Ni Estados Unidos ni el mundo merecen a Trump como presidente.


Por Regina Santiago Núñez.[i]

pazLarry Rubin es el representante del Partido Republicano en México. El viernes 4 de noviembre se presentó ante diversos medios de comunicación para decir que no va a votar por Donald Trump,  porque considera que Estados Unidos se merece un mejor presidente.  Rubin no dijo que vaya a votar por Hillary Clinton. No es necesario. Basta que su conciencia le haya dictado que no puede permitir que alguien como Trump llegue a tener todo el poder que tiene un Presidente de Estados Unidos. No por eso Rubin deja de ser un buen republicano. Al contrario, ojalá muchos republicanos sigan su ejemplo. No sólo Estados Unidos, sino México, Latinoamérica y el mundo estará en deuda con aquellos que impidan que Donald Trump y todo lo que representa conviertan al “sueño americano” en una pesadilla para la humanidad entera.

Tal vez no sea necesario que los republicanos como Rubin voten por Hillary. Pero sí es necesario que los mexicanos, los cubanos, los afroamericanos y las minorías en general, hagan a un lado sus diferencias y este martes 8 de noviembre salgan a votar.  El discurso de odio que ha hecho posible que alguien como Trump compitiera por la presidencia es una amenaza no sólo para un grupo en específico, sino para todas las minorías. Ninguna persona con discapacidad podrá sentirse segura con Trump y su equipo en la presidencia. Ninguna mujer deberá olvidar no sólo las palabras, sino la agresividad de Trump contra su rival por la  presidencia. “She really is a nasty woman” dijo Trump respecto a Hillary Clinton. No pudo seguir el script que sus asesores habían armado para el debate. Su desprecio hacia la mujer que tenía enfrente y rebatía sus argumentos, salió de lo más profundo de su ser. Eso es algo que no deberán olvidar quienes emitan un voto de conciencia.

Todos estos son mis argumentos para no votar por alguien como Donald Trump. Pero yo no tendré oportunidad de expresar mi voluntad en las urnas el próximo martes. Pero tengo muchos amigos mexicanos que emigraron hace años a Estados Unidos y han luchado por construir puentes de entendimiento entre su nuevo hogar y el país donde nacieron y se educaron. Porque desde luego que no es cierto que México exporte sólo “bad hombres”. Hay mucho talento mexicano que ha contribuido a hacer de Estados Unidos un mejor país. Confío en que mis familiares y amigos que sí pueden hacerlo salgan este martes a votar y convenzan a sus conocidos y amigos de que también voten. En contra de Trump se han pronunciado abiertamente los Obama, Carlos Slim, Jorge Ramos, Salma Hayek, Vicente Fernández y muchos otros. El último concierto de Juan Gabriel en Los Ángeles se llamó “México es todo” para que no se olvidara; para tenerlo presente.  Pero lo verdaderamente importante será que al final de la jornada electoral cada hombre y cada mujer sienta que cumplíó con su deber de votar por un mundo mejor. Que Hillary no le deba la presidencia a los Obama y compañía. Que Hillary sepa que le debe la presidencia a esas minorías que por fin estuvieron dispuestas a romper el silencio.

Desde 2006 me dedico a la observación electoral, especializada en las estrategias de comunicación. En 2012 nos dedicamos a denunciar el discurso de odio que comenzó a inundar las redes sociales. Teníamos como punto de referencia un discurso de Manuel Castells ante el movimiento de Los Indignados en la Plaza de Cataluña. Castells advertía contra los estrategas políticos que basaban sus campañas en el miedo y el ataque personal y despiadado contra el adversario, sin reparar en la veracidad o falsedad de las acusaciones. Castells decía, con razón, que al final ese tipo de campañas no perjudicaban a individuos, sino perjudicaban a LA POLÍTICA. Se refería a estrategas como Antonio Sola, que asesoraba no sólo a políticos españoles, sino a muchos latinoamericanos. Pero las “campañas negras” también fueron el sello de estrategas norteamericanos y de muchas otras nacionalidades.

