Cuando el periodismo volvió a ser la clave en Estados Unidos (El País)


Cuando el periodismo volvió a ser la clave en Estados Unidos

Los diarios tradicionales desestabilizan a Donald Trump con duros editoriales e investigaciones

El País  /  Marc Bassets

23 OCT 2016 – 19:03 CDT

Los periodistas siguen el discurso desde una zona cercada. Un policía y un guardia de seguridad vigilan. Es un mitin más de Donald Trump, el candidato republicano a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el 8 de noviembre. Nada pasará a mayores en Newtown (Pensilvania), pero la hostilidad del candidato es patente.

Pocas veces en la historia reciente de las elecciones de Estados Unidos la prensa había tenido un papel tan determinante como ahora. La prensa en su sentido tradicional. Porque esta campaña no habrá sido la de las televisiones, ni de los blogs, ni de las redes sociales, ni de los medios puramente online. No. La campaña para las elecciones presidenciales, que enfrenta a la demócrata Hillary Clinton y al republicano Donald Trump, es la campaña de los viejos periódicos. En la web y en el papel, han sido estas instituciones las que han verificado la veracidad de las palabras de los candidatos y han realizado el servicio público de poner a disposición de los votantes la información necesaria para saber quiénes eran las personas que aspiraban a gobernarlas en los próximos años.

Las informaciones que han marcado el curso de la campaña las han publicado diarios como el Washington Post y el New York Times. Fue el Post el que reveló la grabación de 2005 en la que Trump pronunciaba unas palabras agresivas y ofensivas hacia las mujeres. La grabación fijó definitivamente su imagen como un candidato misógino y nada modélico, y desencadenó una serie de acusaciones de acoso sexual. Y fue el Times el que tras una filtración anónima y una investigación minuciosa estableció que el republicano estuvo más de una década sin pagar impuestos federales.

Las noticias publicadas en las últimas semanas contrastan con la cobertura mediática de Trump en la primera etapa de la campaña electoral, la de las elecciones primarias, entre junio de 2015 y junio de 2016. Los medios de comunicación —sobre todo las televisiones, como CNN— fueron entonces el gran aliado del magnate y showmanneoyorquino.

Jeff Zucker, presidente de la CNN, dirigía la división de entretenimiento de la cadena NBC cuando Trump triunfó con su reality show El aprendiz en la década pasada. “Diez años después fue Zucker, ya al frente de la CNN, quien dio a Trump una cantidad impresionante de exposición gratuita durante la primarias presidenciales republicanas en la cadena por cable, retransmitiendo continuamente sus discursos y mítines, con frecuencia sin filtro ni verificación de datos crítica”, escribió recientemente Margaret Sullivan, columnista de medios en The Washington Post.

“Quizá no era bueno para América, pero es endemoniadamente bueno para la CBS”. La frase, atribuida a Leslie Moonves, presidente de CBS, resume la promiscuidad entre Trump y las televisiones, y el papel de estas en el ascenso del republicano.

Todo empezó a cambiar cuando quedó claro que Trump sería el nominado republicano. Las palabras sobreimpresas en pantalla corrigiendo las mentiras de Trump se convirtieron en habituales en la CNN. A partir de agosto, se encadenaron los editoriales de prensa pidiendo el voto contra Trump. Lo significativo es que diarios que llevaban décadas, a veces más de un siglo, sin apoyar a un candidato demócrata —como el Dallas Morning News, de la conservadora Texas o el Arizona Republic— esta vez lo han hecho. Los que apoyan a Trump pueden contarse con el dedo de una mano. Una de las publicaciones trumpianas es National Enquirer, una revista amarilla que descaradamente inventa noticias sensacionales. El Wall Street Journal, el gran diario conservador de calidad, propiedad de Rupert Murdoch, no se ha pronunciado pero sí lo han hecho algunos de sus editorialistas, en contra de Trump.

No es la unanimidad casi absoluta de los editoriales la única novedad, ni la principal, sino la opción de la prensa tradicional de aparcar algunas prácticas que habían regido su cobertura política. En esta campaña han dicho claramente que un candidato mentía cuando mentía, sin medias tintas. Antes habrían expuesto las dos visiones: la tan criticada falsa equivalencia, una equidistancia que da el mismo valor a la verdad que a la mentira (en su versión más caricaturesca: el candidato A dice que la tierra es redonda; por otro lado, el candidato B sostiene que en plana, y ya decidirá el lector quién tiene razón…). El titular de portada del New York Times del 16 de septiembre, sobre el bulo propagado por Trump sobre la nacionalidad real de Obama, marcó el fin de una época: “Donald Trump sostuvo la mentira del certificado de nacimiento durante años, y todavía no pide perdón”, decía el titular. Adiós a la falsa equivalencia.

Trump se ha desviado tanto de las prácticas y costumbres de la política estadounidenses —insultando a rivales o mintiendo impunemente— que ha forzado a la prensa adaptarse. “No sabíamos cómo escribir un párrafo que dijese: ‘Simplemente esto es falso’”, dijo el director del Times, Dean Baquet, en una entrevista con Nieman Lab. “Es una lucha. Creo que Trump ha acabado con esta lucha”.

