Las incógnitas sobre Tecnoradio: Los medios bajo la lupa (La Silla Rota)

Al observatorio de medios OMCIM le parece relevante el comentario siguiente:

Las incógnitas sobre Tecnoradio

Los medios bajo la lupa / La Silla Rota

2017-03-29

Todas las sospechas recaen en Tecnoradio, la empresa que ganó la más reciente licitación del IFT: no se ha revelado quién es el dueño a pesar de obtener el mayor número de frecuencias (34 en FM y 3 en AM); fue la mejor postora del concurso -elevó los precios de radiofrecuencias hasta en un 300%-, por lo que ahora tendrá que pagar 287 millones de pesos. Pero ¿quién pagará realmente ese dinero?

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Tecnoradio y la opacidad del IFT: Angélica Recillas (Etcétera)

Al observatorio de medios OMCIM le parece relevante el comentario siguiente:

Tecnoradio y la opacidad del IFT

Angélica Recillas, Etcétera

29 de marzo 2017

El pasado 14 y 17 de febrero, el Instituto Federal de Telecomunicaciones dio a conocer el resultado de la licitación de las frecuencias FM y AM, respectivamente, que se pusieron a concurso con el objetivo de abrir el mercado de la radiodifusión en México. En los días subsecuentes, a través de diversos medios de comunicación, se dio a conocer que la empresa que obtuvo más frecuencias y la que ofreció más dinero se llama Tecnoradio. En total ganó 37 de las 178 frecuencias (AM y FM) que fueron licitadas y por las cuales este grupo empresarial, nuevo en el sector según lo reconoció el propio órgano regulador, pagará alrededor de 278 millones de pesos.

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La era Trump: El odio y la mentira como estrategia

Por Regina Santiago Núñez

Revista digital Datamex. Una publicación de la Fundación Ortega y Gasset

 

Quizás en el momento en que recorras este texto con la mirada, una nueva filtración desde la comunidad de inteligencia o la Casa Blanca ponga de mal humor al presidente del país más poderoso del mundo. Quizás mientras tú lees, el Presidente Trump tuitea contra alguno o contra todos los medios que publican información que le es incómoda y que él ha dado en descalificar llamándola “fake news”.

Desacreditar al mensajero para evitar rendir cuentas ha sido una táctica que le funcionó en la campaña. Los medios afectados y numerosos académicos e instituciones en EU y el resto del mundo han identificado a su colaborador, Steve Bannon, como el artífice de la estrategia y el cerebro detrás del discurso de odio contra los enemigos de su proyecto.  Este importante colaborador del Presidente se identifica con el villano de la Guerra de las Galaxias y se autodenomina el Darth Vader de la política y los medios. Hay quienes lo consideran un poder oscuro que maneja muchos hilos y resortes de lo que se ha identificado como la era Trump.

Comprender la exacta dimensión de la era Trump, de este reto para la humanidad entera, implica salir de la zona de confort, buscar nuevos parámetros para el análisis, preguntar constantemente dónde están parados los principales protagonistas y cómo se modifica el esquema de alianzas y conflictos en el entorno inmediato del Presidente Trump, en el Congreso, con los gobernadores de la Unión Americana y en el tablero estratégico mundial. ¿Es cierto que Bannon ha logrado convertir a Trump y su twitter en juguetes de guerra en manos de la fuerza oscura? ¿Cómo logró su ascenso al poder? ¿Funcionará la estrategia de campaña ahora que ya son gobierno? ¿Quiénes son sus aliados y quiénes sus adversarios en este juego perverso de manipulación? ¿Qué significa que, de la mano de Bannon,  el odio y la mentira se hayan posicionado como temas clave en la estrategia para el ejercicio del poder? ¿Qué significa que grupos de interés como la Asociación Nacional del Rifle hayan recuperado e incrementado su presencia en la toma de decisiones? ¿Qué otros grupos de interés operan para tratar de dirigir la nave del gobierno de Trump (o para tratar de hundirla)?

Hay quienes dicen que esta sacudida a los valores tradicionales como la democracia, la libertad, el respeto a los derechos humanos y la promoción de una actitud incluyente hará que muchas conciencias que estaban apoltronadas en su  zona de confort despierten ahora para luchar por lo que creen. Otros, más pesimistas, consideran que el fenómeno Trump lo único que hizo fue beneficiarse del desprecio hacia los políticos tradicionales y el desencanto con las instituciones, entre ellas la democracia.  Entre esas instituciones desacreditadas también estaría el “libre comercio”, que ya tuvo su primera gran derrota con el Brexit, tan atacado en un sector del círculo cercano al Presidente Trump, pero defendido por otros, también cercanos, que quizás no se atreven a expresar abiertamente su discrepancia pero lo hacen veladamente con esas filtraciones que tanto molestan al jefe.