Llegamos a 2016 y  Disney anunció que abandonaba su idea de comprar Twitter debido a que es una plataforma inundada por el discurso de odio. En este 2016 también diversos instrumentos de medición muestran un profundo desencanto con la democracia en el mundo. La elección en Estados Unidos ha sido la más polarizada de todos los tiempos. El discurso de odio de uno de los candidatos se alimenta del reclamo a las élites políticas y económicas que han generado la percepción de que sólo cuidan sus intereses. Las agencias de inteligencia de EU y Rusia se han vuelto protagonistas del proceso electoral. ISIS y Al Qaeda son vistos como peligros reales para empañar la jornada electoral con un ataque terrorista. The Washington post señala a Rudolph Giuliani, asesor clave de la campaña de Trump, como uno de los factores que pudieron causar que el FBI rompiera las reglas y participara activamente en contra de Clinton. Hay quienes vislumbran un escenario de conflicto postelectoral con Trump como ganador del voto popular y Clinton como ganadora en el Colegio Electoral (que es el que cuenta). Se habla incluso de partidarios de Trump patrocinados por la Asociación Nacional del Rifle que amenazan con una rebelión armada.  Ante estos escenarios viene a mi mente una frase que repite constantemente el internacionalista Mauricio Meschoulam: “La paz no es solamente ausencia de violencia. La paz tiene que construirse con acciones positivas día con día”. Ante la amenaza no podemos callar ni permanecer indiferentes.  Ojalá que este mates 8 de noviembre, haya muchos que honren el compromiso por la paz. Ni Estados Unidos ni el mundo merecen a Donald Trump como presidente.

Postdata:

En 1973 se entregó el Premio Nobel de la Paz a Henry Kissinger. Tenía yo 12 años y estudiaba el sexto año de primaria en el Instituto Técnico Cultural. Mis compañeros y yo enviamos una carta de protesta al comité del Nobel. En este año el ITYC cumplió 50 años. Yo le agradezco haberme enseñado a creer que puedo construir un mundo mejor.

El domingo 10 de enero de 2016 murió mi mamá, Martha Josefina Núñez García. El martes, antes de que se llevaran el féretro, pedí que se escuchara una última canción. Quería agradecerle el gran encuentro en este mundo y tenía preparada “Coincidir”.  Para mi sorpresa, la canción que sonó fue “Sólo le pido a Dios” (que el dolor  no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre, vacía y sola, sin haber hecho lo suficiente).  Este texto va también por nuestra Doña Martha.

[i] Regina Santiago Núñez es Presidenta del observatorio de medios OMCIM, A.C.

Pertenece a la Red de Observación del IEDF . 

Bienvenidos los comentarios

8 thoughts on “Ni Estados Unidos ni el mundo merecen a Trump como presidente.

  1. Espero que este próximo Espero que este próximo ocho de noviembre en las elecciones para presidente, se haga principalmente una conciencia sobre el futuro de Estados Unidos, ya que siendo una de las grandes potencias mundiales afectara obviamente a todo el mundo.
    Considero que ya no es una simple broma que una persona racista, misógino, prepotente y demás adjetivos pero todos demostrados ante cámara, pueda llegar a la presidencia pues como se mencionó en el texto hay varia organizaciones, personas, que comparten sus conductas e ideologías y lamentablemente no es una minoría.
    Donald Trump se ha dejado mostrar como todo un estereotipo de lo malo y prepotencia de poder, aun así, con esa imagen ha logrado escalar de posición hasta llegara a candidato, lo peor es que ha llegado a tener bastantes simpatizantes, lo que me deja pensando ¿Qué tan bajo ha caído la humanidad? Como puede olvidar la gente que han existido varios dictadores similares a él, incluso personas con un poco de poder y han cometido actos atroces.
    A pesar de lo anterior Estados Unidos se caracteriza por su diversidad de personas de varios lugares del mundo, entre ellos la comunidad Latina, que ha cobrado un gran incremento en los últimos años, solo espero que este sector sea un cambio para el país y se nota la influencia de nuestra sangre.
    Sinceramente, no creo que Hilary Clinton sea la mejor opción pero como se dice coloquialmente “es la menos peor” y eso no soluciona las cosas, se debería escoger entre las mejores opciones y no las peores, pero la realidad es que esas personas llegan a candidatos o al poder, por influencias personales de “organizaciones” que no se ven.
    Por ende, desde la perspectiva de un mexicano solo queda esperar los resultados para el mejor para el futuro de América lo cual nos incluye a nosotros los mexicanos.