Las invectivas de Trump contra la prensa son uno de los estribillos de su campaña. “Los medios son tan deshonestos y tan corruptos”, dijo en el último debate con Clinton.

Cuando en el discurso de Newtown Trump se refiere a los periodistas, sus seguidores se giran hacia el lugar donde están las cámaras de televisión y les abuchean. Una de las ironías de la campaña es que la CNN, que contribuyó al fenómeno Trump ofreciendo horas gratuitas de pantalla a su mensaje populista y nacionalista, es ahora el enemigo.

4 thoughts on “Cuando el periodismo volvió a ser la clave en Estados Unidos (El País)

  1. Pese a que ahora la prensa escrita es uno de los máximos rivales del candidato republicano, hay que recordar que cuando inició la posible campaña de Donald Trump, fueron los tabloides los que también le dieron difusión a sus ideas, pensaron que la broma de tener a un magnate de los negocios no iba a durar, pero meses después esa broma se hizo realidad.
    Si bien en lo anterior no toda la prensa fue culpable, ahora están ofreciendo un periodismo de calidad donde basándose en la investigación han provocado escándalos mediáticos, lo que más trasciende es que no es sobre una persona común, sino a un candidato presidencial de Estados Unidos.
    ¿A qué se debe esto? Supongo que con la instantaneidad de la información, cualquier persona puede dar una opinión respecto a un tema, pero la reivindicación de la prensa escrita es que está regresando a la investigación, a hacer reportajes que contienen meses de trabajos, esto se dejó a un lado y ahora está regresando con mucho impacto, no sólo en Estados Unidos, sino alrededor del mundo.
    Un ejemplo muy claro del impacto global que han tenido los reportajes, se da con el New York Times. Desde que Carlos Slim obtuvo parte de las acciones del diario, éste ha tenido mayor difusión en español, pues antes se podía acceder, pero sólo en el idioma original, ahora todo reportaje o nota que se publica en línea o escrito se pasa en español; los reportajes sobre Donald Trump salieron en México a través del portal de internet del tabloide, lo que cual hace que la gente se interese más en lo que sucede con el vecino del norte.
    Para mí la investigación periodística a hecho que el periodismo regrese, que la gente lo vuelva a tomar enserio y que cada día se vuelva una fuente confiable de nuevo la prensa escrita, esto en comparación con los medios electrónicos pues éstos con la rapidez de la información a veces no se verifica la información, esto provoca que se pierda la veracidad de las noticias que se difunden.

  2. Ha sido notorio que los medios de comunicación son de suma importancia en las campañas electorales de cualquier candidato, hablemos de Estados Unidos, México, Argentina, u otro país. Lo interesante de este tema es cómo la prensa estadunidense ha realizado un periodismo de calidad, con la finalidad de atacar, por medio de la verdad, al candidato Donald Trump.

    Si bien por las televisoras, las redes sociales, los blogs entre otras plataformas, el discurso del candidato Donald Trump ha llegado a un público extenso, y mantiene un alto número de seguidores. Se puede hacer la comparación de cómo los periódicos de prensa escrita han formado una alianza (sin querer) contra el candidato, se publican titulares e investigaciones que desacreditan y confirman la pésima imagen que Donald Trump ya tiene.

    Sin embargo el hecho de que se haga una cobertura mediática de las acciones de este candidato no garantiza que se haga un buen periodismo. Quizá el periodismo de investigación se presente, agilice y de resultado para atacar al candidato, pero sólo cumple con esa finalidad, informa la postura que tiene el periódico ante Donald Trump.

    La audiencia tiene el derecho de conocer diferentes versiones, no solamente conocer lo que dicen los grandes periódicos respecto a estas elecciones presidenciales. El hecho de que los periódicos tomen una postura, a mi parecer, no hacen un buen periodismo, que permita al publico informarse de lo que pasa. Pero es por el prestigio que tienen estos tabloides y el trabajo de investigación que realizan, por lo que han desestabilizado el discurso de Donald Trump, y no sólo su discurso sino a él.

    Vemos la importancia de presentar la información en el momento adecuado. Porque si bien no es un buen periodismo, en el sentido que da la postura y ataca, sí cuenta con la calidad y veracidad, suficiente para cumplir con su objetivo, que es presentar las grandes debilidades que tiene el candidato a la presidencia.