Es terrible pensar que mientras tú sigues el hilo de esta argumentación, hay un tic tac que amenaza al planeta. La mentira alimenta todo tipo de pretensiones absolutistas en el ejercicio del poder. La mentira fue el alimento de los regímenes totalitarios del siglo XX. ¿Imaginas qué hubiera pasado si a Hitler o Stalin le hubieran soltado un aparato con qué tuitear? La diferencia entre los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y la era Trump es la velocidad con la que en 2016 y 2017 han circulado y siguen circulando la información y la desinformación. Es necesario buscar un antídoto para el veneno del odio y la mentira como pilares en la estrategia del ejercicio del poder. Pero antes de cualquier recomendación siempre hace falta un buen diagnóstico. Hagamos el intento.

En las entrañas de Darth Vader

El viernes 3 de marzo, Amanda Erickson de The Washington Post informó que Bannon se ha convertido en la estrella favorita de la prensa ligada al grupo terrorista Al-Qaeda.  Bannon apareció en la primera plana del diario Al Masra, que retomó en su nota las frases más radicales de Bannon contra el islam como la de que “las fuerzas del islam no pueden ser detenidas por medios pacíficos”. La publicación señaló que Bannon considera que se trata realmente de una lucha entre el cristianismo y el islam, no sólo del islam contra Occidente.

El Post entrevistó a diversos académicos que coincidieron en que la retórica extremista de Bannon le va muy bien a los radicales islámicos para justificar cualquier posible ataque a Estados Unidos.

Elizabeth Kendal, investigadora de la Universidad de Oxford señaló que la portada para Bannon “nos muestra la manera en que Al-Qaeda está tratando de capitalizar en su favor algunas de las políticas de la administración Trump”.

Rita Katz, directora de SITE Intelligence Group había declarado a la agencia AP (9 de nov 16)  que los militantes radicales islámicos celebraron el triunfo de Trump. Previeron un recrudecimiento de la hostilidad de los musulmanes contra EU como resultado de las muestras de odio hacia el islam.

El reporte del Post fue reproducido por diversos medios y muestra la preocupación que la retórica de Bannon ha generado no sólo en el ámbito mediático, sino también en el ámbito académico. Pero, según diversos informes, la actitud de Bannon también está generando preocupación entre sus compañeros de gabinete. En juego está la forma de manejar la seguridad nacional, porque en un hecho sorprendente, el Presidente Trump propuso que Bannon tenga un asiento en el Consejo de Seguridad Nacional.

El domingo 5 de marzo, Jan Martínez Ahrens publicó en el diario español El País, un amplio reportaje que presenta al general McMaster, nuevo consejero de Seguridad Nacional como el contrapeso al extremismo ideológico de Bannon y a la islamofobia de Trump. McMaster fue elegido consejero de Seguridad Nacional en sustitución de Michael Flynn, “fulminado por el escándalo del espionaje ruso”. El reportero subraya que McMaster es un héroe de guerra al que le acompaña la aureola de hombre fuerte; alguien franco y directo que no teme decir lo que piensa por muy poderoso que sea su interlocutor.

Jan Martínez destaca que en su primera reunión con su equipo en el consejo, el teniente general rompió con la doctrina del Presidente Trump y su estratega en jefe, Bannon, y rechazó el término “terrorismo radical islámico”. A todo el que quiso oirle le explicó que el musulmán que pone bombas contraviene el islam y que los terroristas son eso, terroristas y punto. McMaster enfatizó: “No acepto que se castigue a una religión entera”.

El reportero de El País señala que la lucha en el área de seguridad nacional se vislumbra como un enfrentamiento histórico. Bannon lidera una de las facciones más influyentes de la Casa Blanca, tiene acceso directo al presidente y es el responsable de haberlo “tallado” ideológicamente. McMaster es un novato en intrigas palaciegas, carece de grupo propio y sus dotes políticas son desconocidas, pero cuenta con el respaldo del secretario de Defensa, James Mattis, otro teniente general de prestigio. Mattis es de línea dura y fuertemente anti-iraní, pero se le considera distante de Bannon y sus excesos.

Michael O’Hanlon, profesor de Princeton y codirector del Centro para la Seguridad e Inteligencia del think tank Brooking Institution le comentó a El País: “Bannon debería entender sus propias limitaciones al enfrentarse a alguien como McMaster”.

Comprender los alcances de ese enfrentamiento será un reto para estrategas y analistas. Desde los primeros días de la presidencia Trump las pugnas palaciegas identificaron a Bannon como el ideólogo de la estrategia del odio y la mentira, el responsable de una visión nacionalista,  racista y sexista construida desde el portal Breitbart News, que dirigió hasta antes de incorporarse formalmente como jefe de campaña de Trump.