    1. “Ojalá que este martes 8 de noviembre, haya muchos que honren el compromiso por la paz. Ni Estados Unidos ni el mundo merecen a Donald Trump como presidente”. El día llegó. Es 9 de noviembre y los resultados son oficiales: Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos de América.
      ¿Cómo pudo cometerse este error histórico –como Clinton llamó a la entonces posible elección del republicano-? Es difícil creer que aquella campaña de odio lograra mover a una de las naciones más importantes a nivel mundial.
      Santiago Nuñez retoma aquello de lo que Manuel Castells advirtió una vez: “Castells advertía contra los estrategas políticos que basaban sus campañas en el miedo y el ataque personal y despiadado contra el adversario, sin reparar en la veracidad o falsedad de las acusaciones”.
      La campaña de Donald Trump fue polémica desde que se anunció, se caracterizó por la extravagancia en sus cometarios, por la marcada misoginia y el incesante odio a los mexicanos. Pero lo más alarmante de la candidatura del republicano no fue lo que conocimos sobre él sino lo que conocimos de la sociedad norteamericana.
      Con la aceptación de Barack Obama como el primer presidente negro de Estados Unidos en el 2008, y nuevamente en el 2012, se creía que la sociedad estadounidense había dejado atrás un marcado racismo y le abría paso a la diversidad ya sea de razas, de nacionalidades, de preferencias sexuales, etcétera.
      Pero ahora hemos conocido que no fue así. Que durante los ocho años que Obama se mantuvo en el poder, un gran grupo de hombres blancos que se sentían rezagados han encontrado su voz en aquel que asegura separar a su gran nación de los inmigrantes con un muro.
      Aquellos hombres blancos que se sintieron amenazados desde que el poder se le confirió en el 2008 a un hombre negro ahora ven su oportunidad para “poner en su lugar” a los mexicanos que intentaron robarles sus trabajos, a las mujeres que intentan meterse en los asuntos de hombres, a los homosexuales, a los negros, a todas las minorías que se sintieron con la esperanza de un futuro mejor durante los ocho años de presidencia de Barack Obama.
      Espanta que claramente los hombres blancos de Estados Unidos siguen teniendo el poder, lograron colocar en la silla presidencial a quien deseaban. Lo que preocupa de la victoria de Trump es lo mucho que nos dice de la sociedad pues ésta aprueba el racismo y la misoginia.
      Y eso en Estados Unidos, ¿qué pasa con el resto del mundo? Vladimir Putin se ha manifestado a favor del nuevo presidente, es una nueva oportunidad para que Rusia entable relaciones con el país que ahora liderará Trump, pero ¿qué hay de México? Va a ser interesante conocer el futuro de las relaciones bilaterales entre nuestro país y Estados Unidos, si es que se mantienen como las conocemos.
      Mientras tanto ya tenemos el primer afectado por la nueva elección: la caída del peso. Parece que cada día de este año despertamos con la misma noticia: el dólar llega a nuevo máximo histórico. Por ahora, vamos en los 21 pesos pero ¿qué prosigue?
      Alrededor del mundo se están tomando decisiones que no entendemos: la negación a tratados de paz entre Colombia y las FARC, el Brexit, y ahora la elección de Donald Trump. Fenómenos avalados al parecer por la mayoría pero que a la vez cuentan con muchos en desacuerdo.

      Enunciando fervientemente “Black Lives Matter” y otras consignas, las protestas en diferentes estados del país norteamericano han comenzado. Muchos rehúsan reconocer a Donald Trump como su presidente, incluyendo a Lady Gaga, Chris Evans, y muchos más. Pero el momento de lograr el cambio ha terminado. Ni Estados Unidos ni el mundo merecen a Trump como presidente pero es el elegido y ese país así como el resto del mundo debe aprender a vivir con eso.

