Adiós, Esquina de la Información: Pascal Beltrán del Río (Excélsior)


Adiós, Esquina de la Información

Pascal Beltrán del Río

30 de Septiembre de 2016

Esta edición que tiene en sus manos, querido lector, es la penúltima que se editará en la manzana donde ha estado Excélsior desde hace casi un siglo.

La del domingo 2 de octubre, la trabajará nuestra redacción el sábado en las nuevas instalaciones de Grupo Imagen, localizadas sobre Avenida Universidad, en la zona de Copilco, muy cerca de Ciudad Universitaria.

En sus primeros años de vida, nuestro diario tuvo como sede una casona en una calle que ha desaparecido en el lado norte del Paseo de la Reforma: Colón, esquina con Rosales, aproximadamente donde hoy se encuentra El Caballito, la obra monumental del escultor Sebastián.

Eso fue en 1917, año de la fundación de Excélsior, cuyo primer dueño, el poblano Rafael Alducin, compró el inmueble para editar sus primeras publicaciones: El automóvil en México y Revista de Revistas, adquiridas en 1914 y 1915, respectivamente.

Fue en esa casona donde nació Excélsior, el 18 de marzo de 1917. Las crónicas recuerdan que no todo salió bien ese día, pues la rotativa del diario, bautizada como La Cucaracha, se descompuso durante el tiraje, lo cual ocasionó que la primera edición saliera cerca de las 11 de la mañana.

Los voceadores, furiosos por el retraso, apedrearon las ventanas del inmueble hasta que Alducin salió a calmarlos y lograr su paciencia.

Posteriormente, en 1918, el periódico se mudó al número 84 de la calle Nuevo México (hoy Artículo 123), entre Balderas y Revillagigedo, mientras se construía un edificio que lo albergaría por décadas, en la avenida Bucareli, número 17.

Ese inmueble eventualmente se conectaría con otro, en Paseo de la Reforma número 18, que fue la primera sede del Partido Nacional Revolucionario, hoy PRI. Quizá ésa sea la dirección más recordada de Excélsior, pues en ese edificio el diario se dio a conocer entre las décadas de 1950 y 1970 como uno de los medios más importantes del mundo.

Ahí estuvo la oficina que ocuparon los directores Rodrigo de Llano (1931-1963),Manuel Becerra Acosta (1963-1968) y Julio Scherer García (1968-1976).

Conocí esas instalaciones a finales de la década de los 80 cuando era estudiante y acudía a platicar con periodistas como Miguel Reyes Razo y Enrique Loubet Jr. Obviamente, no tenía modo de saber que menos de 20 años después yo tendría el enorme honor de dirigir el periódico.

De ahí, de Reforma 18, salieron caminando Scherer y sus colaboradores más fieles, el 8 de julio de 1976, cuando fueron expulsados violentamente de la cooperativa –que controlaba el periódico desde los años treinta– por una maniobra del gobierno de Luis Echeverría, que vivía sus últimos meses en el poder.

Durante décadas, Excélsior no fue sólo un periódico muy influyente sino además una institución próspera. Eso le permitió poner los cimientos de un nuevo edificio, en los años ochenta.

Se trata del inmueble donde actualmente estamos y del que nos mudaremos hoy por la tarde.

Es un edificio que no es especialmente bello –de hecho, la obra se quedó a medias–, pero sí está cargado de historia. Por las tardes, el olor de la tinta y el ruido de la rotativa se cuela hasta el vestíbulo, donde se encuentra un vitral en el que está escrito uno de los lemas más perdurables de Excélsior: “Periódico que informa y forma opinión”.

Cada vez que cruzo el umbral de la puerta no dejo de pensar que Excélsior –que en los años 90 cayó en una bancarrota financiera, pero sobre todo moral– es una institución que habría desaparecido, con todo y su maravilloso archivo, de no ser por el rescate de Grupo Empresarial Ángeles, comandado por Olegario Vázquez Raña y Olegario Vázquez Aldir.

A ellos, varias personas trataron de convencerlos de que tal rescate era imposible y que era mejor fundar un nuevo periódico. Diez años después, está probado que la suya fue la decisión correcta. Excélsior ha vuelto a posicionarse como un diario fundamental y hoy es parte del más importante proyecto de comunicación multimedia que se ha construido en el país.

Esta noche, después de cerrar la edición que circulará el sábado 1 de octubre, Excélsior empezará a escribir páginas de su historia desde su nuevo lugar: Avenida Universidad 2014.

 

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