  3. Los periódicos son los principales expositores de una postura política, sin embargo como lo mencionan, “casi nunca habían demostrado su apoyo hacia un político” y esto es lo que ha causado controversia.
    Es bien sabido que los intereses de Trump en la presidencia repercutirían directamente en el mundo por el poder que tiene Estados Unidos, por lo que los periódicos, más que mostrar su apoyo a Clinton, han demostrado su desaprobación a Trump.
    La importancia de esto es el poco control que puede existir dentro de estos medios, pues si bien Trump puede tener control sobre ciertas televisoras, los periódicos logran mostrar una cara diferente de la moneda con el objetivo de mostrar un panorama completo acerca del candidato.
    Y esto ha causado mayor controversia, debido a que son medios tradicionales a los que no se está acostumbrado a mostrar estas posturas, como lo podría ser un blog, o algún otro portal en internet, que se podría decir “cuenta con menor censura”.
    La ventaja de esto es que los especialistas en el tema son los que están emitiendo los comentarios y posturas acerca de los candidatos, por lo que los ciudadanos pueden tener información de calidad, pero sobre todo, verídica; a diferencia de los medios que circulan por la red, pues si bien es cierto que los periódicos nunca morirán, su consumo ha disminuido a partir de las versiones digitales que existen.
    Si bien en este articulo retoma las versiones físicas, no hay que dejar de lado la versión es en línea que muestran las mismas posturas y muchas veces el mismo contenido, por lo que ayuda a llegar a un mayor número de personas de diferentes niveles sociales y edades.

    1. Medios impresos vs medios digitales

      El desplazamiento que los diarios impresos sufrieron a causa del internet es un tema que generó mucha controversia alrededor del mundo durante el transcurso de los últimos años, y es que la polémica por saber si los medios digitales terminarían remplazando totalmente a los impresos todavía mantiene tensos a todos los consumidores de información y aún más a los dueños, colaboradores y trabajadores de los mismos.

      La obtención de información detallada sobre las crecientes ganancias económicas que han tenido en internet The Washington Post (TWP) y The New York Times (TNYT) frente a las plataformas nativas de la web, como lo son Huffington Post y Buzzfeed, son ejemplos claros de que los medios ‘tradicionales’ siguen siendo la vanguardia en cuanto a la profesión del periodismo, así como los favoritos de la audiencia; de esta manera, se muestra más lejana ─casi imposible─ la idea de los diarios impresos extintos.

      Sí, es verdad que a los diarios en papel les costó grandes pérdidas económicas la llegada de la era digital, de hecho, en 2013 el dueño de aquel entonces del TWP, Edward Graham admitió una pérdida en las ventas durante el periodo de 2005 a 2013, la cual fue del 51%. Lo cual llevó a que éste tomara una de las decisiones más fuertes para su familia, pero sin duda la más fructífera para el diario, el anuncio de su venta a Jeffrey Bezos el 5 de agosto del 2013.
      Este anuncio fue muy criticado al principio, puesto que Bezos no tenía experiencia en la profesión del periodismo e incluso él mismo aseguró que tendría que experimentar con éste; sin embargo, según datos de ComScore, tan sólo un año después de su adquisición, Bezos consiguió que su audiencia en internet creciera un 70% y a la fecha de hoy, el director financiero del TWP, Jed Hartman aseguró que el número de suscriptores de la página web del diario ha crecido en un 145%. Todo ello sin descuidar su versión impresa.

      Entonces, si no es necesaria la desaparición de la versión en papel para que un diario prolifere ¿qué o cuáles han sido los factores que han mantenido al TWP no sólo como un sobreviviente de su región, sino como un exponente mundial del periodismo?
      Y es que no hay que olvidar las grandes hazañas que éste diario ha realizado a lo largo de sus 149 años que lleva ejerciendo la profesión más compleja, en pro de un periodismo veraz, crítico y de investigación, pues la exposición del escándalo de Watergate en 1972, que llevó a la renuncia del presidente estadounidense, Richard Nixon; la publicación de los papeles del pentágono y la revelación del programa de espionaje masivo bajo la administración de Barack Obama, son sólo algunos ejemplos de la aportación histórica que el diario le ha otorgado al país norteamericano.

      Así podremos comprender que las aportaciones tecnológicas de Jeff Bezos no son más que un mínimo factor por el cual el TWP se ha mantenido de pie y ha logrado superar en ganancias web a plataformas que incluso nacieron en el mismo internet. “La credibilidad del diario es lo más importante”, aseguró Bezos en el 2013 y quiera o no, fue la credibilidad que compraba junto con el diario el principal propulsor que llevó al TWP hasta su posible mejor posicionamiento económico que haya tenido, objetivo que no hubiera logrado con cualquier otro medio que carece de esta cualidad.

      La historia ha sido vista por millones de personas como una lucha perpetua de los medios tradicionales frente a las nuevas apariciones novedosas y tecnológicas de un determinado momento. La aparición de la televisión supuso que el fin de los cines era inminente y decisivo, debido a que la gente tendría su propio cine en casa; con la llegada de los teléfonos celulares muchos creyeron que los cafés terminarían en bancarrota por la facilidad que los dispositivos otorgaban de comunicarse a distancia.

      Ahora, todavía hay quienes se cuestionan entre la desaparición de los diarios impresos frente a la facilidad de obtener información gratuita en internet. Esto no sucederá. La historia nos ha demostrado que los lectores y, principalmente, el periodismo en sí es un cometido que exige el profesionalismo, la investigación y la pertinencia que siempre lo ha caracterizado.

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