  2. El día de la cita final llego y el ganador era el que todos odiaban, pero también quien todos temían, Donald Trump. El hecho sacude al mundo, desde los tuiteros que no pararon de tirar memes como su único consuelo, hasta las bolsas del mundo, que en cuestión de horas decaían conforme se anunciaban los resultados preliminares.
    Hoy, un día después de la batalla, el dólar se encuentra entre los $20.15, hasta los $20.30. No colapso el mundo, sin embargo, hay quienes aún sienten incredulidad después de lo sucedido. Los “famosos” de Estados Unidos, han tuiteado acerca de su indignación y sorpresa por el resultado final. Chris Evans (Capitán América), siente vergüenza y pena por lo que sucedió, mientras que Katy Perry llama a la revolución cómo si se tratará de un juego.
    En México, las cosas no son mejores, todos tapan su miedo e inseguridad con simples chistes, publicaciones y los más alarmados, se indignan por el hecho. De un momento a otro, el decir que Peña Nieto es presidente, no parece tan malo si lo comparamos con el empresario racista, misógino y berrinchudo que ahora tiene el país más poderoso del mundo.
    Uno simplemente no puede cambiar el resultado, pero ese sería en todo caso el menor de los problemas. La cuestión es que vivimos en una democracia en decadencia en dónde no gana el mejor, sino el menos malo. En otro caso, uno no elige el camino más concreto, sino el más fácil.
    Si analizamos con cuidado, Hillary Clinton, no era una buena candidata, ni siquiera una fuerte. Su curriculum decía más de lo que era, sus formas y sus métodos eran propiamente del capitalismo glotón y excesivo que EE.UU. venía manejando.
    Queramos o no, el mensaje de odio de Trump, era algo nuevo, algo diferente y eso no se lo podemos quitar. Sus asesores supieron como explotar sus cualidades, incluso sus defectos y ahora podemos decir con todas las letras de la ley, Donald Trump es el presidente 45º de los Estados Unidos de Norte América.
    Parece extraño incluso decirlo, pero él es la cara, no quien toma todas las deciciones. Por lo visto, a todos se les paso mencionar al congreso, ese que al final dicta lo que el presidente quiere hacer. El congreso, si bien siguió con la mayoría republicana, esta tremendamente dividida. No hay que olvidar que fue el mismo partido quién le dio la espalda a Trump.
    Él le ganó la batalla a Clinton, sin embargo, no al congreso. Y cuando el congreso está en tu contra, no todo sale tal como lo esperas. Si no, pregúntenle cómo le fue al primer presidente afroamericano de dicha nación. Se las vio duras en su segundo periodo, pues fue finalmente los que deciden quienes no lo dejaron moverse del todo.
    Los que realmente da miedo es la sociedad en donde vivimos, pues ya son varias las ocaciones en las que el pueblo está a favor del odio, de atrincherarse en sus propias capaz porque la decisión difícil es la que nadie quiere aceptar.
    Esto lo vimos con el No en Colombia, en donde la gente no quiso aceptar el fin a la guerra por el simple hecho de no integrar a las FARC a su sociedad. Los discursos cambian en su forma, pero la tesis es la misma. En el Reyno Unido por su parte, quisieron apartarse de Europa y dejar de recibir extranjeros que no pertenercieran ahí. La nueva guerra fría no es dividida por un muro, sino por fronteras e ideologías penetrantes y de exclusión.
    Pero para excluir no tienes que ser necesariamente racista, simplemente tus acciones son las que definen quién eres. En México vivimos un caso similar hace poco, con las marchas por la familia, en la que se buscaba la exclusión del sistema para quienes no siguieran los ideales de “una familia natural”. Parece poco y hasta exagerado, pero cómo lo dice el texto, las inconformidades no se dan de la noche a la mañana, se van acumulando y los discursos de odio son quienes casi siempre ganan.
    En lo personal, creo que mientras Trump tenga su correa bien puesta (el congreso), los cambios no serán demasiados y mucho menos exagerados. Las promesas de campaña casi siempre se olvidan y conforme avanza el periodo salen nuevos problemas. No hay que temblar por las nuevas caras en la silla, sino por la sociedad que las pone ahí.

  3. Es histórico e interesante reflexionar estas elecciones en Estados Unidos, no solo por lo que significará en un futuro sino por la constante atención que le dedican los demás países. Gracias a la tecnología ahora la opinión pública puede ser manifestada mundialmente y es tomada muy en cuenta para realizar diferentes tipos de actividades.

    En efecto, Trump ha ganado la contienda, sin embargo ahora que lo pienso no era de extrañarse que algo como esto sucediera, sobretodo cuando la historia de la humanidad se escribe con palabras de guerra, hipocresía, malentendidos, decisiones por impulso, egoísmo, violencia, entre otras cosas.

