El discurso del odio en las redes sociales: Carolina Marín (Clases de Periodismo)


El discurso del odio en las redes sociales

Por Carolina Marín, Clases de Periodismo

Publicado el 22 de febrero del 2017

Según estudios científicos, tenemos  60.000 pensamientos al día. Hasta hace unos años teníamos que conformarnos con compartir algunos de ellos con familiares y amigos y la cosa quedaban en la privacidad de alguna casa. Por suerte para nuestros parientes, en 2004 llegaron las plataformas sociales y consigo trajeron lo que parecía imposible: la materialización de los pensamientos. No es casualidad que Facebook parta de la pregunta ¿qué estás pensando ahora? que impulsa al usuario a compartir opiniones, imágenes e información personal. Sin embargo, hay algo que Mark Zuckerberg no tuvo en cuenta: de esos 60 mil pensamientos diarios, la mayoría son negativos ¿será ésta la razón del odio que predomina en las redes sociales?

Insultar a las personas y marcas en las redes es más fácil que mascar chicle. No caben dudas que el anonimato es una de las razones por la que muchos usuarios expresan odio, mentiras y usan la maravillosa libertad de internet para violar algunos (muchos) derechos. Por otro lado, el hecho de que no existan consecuencias para los usuarios violentos, transforman las redes en una batalla campal que debemos soportar (o no) día a día.

Twitter es la plataforma que más usa ISIS para reclutar seguidores y potenciales atacantes, aunque también han usado YouTube y Facebook. El Estado Islámico llegó a tener bajo su control entre 35.000 y 75.000 cuentas para distribuir sus vídeos propagandísticos. Es que la red social del pajarito es la más acusada de fomentar el odio. Pareciera que en la plataforma de microblogging tuviéramos vía libre para descargarnos y expulsar toda nuestra ira, como si todo estuviera permitido ¿será por eso que no logra salir de los 400 millones de usuarios?

En comparación al resto de las plataformas más conocidas, Twitter es la que menos usuarios ha incrementado los últimos años. Tal vez todo se deba a que la preferida de los trolls y donde habita la violencia digital. Desde mediados de 2015 hasta 2016 se han suspendido más de 125 mil cuentas por amenazar o promover actos terroristas, principalmente relacionados con Estado islámico.

Twitter es una empresa de Estados Unidos, allí está prohibida cualquier ley que reduzca la libertad de expresión, incluso cuando ésta sea usada para expresar algo inaceptable socialmente, dicho en otras palabras: el discurso del odio está protegido por la propia Constitución de Estados Unidos. La plataforma de microblogging, al igual que todas las redes sociales de allá, es considerada un medio, no un gestor de contenido. Esto significa que Twitter no tiene ninguna responsabilidad sobre lo que sus usuarios publican, al contrario que en España donde un medio sí tiene responsabilidad ¿qué pasa con Argentina?  Hay una responsabilidad subjetiva, es decir, los culpables no son las plataformas, sino los usuarios que suben el contenido.

En tiempos de internet, el comentario rebelde se vende como pan caliente. Insultar o criticar personas y marcas te da notoriedad. Es que los mensajes negativos suelen virilizarse mucho más rápido que cualquier otro tipo contenido. Es el cebo perfecto para cualquier paparazzi o periodista, o simplemente para hacerse notar en la comunidad.

La rebeldía digital la practican todos los sectores, incluido, gobiernos, profesionales, periodistas. Los mismos gobiernos que crean leyes para combatir el grooming o el ciberbullying son los que, desde la oscuridad de Internet, operan con ejércitos de trolls. Funcionarios que deben velar por los derechos humanos, utilizan las redes para ejercer violencia. Sociedades que arman marchas en contra de la violencia de género son las mismas que se unen para hostigar a una mujer y hacer de los insultos un Trending Topic por cinco días consecutivos, como fue el caso de Vanucci ¿hipocresía digital?

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Un comentario sobre “El discurso del odio en las redes sociales: Carolina Marín (Clases de Periodismo)

  1. El artículo nos habla sobre las publicaciones de odio en la red como una materialización del pensamiento. Sin embargo, me gustaría hacer algunas precisiones.
    Recordemos que el lenguaje, según Jesús Martín Barbero, es el reflejo mismo del pensamiento y no un medio (como un post) por el cual no se lleve a cabo el proceso de comunicación.
    Ahora bien, la autora nos explica que es a partir de esta red de pensamientos que se dan menajes de odio, en su mayoría firmados por el Estado Islámico, y que incluso esta libertad de publicar cualquier cosa, no importa cuán extremoso sea, está regulada por la Constitución de Estados Unidos “casa de la democracia”
    Sin embargo, este caso no es de sorprenderse, pues hace algunos años sucedió un ejemplo similar al que explica Carolina Marín, pero del otro lado de la moneda: el ataque a la revista Charlie Hebdo. Toda Francia “estandarte de la libertad”, quedó conmocionada e indignada al ver que el derecho a la libertad de expresión fue atentada, pero lo que olvida es que ellos la violentaron primero, al no respetar, o no marcar límites a su libertad, e insultar las costumbres de otros.
    Pasa lo mismo con Estados Unidos, se jactan de no “censurar” los mensajes de odio, hasta que exista un límite…

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