03/09/2017

Las redes sociales han hecho evidente que existe un grupo de personas cuya mayor satisfacción en la vida es encontrar cosas sobre las cuales puedan estar indignadas, y asegurarse de que todos lo sepan.Esta semana, alguien quiso hacer pasar un mal momento al profesor tapatío Ramón Bernal…

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4 comentarios sobre “Menos indignación, más periodismo: Pascal Beltrán del Río (Excélsior)

  1. Esta columna expone uno de los problemas latentes en los medios de comunicación actuales, que en ocasiones usan el contenido viral de las redes sociales para hacer notas sin corroborar que la fuente o la información que reciben están sesgadas, omitidas o son falsas.
    Hay muchos ejemplos, como el del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, cuando dijo que “a una niña gorda nadie la quiere”, frase sacada de contexto en la que se refería a embarazos no deseados en jóvenes; o la que difundió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acerca de supuestos conflictos en Suecia en relación al terrorismo; o cuando se retomó como cierta la noticia publicada por el portal de humor El Deforma sobre el pago de Samsung a Apple de un billón de dólares en monedas de cinco centavos.
    Las noticias falsas que circulan por internet y su viralización en los usuarios de redes sociales ha causado terror social hacen evidente que las plataformas digitales tienen la capacidad de agraviar la opinión de un público que no se informa adecuadamente, lo que representa ya un conflicto.
    Ahora, si sumamos a estas noticias falsas de medios ficticios, el problema se acrecenta al ver a medios oficiales suscribir dicha información falsa. Esto nos habla de un mal ejercicio periodístico, que ponen la inmediatez sobre la veracidad.
    La gran cantidad de información que se produce y comparte a través de internet ha sido una herramienta importante para el periodismo, no obstante representa también un peligro si no se maneja adecuadamente, y demerita el trabajo de los periodistas y los medios en general.

  2. Con las nuevas tecnologías de la información, la posibilidad de compartir información es mucho más fácil y rápido, lo que antes se comunicaba mediante escritos, llamadas telefónicas o fax, ahora basta con un simple clic para compartir hechos, sean éstos verídicos o no, comprobados o no, fuera de contexto o no. La posibilidad de difundir información se ha multiplicado en dimensiones antes inimaginables.
    El ejercicio periodístico es el que más ha sufrido cambios en esta materia, pues un reportero que antes acudía a fuentes de primera mano, tales como ir directo al lugar de los hechos ahora puede desde su smartphone acceder a ella; sin embargo, así como esto puede ser visto como una gran ventaja en cuestiones de inmediatez y ahorro de tiempo, también es una situación que se presta a dudar sobre la veracidad de la información.
    Así como este caso, existen millones más donde las “fake news” o precisamente la información fuera de contexto han puesto en juego la integridad de las personas, tanto de los protagonistas de las historias como de quien recibe esa información. No olvidemos los casos de los saqueos a principios de año por el gasolinazo, tema que en redes sociales se empezó a esparcir muy rápido con imágenes falsas, que incluso medios de comunicación de prestigio y oficiales, irresponsablemente compartieron, originando dos cosas: 1. El pánico de la gente y 2. Logrando que la información fuera más “de confianza” al haber sido compartida por ellos, específicamente Radio Fórmula en Twitter.
    Es importante como periodistas o profesionales de la comunicación que en esta coyuntura de la convergencia de los medios digitales sepamos marcar límites y verificar la información a toda costa y precisamente mediante el uso de la tecnología, buscar que los hechos estén bien comunicados, pues los periodistas tienen una enorme responsabilidad social la cual proveer a los ciudadanos de información veraz, para que éstos actúen en algún sentido.

  3. El desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación han posibilitado la transmisión de una mayor cantidad de información, a distancias más amplias y en un menor tiempo; también han potencializado la capacidad de generar contenidos propios, y que estos se difundan, a veces incluso en mayor cantidad que los contenidos que son producidos en medios tradicionales.
    Asimismo, este desarrollo de las TICs ha fortalecido el papel del receptor, en tanto que puede generar sus propios contenidos, así como construir espacios en los cuales dar a conocer su opinión. También el hecho de que ciertas tecnologías estén al alcance de la mano, crea la oportunidad de generar nuevos contenidos, otras perspectivas, etcétera.
    Sin embargo no todo ha sido favorable, la creación y difusión de noticias falsas y descontextualizadas es muy común, por un lado los usuarios de las redes sociales no tienen una cultura que se base en verificar si los contenidos que comparte son verídicos, o revisar elementos tan pequeños como la fecha del acontecimiento o la nota escrita.
    Otro factor, es que virilizar una noticia es muy fácil, y asimismo, se cree que por compartir tantas veces una noticia, automáticamente esto la vuelve verídica y no es necesario revisar su autenticidad, lo más grave es que los medios periodísticos mantengan y refuercen este tipo de comportamientos, es claro que tienen intereses lucrativos, ya que optan por difundir contenidos que les traigan más likes o retweets, en muchas ocasiones velan por compartir contenidos que tuvieron un gran alcance en espacios en Internet, sin embargo, esto ha generado que compartan no sólo contenidos falsos, sino también aquellos que fomentan el morbo, es decir, cada vez más se dan casos en que los medios periodísticos anteponen los contenidos que buscan la espectacularización, antes que lo noticioso.
    Es decir, los medios periodísticos no deben olvidar su carácter noticioso, y que se encuentran en un papel de mediadores, y sí bien es bueno que difundir contenidos que sean de interés de la sociedad, no por eso debe sobreponerse el espectáculo a lo noticioso.

  4. Los comunicadores y comunicólogos de ahora tienen acceso a nuevos materiales audiovisuales, como videos y fotografías que se comparten en las redes sociales.. Estos materiales les deberían ayudar a complementar la información, en teoría. En la práctica cada día son más difundidas las “fake news”. Por lo general, estas noticias son tendenciosas y amarillistas. El caso del profesor Ramón Bernal es de los más recientes. Las redes sociales se inundaron con su video que su totalmente descontextualizado. El docente en un acto de querer visualizar la violencia, terminó siendo “linchado mediáticamente”. Lo preocupante es que el linchamiento pasó a portales de medios oficiales.
    Otro caso similar es el del profesor Robert Kelly y su esposa Jung A-Kim. A pesar, que ambos videos son totalmente diferentes en contenido, compartieron algo. El video por su esencia graciosa fue transmitido por diferentes medios de comunicación. Cada comunicador daba su opinión sobre tan peculiar evento, y todos aseguraban que la mujer del video era la niñera. Ellos decían “pobre niñera”, “no vayan a despedir a la niñera”. En cadena nacional aseguraban que Jung A-Kim era la niñera y no la esposa. La información se vuelve instantánea pero el procesamiento no lo es. En ambos casos lo que importó fue transmitir los videos, atraer a la audiencia. Sin embargo, las afectaciones fueron diversas.
    El caso del profesor Bernal invita a reflexionar sobre el derecho al olvido. ¿En internet puede aplicar el derecho al olvido? En el caso de México, el derecho al olvido en internet todavía es un debate. Como se apunta en la nota, el docente solamente podrá recibir una disculpa. Otro debate que se abre es el uso que le dan los medios de comunicación a los nuevos materiales audiovisuales. Como cualquier otro recurso debería ser con profesionalismo, pero al parecer para los actuales periodistas estos nuevos materiales están exentos a la norma.

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