    No se puede ir contra lo que somos en realidad. Y ¿Qué somos realmente? ¿Personas que siguen la paz y la justicia, que luchan por el amor y la equidad, la igualdad? ¿O somos aquellos egoístas, violentos, insensibles, desgraciados que no son capaces de ver que destruyen su propia raza y hogar? La respuesta puede ser ejemplificada ahora.

    Estados Unidos si merece a Trump como presidente, los mandatarios no son más que el reflejo de la sociedad que los elige, y resultado de la realidad débil y vulnerable del sistema político. Estas elecciones han sido difíciles, los dos candidatos con errores y aciertos, pero de lo que si estoy seguro es que por ningún motivo yo dejaría llegar a alguien como Trump a la presidencia.

  4. Donald Trump es presidente, todos hablamos de ello, ¿pero realmente entendemos lo que esto significa?
    Los resultados definitivamente han sido un tema de la opinión pública; muchos pensabamos que Trump no ganaría por su discurso mediocre con el que ofendía a inmigrantes y mujeres. Un hombre cuya imagen fue ridiculizada numerosas veces; a quien no se le otorgaba un título de ”intelectual”, y ni siquiera como un político. El empresario mostró su incapacidad de dirigir un país, al no saber ni quiera, dirigir discursos.
    La promesa con la que Trump abanderó su campaña fue: ”Haremos grande a E.U de nuevo”, solamente persinas que compartían su mismo discurso, podría haberse emocionado con la vistoria del republicano.
    ¿Quién debería de preocuparnos, Trump o quienes votaron por él?, la xenofobia siempre ha sido una piedra en el desarrollo de una sociedad. En este siglo, en el que las luchas sociales por la igualdad, han significado mucho para la igualdad y justicia entre una misma raza que se ha dividido así misma. En pleno siglo XXI, donde la igualdad se figura como una utopía.
    No defiendo a Hillary, pero por lo menos, cuido su discurso. Eso sí, México sufriría las consecuencias, sí o sí. El TLC está sobre la cuerda floja, y ahora solamente queda esperar lo ”menos peor”. Pues este tratado ha permitidoelevar el comercio entre México y E.U.
    Hoy la preocupación y desilución la comparten personas de diferente tez de piel, nacionalidad, nivel socioeconómico y profesión. ¿Estados Unidos será libre?, no, y es obvio, que los ideales de discriminación y odio, siempre han traído consigo la esclavitud, no solo físico, sino del pensamiento.
    El discurso fallido de ”vamos a librarnos de los invasores”, han cegado a algunos estadounidenses, no sólo en nuestros tiempos, sino desde hace décadas, un ejemplo, el racismo contra los afroamericanos. ¿Quién invadio a quién?
    Sí Trump pretende librarse de los inmigrantes, Estadps Unidos se quedaría solamente con los Notivos américanos. Pero es verdad, las minorías invisibilidazadas, la mayoría habla y decido. Y hoy, se han decidido por Trump.
    Coincido totalmente con el comentario de Juan Carlos. Tienen a Trump por decisión, por empatía. La xenofobia, machismo, racismo y cualquier otra denominación dada a Trump, debería ser otrogada también, a quienes lo eligieron.
    Y como en alguna ocasión The White Stripes le dedicó una frase de su canción a Trump: ¿Quién usa a quién?
    ¿Qué tenemos que hacer?
    No puedes ser un proxeneta
    Y prostituta también’’.
    Estados Unidos, tiene que aceptar que las ideologías sobre lo que es ”raza”, están en los suelos. La división la han hecho por el color de piel y por la nacionalidad. Estados Unidos, tiene que aceptar que su futuro es incierto y triste. Estados Unidos tiene que aceptar, no basta ser una ”nación grande”, más bien, tiene que ser una nación que busque la libertad y la igualdad. Sin embargo Trump está ahora al poder, y aunque pese, se tiene que aceptar la decisión.

