Cambio en Televisa: Christopher Domínguez Michael (El Universal)


Por Christopher Domínguez Michael Publicado en El Universal

Tras diecisiete años Joaquín López–Dóriga (1947) dejó la conducción del noticiero más visto de la televisión mexicana en manos de Denise Maerker (1965). El cambio no es baladí. Esa posición es acaso la más visible, por encima de la del Presidente de la república, para millones y millones de ciudadanos, los más pobres, cuyo principal acceso al mundo ocurre en ese horario. Se imponía un cambio en la manera de informar: el programa nocturno de López–Dóriga reproducía muchos de los anacronismos de la televisión mundial. Hasta tres veces se repetía una misma noticia: en un resumen inicial se alertaba al público de las inundaciones estacionales y las desgracias que provocaban en algún estado de la República. Después, tras la pausa comercial, aparecía en pantalla López–Dóriga hablando de lo mismo y en un tercer episodio, la imagen viajaba hasta el lugar de los hechos, donde una reportera o reportero, con las aguas caudalosas a sus espaldas, repetía lo que ya se sabía desde hacía diez minutos para regresarle la señal al conductor.

De esa pérdida sistemática del tiempo, fatal para la calidad, de por sí escasa, de la información, debe ser consciente Maerker. Se ha repetido cansinamente que en el siglo XXI, cada día son más las personas para quienes no es necesario esperar hasta las diez de la noche para informarse. Tienen, en su teléfono inteligente, la oportunidad de hacerlo decenas de veces a lo largo del día. Por ello, a Maerker no le queda sino insistir y perfeccionar lo que sabe hacer: periodismo de investigación que, más que dar noticias, debe averiguar las causas por las cuales se verifican los hechos y hacer del reportaje, en un país donde la justicia es casi siempre omisa, la principal forma de denunciar crímenes y arbitrariedades.

Con los años, debe decirse, López–Dóriga dejó de ser ese “soldado del PRI”, como se definió el principal de los Azcárraga, para, a través de las emisiones de Tercer Grado —donde discutían los periodistas cercanos a Televisa— moverse hacia un espacio que, con buena fe, puede ser calificado de liberal. Si se le concede el beneficio de la metamorfosis ideológica al veterano Zabludovsky, uno de sus predecesores en el puesto y hoy día, escoradísimo a la izquierda, como dirían los españoles, no veo por qué deba negársele a López–Dóriga, esa transformación en un país donde todavía hace poco más de lustro, al fallecer Monsiváis, a los reporteros de la TV les daba miedo pronunciar la palabra “homosexual” aunque el féretro del cronista estuviese custodiado, en Bellas Artes, por las banderas del arco iris.

 

Es frecuente, durante las transiciones hacia la democracia de los regímenes autoritarios, que los llamados “comunicadores” sean quienes primero recojan los sentimientos de la llamada “audiencia” y en ello López–Dóriga actúo en consecuencia para hacerse menos odioso para esa tercera parte del electorado que vota por la izquierda y abomina, por buenas y malas razones, de Televisa. En otras ocasiones se comportó como un rector severísimo de la vox populi, como cuando increpó al recién excarcelado Raúl Salinas de Gortari, quien hubo de reconocerse seducido por los demonios del poder frente a millones o al regañar, como si de un niño se tratara, a un balbuceante Javier Aguirre, técnico nacional quien, por mala onda o mala suerte, pateó a un jugador panameño en un partido de 2009. Los tiempos han cambiado y Denise Maerker, persona de dicción impecable y buena formación académica, tendrá que demostrar, cada noche, la firmeza de su compromiso con el periodismo de investigación como paliativo contra la impunidad.

Ver Nota original.

One thought on “Cambio en Televisa: Christopher Domínguez Michael (El Universal)

  1. La televisión abierta en México se encuentra en una profunda crisis debido a que el modelo televisivo actual lleva en vigencia más de 50 años, por lo tanto éste se ha vuelto obsoleto, aburrido, y predictivo. Si el medio no se actualiza, es probable que las ganancias caigan como sucedió en el último trimestre del 2015.
    Las empresas televisivas tienen de frente un panorama negro pues corren el riesgo de perder un importante porcentaje de su mercado de entretenimiento porque empresas como Netflix crecen aceleradamente presentando ante los espectadores modelos y programas innovadores.
    Con lo anterior se muestra un nuevo reto al que se debe de enfrentar la compañía de Emilio Azcárraga y de Salinas Pliego que es presentar contenido en diversas plataformas para que la audiencia interactúe en más de una pantalla, es decir, que exista una visión de multiplataforma la cual se ajuste a los hábitos de consumo de contenidos.
    Televisa en su intento de no querer quedarse atrás renueva o al menos intenta renovar su formato y por ello Joaquín López Dóriga dejó de conducir el noticiero y este pasó a manos de Denise Maerker, no obstante, a pesar de su supuesto cambio no se ve algo nuevo en el formato del programa, se generan los mismos contenidos de la misma forma, es decir, no había un cambio sustancial.
    Pero, se debe tener en cuenta que la gente le teme al cambio y al darse el retiro de López Dóriga habrá personas que dejen de ver el programa debido a que consideren que no será la misma calidad, inclusive se tiene que considerar que cada vez son menos las personas que esperen a diario para informarse con lo que ocurre a su alrededor, siendo que pueden saberlo oprimiendo un botón.

    Es importante mencionar (como contexto) que para combatir Netflix, Televisa hace incursión on line (por ello crea la aplicación Blim), no obstante, la marca seguirá mostrando programas con los que cuenta desde hace años como La Risa en Vacaciones, Cantinflas, Chespirito y las telenovelas comunes.
    Sí la aplicación espera tener la misma efectividad y espectadores que Netflix ha tenido hasta ahora el modelo que presenta es erróneo, pues la empresa no presenta alguna novedad: los programas y horarios son iguales a los de la televisión sólo que se ahora se exhibirán en internet.
    Se sigue reproduciendo un modelo que ya aburre a la sociedad, pues se sabe qué pasará y cuando pasará; es la repetición de la repetición en una nueva plataforma. Si bien el grupo televisivo no quiere quedarse atrás debe de producir nuevos contenidos, enfocándose en el grupo de edad que le generará mayor ganancia.
    Por lo tanto el grupo de atención tendrá que ser el de los jóvenes, pues son quienes pasan mayor tiempo viendo series en las nuevas plataformas. Si se mantienen en los programas arcaicos como las telenovelas con el mismo libreto no cabe duda que la televisión abierta en México desaparecerá.

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