Esto se conoció por filtraciones a diversos medios. La respuesta de Bannon ante las críticas fue conceder una entrevista a The New York Times (26 de enero) en la que se burló del Times y de otros medios tradicionales. Le dijo al diario –que es uno de los principales críticos del Presidente Trump– que ni ellos ni otros medios similares habían logrado entender lo que hizo posible el triunfo de alguien como Trump; dijo que seguían sintiéndose humillados por la derrota de Clinton y se mantenían a su servicio. En ese contexto Bannon se refirió con sarcasmo al hecho de que lo llamen Darth Vader, lo que le pareció divertido. En esa ya célebre entrevista, Bannon calificó a la prensa como “el verdadero partido de oposición”. Poco después el jefe Trump iría más lejos para calificar a la prensa como “enemiga del pueblo americano”.

Esa no fue la primera ocasión en que Bannon se comparó con la encarnación del mal en la película “La guerra de las galaxias”. En una entrevista para Hollywood-Reporter (18 nov 2016), Bannon se refirió a que “la oscuridad es buena. Dick Cheney, Darth  Vader, Satán. Eso es poder”.  La frase fue retomada por múltiples medios para caracterizar a Bannon como la encarnación del mal, algo que finalmente no pareció disgustarle. El Washintgon Post, uno de los diarios más críticos de Bannon adoptó como lema: “La democracia muere con la oscuridad”. The New York Times también ha cambiado su lema para dar respuesta a su nueva realidad en la era Trump: “Descubre la verdad con nosotros. La verdad es más necesaria que nunca”.

Pero los medios habrán de hacer mucho más que cambiar sus lemas para enfrentar la ofensiva de Trump, Bannon y su grupo. Está en juego su supervivencia como factor de equilibrio en el ejercicio del poder.

La mentira como instrumento en el ejercicio del poder

Hasta aquí hemos analizado la construcción del discurso de odio, los principales responsables y los principales contrapesos. Pero hay otro pilar que sostiene la torre desde la que intenta gobernar el Presidente Trump. Ese pilar es la mentira.

¿Por qué miente Trump?  Desde la campaña esa fue una de las interrogantes que nutrió numerosos análisis de políticos, académicos y periodistas. La campaña de Hillary Clinton atacó sin éxito el flanco de Trump como mentiroso. La respuesta simple podría ser: Trump miente porque sabe que no pasa nada. Había la creencia de que el pueblo norteamericano no toleraba la mentira, hasta que llegó Kellyanne Conway, asesora del Presidente Trump y utilizó la frase “verdad alternativa” para justificar afirmaciones falsas hechas por el portavoz de la Casa Blanca en una conferencia de prensa, en la que hablaba del número de asistentes a la toma de protesta de Donald Trump como Presidente.

Uno de los análisis más consistentes sobre Trump y la mentira lo publicó en El Universal Juan Russo, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Florencia (5 de marzo, 2017). El texto lleva por título: La mentira como estrategia reflexionada.

Russo sostiene que uno de los objetivos de Trump con su errática afirmación de hechos falsos es desensibilizar a la sociedad. Recuerda que el haber mentido en el caso Lewinsky casi le cuesta la Presidencia a Bill Clinton, pero  Trump se ha dado el lujo no sólo de mentir, sino de exhibir sus mentiras constantemente… y entre esas mentiras acusar a los medios de ser ellos los que mienten. Trump ha practicado la mentira sin ninguna consecuencia política.

Russo explica que las afirmaciones de Trump están dirigidas principalmente a sus seguidores, que si –como está ocurriendo– mantienen la fidelidad a su líder, al final de cuentas terminarán percibiendo como enemigos de EU a los principales medios críticos de Trump.

El académico señala que el fin último de Trump es subvertir el orden político. En ese propósito, relativizar la verdad es un intento por mostrar que la verdad que proclaman los medios no existe, que toda afirmación de la prensa está en función de intereses corporativos. Con esto Trump busca reforzar su idea de que el sistema político está corrompido y por eso hay que “desmontar el sistema”. Russo recuerda que el propio Bannon ha expresado  que ese es su objetivo y advierte que poner en discusión desde el gobierno la idea de “verdad independiente” o “verdad alternativa”, es abrir el camino a la legitimación del uso de la mentira en el poder, y por ende, a la justificación de acciones sin escrúpulos. Russo indica que, llegados a este punto, el autoritarismo sólo queda a un corto paso.