  5. El pasado 9 de noviembre a las 12:00 horas México y el mundo entero recibió una noticia que llegó como balde de agua fría. Trump ganó las elecciones de Estados Unidos por medio del voto electoral, es decir, triunfó no por el número de votos sino por el sistema con que se rige el proceso electoral del país.
    La noticia que muchos temían llegó, y es que los mexicanos estaban confiados y esperaban celebrar la derrota del magnate. Tras saber los resultados, muchos se mostraron cabizbajos, pero hicieron uso de su humor para afrontar la situación, es decir, comenzó la creación de los llamados “memes” en los cuales se hacía burla del muro entre E.U y México
    No se debe de olvidar que detrás de toda la burla la situación que se desarrollará debe de ser preocupante, pues con la victoria de Donald Trump no sólo se pone en riesgo los tratados y/o acuerdos con México (como el Tratado de Libre Comercio), también se pone en tela de duda la seguridad de los mexicanos que laboran en el vecino del norte.
    Entonces, pensemos ¿qué pasaría si México deja de consumir a Estados Unidos? Sencillo: se pararía la economía de dicho país. Claro, pura especulación, sin embargo, no hay que olvidar que con el muro podría decirse que no han pasado ni 100 años que cayó un muro opresor (muro de Berlín) y se construiría otro.
    Para el mexicano, la satanización de las situaciones siempre ha sido más sencillo, pero esta vez se escapó del suceso tan sólo por la creación de memes pues, tan pronto como se dio a conocer el triunfo comenzaron a circular una serie de notas en las cuales se defendía que Hilary Clinton era un peligro para el mundo.
    Si bien Trump se caracterizó por ser un personaje lleno de odio, Hilary se supo proponer como un personaje salvador, la candidata que se debía de elegir por una simple razón: Porque no era Trump, pero ¿realmente ella era la candidata a elegir? No digo que Trump sea la mejor opción sino que ambos candidatos significan un peligro para EU y el mundo.
    Ella al igual que George Bush mantiene una ideología radical tirada a la locura ya que se plantan acordes a un sistema dudoso el cual generó la crisis en los últimos 15 años como la invasión a Irak, lo cual prefieren recordar como un conjuro neo-conservador.
    Con Trump es evidente que existe un peligro, pero son las tendencias de personas como la candidata que hicieron surgir el trumpismo. Clinton se ha desviado en contadas ocasiones del consenso de la élite: estuvo a favor de la invasión a Irak y cita a Merker como líder, o bien está ansiosa por intensificar las acciones en Siria.
    Aunque el personaje se muestra con temperamento pragmático, ha dado señales de estar lista como el resto de sus colegas para ir directo a la locura. La deliberación aún no se completa, y es que Clinton todavía puede ganar con el llamado “Voto de fe”. Entonces, al final ¿con quién nos quedamos?

  6. El triunfo de Trump se veía muy lejos, unas semanas atrás, sin embargo su victoria choco con la nuestra realidad hoy en día. La mayoría de la sociedad Estadounidense y una gran parte de la mexicana creían que la campaña de Trump era estúpida, sin darse cuenta que estaba representando el racismo, la misoginia, entre otras características que han estado estancadas en la realidad social.
    No obstante, estas elecciones seran parte de la historia, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, como han sido otras anteriormente, porque ninguno de los dos candidatos era la mejor opción para representar a esta gran potencia mundial. Trump era un chiste para todos y por lo tanto un peligro, pero ¿cómo llego a la presidencia? de la misma manera que llegó Ronald Reagan, Cedillo, Stalin, Hitler, Putin, entre otros, a gobernar un país. Por otra parte Hilary Clinton tampoco era la mejor opción, pues no tenia una gran campaña, no era la mejor representante del partido demócrata, sin olvidar que tiene vinculación con atentados en Siria, se creía que ella era la candidata defensora.
    En resultado a las elecciones, se pudo observar como el partido republicano se llevó la candidatura a la presidencia gracias a los latinos y cubanos, pues esto es claro ejemplo del egoísmo presente en la humanidad, debido a que vivimos un gran problema de emigrantes, y el Estado mexicano no hace algo al respecto para disminuir, por lo tanto, las personas latina principalmente que se encuentran en Estados Unidos tienen miedo de perder su empleo debido a que cada vez se suman más migrantes, por eso hubo muchos simpatizantes con Donald Trump.
    Claro que el mundo tenia miedo de que Trump llegara a la presidencia, pues Estados Unidos es un factor principal en cada uno de los movimientos que se realizan en el mundo, aunque no ha dado inicio a esta presidencia que tiene al mundo con muchos comentarios al respecto, con intriga de ¿qué se hará en la casa blanca durante los próximos cuatro años? Eso es tan incierto, no queda más que defender y estar al pendiente de las candidaturas a la presidencia del 2018 en México, pues la campaña de Trump podría manifestarse aquí.

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