“El plagio de Peña Nieto”; la nueva mentira de Aristegui: Ricardo Alemán (Milenio)


“El plagio de Peña Nieto”; la nueva mentira de Aristegui

Ricardo Alemán  /  Milenio

03/10/2016

El periodismo moderno, como saben, es producto de una creciente exigencia social de dotar de credibilidad y confianza al trabajo de informar.

Para ello, universidades y redacciones —muchas veces las redacciones son las verdaderas universidades— dan herramientas técnicas y éticas para que el profesional reporte los hechos y reconstruya las historias, bajo estándares de credibilidad y confianza.

De esa manera, cuando el trabajo periodístico llega a manos de lectores y/o audiencias, éstos deberán estar seguros de que la información que reciben cumple con mínimos de certeza, confianza y éticos.

Sin embargo, en el periodismo también abundan charlatanería y engaño; periodistas mentirosos, interesados, militantes y que trabajan por consigna. Y es el caso del “reportaje” titulado “Peña Nieto, de plagiador a Presidente”, presentado por Carmen AristeguiIrving Huerta, Sebastián Barragán, Juan Omar Fierro y Rafael Cabrera.

La pieza periodística resulta que es una gran mentira; nuevo engaño de Aristegui, que abona al gobierno de Peña Nieto.

Pero si pocos se sorprenden del periodismo mentiroso y engañabobos de Aristegui, la sorpresa es que reputados intelectuales y periodistas se traguen sin chistar el cuento del plagio. Y peor, que nadie haya comparado lo elemental.

A continuación nuestro comparativo.

  1. El “reportaje” afirma que se plagiaron 197 párrafos de la tesis de EPN. Sin embargo, la revisión rigurosa del “reportaje” solo muestra 16 párrafos que podrían ser motivo de plagio. Es decir, no existe evidencia del supuesto plagio de 181 párrafos. ¿Invento? ¿Consigna? ¿Falta de ética?
  2. En el “reportaje” se afirma que en el último párrafo de la p. 133 de la tesis —párrafo que continúa en la p. 134—, y los dos siguientes párrafos de esa página, son iguales a los párrafos que aparecen en las pp. 36 y 37 de una obra de Miguel de la Madrid.

Sin embargo, esos párrafos no se refieren a De la Madrid. En realidad reproducen el discurso de Venustiano Carranza, al inicio del Congreso Constituyente de Querétaro. Incluso, la tesis cita directamente el Diariode los Debates del Constituyente de 1916-1917. Al citar la fuente original, no existe plagio.

Además, en el interactivo que acompaña la nota —con el que se pretende demostrar el plagio a De la Madrid—, se muestra la imagen de la p. 134 de la tesis, pero la imagen es recortada y no reproduce la nota al pie n. 52, en la que está citado el Diario de los Debates. ¿Mal trabajo? ¿Mala leche?

  1. El interactivo que acompaña la nota afirma que la p. 183 de la tesis reproduce la p. 183 de una obra de Morales Jiménez, Sin embargo, en realidad el reportaje reproduce dos veces la p. 88 de la tesis. ¿Confusión?
  2. El “reportaje” afirma que los párrafos primero, segundo, tercero y cuarto de la p. 88 son iguales a los párrafos primero, tercero y cuarto de la p. 183 de la obra de Morales Jiménez, y que el autor no es citado. Sin embargo, al final del apartado en donde se encuentra esta reproducción, aparece una nota al pie que da crédito a la obra de Moralesy que no es referida en el “reportaje”. ¿Consigna partidista? ¿Mentira deliberada?
  3. El “reportaje” dice que en el apartado 3.1 el tesista narra la vida de Álvaro Obregónen 36 párrafos y que 35 fueron copiados de manera exacta de dos libros: Hombres de la Revolución Mexicana, de Alberto Morales Jiménez, y Así fue la Revolución Mexicana, del Consejo Nacional de Fomento Educativo. Sin embargo, los reporteros no vieron que, al final del apartado 3.1, se da crédito a ambas obras. ¿Ceguera reporteril?
  4. El “reportaje” afirma que en el apartado 2.1 de la tesis “se plagió” casi textual seis párrafos del libro Génesis del presidencialismo mexicano, del historiador José María Calderón. Sin embargo, al final del apartado se le da crédito a la obra. ¿Omisión mentirosa de Aristegui?
  5. En el “reportaje” se dice que se utilizan dos citas textuales de Justo Sierra. Sin embargo, el tesista pone notas al pie de página, indicando que tomó las citas de la obra del historiador Martín Quirarte. ¿Trampa de los reporteros?
  6. En el “reportaje” se afirma que el tesista hace un análisis de las reformas constitucionales durante el periodo 1921-1928, y que para ello tomó como base al académico de la UNAM Diego Valadés, pero reprocha que no lo cita en todos los párrafos sino solo en tres. De risa loca. Casi todos los párrafos que componen el apartado 4.3 son reproducciones textuales de Valadésy se cita el nombre del jurista solo tres veces, porque son tres segmentos completos los que retoma la tesis. ¿Ignorancia reporteril?
  7. En el “reportaje” se afirma que el tesista plagió a Emilio Rabasay a Felipe Tena Ramírez, pero Aristeguiolvida mencionar qué párrafos y qué obras fueron plagiadas. ¿Engaño de reporteros mañosos?