Hasta aquí el análisis desde el punto de vista de un politólogo. Pero vale también la pena tener el pulso de quienes trabajan estructurando estrategias de comunicación. Ese es el caso del consultor Antoni Gutiérrez-Rubí, quien publicó un texto en Reforma (26 de febrero,17)  en el que analiza el uso de la mentira por parte del Presidente Trump y su equipo como una estrategia para ejercer el poder.

Gutiérrez-Rubí señala que mentir es una opción cuando no se está dispuesto a reconocer equivocaciones. Se tapa una mentira con otras mentiras, pero las contradicciones aumentan y, en su huida hacia adelante, aquel que miente suele quedar atrapado en un callejón sin salida.

Pero Gutiérrez-Rubí también observa que si la mentira no tiene consecuencias, se convierte en una prueba de poder. Así, el Presidente Trump actúa de manera arbitraria y temeraria… con una adrenalina enfermiza y útil para personalidades narcisistas. El Presidente Trump miente por supervivencia, por necesidad, por liderazgo, por poder, por conveniencia. La mentira no es para él sólo una herramienta política, sino que es su forma de gobernar y liderar.

¿Qué hacer? Retos y oportunidades en la era Trump

Constatar que el odio y la mentira son los pilares en los que se sostiene la presidencia de uno de los países más poderosos del mundo no es un hecho alentador. Saber que entre los objetivos de uno de los asesores más poderosos está socavar las instituciones que generan contrapeso al poder absoluto, debe ser una señal de alerta. ¿Qué hacer entonces ante tan desalentadoras señales para Estados Unidos y para el mundo? La tarea no es sencilla, pero hay que tratar de detener el desencanto con la democracia.

Decía el académico Francisco Javier Guerrero Aguirre en su conferencia en la entrega del ISO Electoral al IEDF que habría que descifrar el acertijo democrático que se nos presenta y para ello habría que preguntarse si las fuerzas políticas entienden la nueva realidad.

Guerrero, quien también es Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia, en la OEA, hizo notar que “hay muchos autócratas que han entrado a las redes y se comunicaron mejor con los millennials (jóvenes entre 20 y 35 años) que los defensores de los valores democráticos”.

Comparto su idea de que los políticos con valores democráticos deben comprender que ahora el juego de la democracia está en las redes y tratar de arrebatar el territorio a las “fuerzas oscuras”. Hay que reconocer que los millennials la política es menos formal, pero eso no quiere decir que deba ser una política carente de contenidos profundos. ¡Al contrario! La llegada de Donald Trump al poder es una sacudida a todos los valores que creíamos asegurados como la defensa de los derechos humanos, la inclusión, el respeto a la libertad de expresión, por mencionar sólo algunos de ellos. Hará falta un nuevo enfoque educativo que ponga énfasis en una educación para la democracia. Las instituciones electorales tienen mucho trabajo por hacer. Pero también los políticos, los periodistas, los ciudadanos y ciudadanas en general.

La Marcha de las Mujeres del sábado 21 de enero en todo el mundo fue un ejemplo. Dejó de ser una marcha únicamente para defender los derechos de las mujeres y se transformó en un gran movimiento en favor de la inclusión. Trump llegó al poder en el mismo año en que se cumplieron 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, el creador de El Quijote. Que cada quien tome su propia armadura para luchar para que el amor triunfe sobre la muerte.

*Regina Santiago Núñez es presidenta del Observatorio y Monitoreo Ciudadano de Medios, OMCIM. S.C.

También es directora general de Consultores en Investigación y Análisis de Medios S.C.

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Periodistas: Marco Levario Turcott (Etcétera)

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Periodistas

Marco Levario Turcott, Etcétera

24 de marzo 2017

El perfil del periodista es diverso y heterogéneo, tanto como la sociedad a la que éste refleja. Aquí encuentro solo un atisbo de esa pluralidad:

  1. Jueces. Determinan culpabilidades o decretan inocencias en el tribunal mediático, sin reparar en los procesos legales formales –la presunción de inocencia por ejemplo–.

Su público ruge y participa del fallo de los jueces o, en el otro polo, litiga en la defensa del actor defenestrado.

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El derrumbe de ‘La Prensa’: Los medios bajo la lupa (La Silla Rota)

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El derrumbe de ‘La Prensa’

Los medios bajo la lupa, La Silla Rota

22 de Marzo, 2017

Hace muchos años que el diario “La Prensa” no alcanzaba tanta notoriedad como el pasado fin de semana largo, cuando un directivo apasionado del futbol americano convirtió a ese rotativo en “trending topic” internacional por su manía – de alguna manera habría que llamarla- de hurtar camisetas y otros objetos preciados de jugadores en el llamado “Súper Tazón” que se disputa en Estados Unidos.

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