Un topo en el Gabinete: Juan Bustillos (Impacto)


Un topo en el Gabinete

Sólo para iniciados

Juan Bustillos, Impacto

14/02/2017

Observo con atención fotografías y videos de las actividades públicas, de las últimas semanas, del Presidente Peña porque a falta de mejores puntos de referencia es lo único que me permite tener una mínima impresión de cómo la está pasando en los días más aciagos que ha vivido el país en décadas.

Nadie le dijo que gobernar a México sería un paseo por las nubes, pero le tocó vivir tiempos históricos. No tenemos con Estados Unidos una guerra declarada, pero quienes escudriñan la historia pueden asegurar que la situación, en mucho, se le parece por la personalidad cada día más predecible del nuevo mandatario norteamericano.

Porque lo conozco un poco más que muchos de mis colegas no me sorprende la imagen que proyecta Peña Nieto. Nadie puede hablar de un Presidente agobiado, abatido o superado por los acontecimientos, incluido los factores Trump, el gasolinazo y otros que han mermado su popularidad. Muy al contrario, hay, incluso, quien me dice que lo mejor que le pudo pasar a su Presidencia son las agresiones que nos llegan del norte porque le han permitido demostrar, como a lo largo de toda su carrera política, que está hecho para las dificultades y que casi en solitario se mueve con especial seguridad en lo que hace.

Prueba de ello es que en el contexto contaminado de la política nacional y el factorTrump no dudó en postulara Alfredo del Mazo como candidato del PRl a gobernador del Estado de México. Un Presidente agobiado no daría un paso de esa envergadura en un momento como este.

Así que hagamos de lado las interpretaciones forzadas de su imagen fotográfica a causa de su gusto por correr 10 kilómetros casi a diario, o por el cuidado esmerado en su alimentación, porque ni está enfermo ni agobiado; simplemente, al imponer Trump una nueva dinámica al mundo y, en especial, a México con su tuit tempranero y su lluvia cotidiana de órdenes ejecutivas haría mal en no atender, en lo personal, las nuevas circunstancias en toda hora y momento.

Sí, en cambio, es evidente que se le ve un tanto solitario porque buena parte de su equipo, que a la vista no estuvo a la altura en los primeros años del sexenio, hoy lo está menos. Por ello, y no sólo porsu relación con Jared Kushner, es que Luis videgaray está de regreso con tanta o más influencia que cuando despachaba como secretario de Hacienda.

Es decir, al parecer no hay mucho de dónde escoger como parasacudirel árbol antes de otoño, que es cuando caen las hojas secas, y renovar el equipo para una circunstancia que no estaba en el libreto, como la desaparición de los 43 y la caída del precio internacional del petróleo, por ejemplo, pero si a esto añadimos que pudiese existir un topo muy cerca de el, para no usar la palabra traidor, entonces sí habría motivo de preocupación presidencial.

EL SURCO DEL TRAIDOR A pesar de la muralla que un reducido grupo de sus colaboradores ha construido en torno a él, las evidencias dan pie a la sospecha de que vive bajo el escrutinio permanente de una especie de “big brother” que, en el mejor de los casos, espía todos sus movimientos, políticos y domésticos; en el peor, que uno de quienes lo rodean se da gusto filtrando lo que en Los Pinos se dice y se hace o, en todo caso, difunde medias verdades o mentiras absolutas paradesestabilizarun equipo que de por sí no se da abasto para enfrentar el día a día.

No hay semana en que por lo menos algo de lo que hace o dice Peña Nieto en lo más recóndito de su oficina no termine impresoen papel periódicoydifundidoal infinito por Internet en teléfonos y computadoras; quizás la primera filtración de importancia fue la que tuvo de protagonista a Miguel Osorio Chong en la Navidad de 2014, poniendo a disposición del Presidente su puesto como secretario de Gobernación.

Él mismo se encargó de aclarar que no se trató de una dimisión, sino de un acto de lealtad basado en su experiencia como gobernador de Hidalgo: Un subordinado deja en libertad al jefe de decidir si quiere que siga a su lado. Imagino que, fiel a la costumbre, cada Navidad se presenta en Los Pinos a repetir aquel episodio y que una y otra vez le recomiendan ir a descansar un poco, pero manteniéndose al pendiente del país.

La pregunta que nadie contestó es cómo fue que lo hablado por el Presidente y su secretario de Gobernación en una oficina en la que nadie más estaba, y no existen cámaras o micrófonos (se supone), pudo llegar a oídos de un periodista, Ciro Gómez Leyva, que utilizó la exclusiva para estrenar su columna en El Universal.

Han pasado dos años y nadie se ha adjudicado la filtración.

Pero de entonces a lafechase ha vuelto costumbre la publicación de reales o supuestos episodios privados de Pena Nieto en los que sólo participan él y otra persona, sin que a la casa presidencial le merezca el mínimo comentario o considere que desmentirlos es pérdida de tiempo.

De esta suerte, los lectores de los diarios que los reproducen, algunos de ellos con gran presencia en papel y en Internet, los dan por ciertos.

Si lo privado llega a los lectores es ocioso referirnos a lo público, se trate de reuniones de gabinete, en donde alguno ha sido regañado, o de encuentros con gobernadores, en los que las rencillas han aflorado.

Y que no se malentienda. Nada hay de ilegal en reportear la casa presidencial, sino al contrario: Quien lo hace se anota un éxito periodístico que aquilatan sus editores y lectores. Yo mismo he relatado un episodio con Emilio Gamboa, entonces secretario particular del Presidente Miguel de la Madrid, reclamándome la publicación de un encuentro con el gabinete económico. No me desmentía porque todo era cierto, pero la molestia consistía en que, según dijo, no es válido reportear las habitaciones privadas del mandatario.

Nada más alejado de la verdad. Nada hay en la ley que impida reportear la casa presidencial ni las reuniones del mandatario fuera de Los Pinos, sean públicas o privadas, pero otra cosa es ignorar las filtraciones tachándolas de periodismo de serie de Netflix, aunque pocos elementos, o uno solo, correspondan a la realidad y el beneficiario del “big brother” se dé, incluso, el lujo de entrecomillar algunos diálogos, lo que sirve para que el lector crea que ocurrió tal cual.

Descartemos a los políticos lengua larga que en su afán de granjearse a un periodista con lectores es capaz de confiarle “off the record” episodios que presenció o le platicaron; esto ocurre con frecuencia, casi a diario, pero lo que confía esta subespecie con la recomendación “sólo para tus oídos” es poco trascendente.

FILTRAR Y TRAICIONAR De hecho, estos filtradores están en todos lados, no sólo en la casa presidencial, y alimentan a diario las columnas políticas, pero quien nos interesa es el que traiciona a Peña Nieto.

Me insisten que no existe y que las publicaciones cotidianas con sus supuestas acciones o palabras no merecen mayor atención por más que estén plagadas de datos, algunos verificables, pero lo cierto es que causan daño a la imagen presidencial.

Lo que deben entender los inquilinos de Los Pinos, y quienes los auxilian mecánicamente (y éste no es un término casual) desde la periferia, en cualquier tipo de materia, sin estar en el organigrama, es que no son ellos el blanco de los ataques de ese “big brother”, sino el Presidente.

Aún están a tiempo de identificarlo; es demasiado tiempo el que ha pasado minando a Peña Nieto con algunos datos que permiten construir historias épicas que venden aun público dispuesto a tragarse todo.

No faltará quien diga que culpa es del mensajero por dejarse usar; falso; no son los periodistas; es quien no consigue identificar al topo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s