¿Así o más claro el nuevo engaño de Aristegui?

¿Es o no campaña de calumnias y difamación contra Peña?

2 thoughts on ““El plagio de Peña Nieto”; la nueva mentira de Aristegui: Ricardo Alemán (Milenio)

  1. Ricardo Alemán lo señala puntualmente al inicio de su columna: el periodismo moderno resulta de la creciente exigencia social por una información confiable y creíble. Pero el grueso de esa exigencia social, es en realidad un sector de la población mexicana que cree y confía en lo que necesita leer, escuchar y ver ante un panorama nacional decadente.

    Son muchas las líneas de opinión que se abrieron al regresar el PRI a la presidencia de la república. Muchas de ellas dejaron claro el recelo, la desconfianza y el miedo. Otras, sin importar inhibiciones, se destaparon como devotos del tricolor o simplemente como impotentes al destino.

    Estas vertientes de la opinión pública se construyen y modifican a partir de la información a la que los ciudadanos tienen acceso en los medios. Y sería inocente creer que los especialistas de la información son objetivos, escriben desde la más pura neutralidad, que no procuran un sueldo y una fama, o que no están atenidos a una línea editorial, esa que tanto se oculta y tanto sobresale entre líneas.

    Ocultar lo anterior sería desconocer la labor periodística, ya no moderna, sino en esencia. No olvidemos la cacería de comunistas en los principales diarios del país cuando los movimientos estudiantiles tomaron fuerza al final de los 60’, o los constantes ataques políticos a los medios desafiantes (Julio Sherer al frente de Excélsior), o el curioso término del “chayo” en la jerga periodística.

    El periodismo es un reflejo de la realidad, no sin antes ser moldeado por un interés o intención de comunicar, ya sea de izquierda o derecha, liberal o conservador, sin reservas o tímido en su reflexión. Los receptores de esa información sólo toman lo que necesitan creer de acuerdo a su percepción de realidad, de esta manera confían en el medio que más les satisfaga.

    Un ejemplo doloso se ve claro en las victimas que dejó la desaparición de 43 normalistas hace dos años; los padres de los desaparecidos en Ayotzinapa nunca creerían ni confiarían en la información que proporciona el medio que dejó en el olvido el caso a los 5 meses de la búsqueda.

    La constante segmentación de la opinión pública de cara a una perspectiva nacional desesperanzada (con corrupción, violencia y economía favorecedora sólo para unos pocos), ha creado dos grupos que en el lenguaje coloquial se conocen como “chairos” y “peñabots”. Definiendo los primeros como antisistema y los otros creyentes del buen camino que han tomado las reformas y demás parafernalia presidencial; incluso se ha llegado a pensar seriamente que estos últimos no son más que una creación de perfiles falsos en la web financiados por el gobierno.

    Lo cierto es que no es así, he conversado y argumentado con personas que no creen si quiera que el salario mínimo existe, los cuales también alegan que si hay marchas es porque hay “huevones” y conformistas que no trabajan por lo que reclaman. De hecho, llegan a concluir que si de pronto amanece muerto alguien es porque se lo busco de una u otra manera.

    De modo que estos grupos se alimentan de lo que perciben como real en los medios, algunos creerán en el periodismo de investigación que Carmen Aristegui realiza, la defenderán y se autoproclamarán ciudadanos críticos de un gobierno ineficiente.
    Por otro lado, habrá algunos que lean la columna de Ricardo Alemán, donde descalifica tajante a Aristegui, otorgándole el penoso título de periodista militante, diciendo que su único fin es desacreditar la figura presidencial por una fijación inexplicable o por un visible halo naranja.

    No sería la primera vez que lo hace, pues después de la disculpa pública del periódico “The Guardian”, saltó al instante con las pruebas incriminatorias hacia Aristegui, y el periodismo calumniador y charlatán. O como su comentario nada favorecedor hacia los papeles de panamá, estimando la investigación como anti periodística.

    ¿Alemán se olvida del verdadero papel del periodismo?, considerándolo líder de opinión no lo creo. Su columna es una prueba más de la realidad en los medios, y como periodista experto en política sabe muy bien de lo que habla. Su intención es persuadir a sus lectores, no otra. Crear una opinión generalizada de Aristegui como una arrogante militante, y enfrentar a su público con los creyentes de un periodismo que lucha por desenmascarar al gobierno.

  2. Con las correcciones que hace Ricardo Alemán acerca del mal entendido del plagio realizado por el presidente en su tesis, puede creerse que esta noticia de Aristegui no sea completamente cierta y que, en realidad, sólo quiera hundir cada vez más a Peña Nieto. Sin embargo, hay que recordar que se trata de un periódico el cual fue acusado por López Obrador de haber apoyado a Peña y no a su campaña, durante las elecciones, por lo que el director editorial adjunto de Grupo Milenio salió a pedir disculpas.
    Sabiendo esto último se puede deducir con facilidad que este tipo de notas son para seguir apoyando a Peña y su gobierno a pesar de la gran cantidad de injusticias e inseguridad, las cuales han aumentado desde que llegó al poder, además del plagio en su tesis que a pesar de que Ricardo Alemán mencione que no fueron los 197 párrafos que mencionó Aristegui, sino que fueron 16, sigue siendo plagio y, sin duda, merece una sanción, aunque fuera un solo párrafo.

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