LA GUERRA DE TRUMP CONTRA LA PRENSA ESTÁ CALCULADA ( AP /NY)


Por Nancy Benac y Jonathan Lemire, publicado en AP

El apodo favorito de Donald Trump para referirse a los medios de comunicación es “prensa deshonesta”. De cuando en vez lo cambia por “prensa repugnante”.

Y a veces lo emplea todo junto: “seres humanos repugnantes y deshonestos”.

El más que probable candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos tiene un catálogo completo de expresiones para referirse a periodistas y medios. En las últimas semanas, empleó su micrófono y sus tuits para calificarlos de “tercera clase”, “no agradables”, “vergonzosos”, “farsantes”, “malos profesionales” y “malas personas”. O, cando quiere un mayor énfasis en un mensaje en Twitter, “MALOS”.

El empresario también ha estado rápido a la hora de retirar credenciales a los medios cuyas informaciones no le gustan – el último en entrar en esta lista ha sido The Washington Post.

Trump parece estar eternamente enfadado con la prensa, pero su malestar responde a una estrategia.

Considera que tiene poco que perder con los ataques a la prensa – y mucho que ganar.

“Es un lugar común en la política estadounidense que no se pierde una elección por criticar a los medios”, dijo Robert Lichter, presidente del Center for Media and Public Affairs. “Funciona bien con el público, especialmente con los republicanos”.

Aunque el lenguaje de Trump es más incendiario y critica de una forma más personal a los periodistas que candidatos anteriores, sigue con una larga tradición de políticos modernos que decidiendo pagarlo con el mensajero.

El expresidente Dwight Eisenhower animó la Convención Republicana de 1964 con su queja sobre “columnistas y comentaristas sensacionalistas”.

El vicepresidente de Richard Nixon, Spiro Agnew, atacó el “negativismo” de la prensa.

El presidente George H.W. Bush, que compartió momentos de ocio con fotógrafos de la prensa e invitó a reporteros a picnics en la Casa Blanca y a otros eventos, seguía exhortando a los votantes durante su campaña a la reelección para actuar en base al popular lema: “Enfaden a los medios: Reelijan a Bush”. Su esposa, Barbara, dio un afilado consejo a Hillary Clinton cuando la entonces primera dama entrante vivió la residencia oficial en noviembre de 1992: “Evite a esta gente como a una plaga”, dijo Bush a Clinton, señalando con su mano a los reporteros y fotógrafos que estaban en el South Lawn.

Trump está llevando la estrategia de combatir a la prensa a un nivel completamente nuevo.

En el plazo de un mes, publicó 39 tuits atacando a reporteros y medios, mezclados con un número más pequeño de referencias positivas y neutrales en su cuenta en la red social. Solo un ejemplo: “Los medios están en una caza de brujas contra mí. Información falsa – y mucha, pero resistiremos”.

Esta semana, Trump revocó las credenciales del Post, por una “cobertura e informaciones increíblemente inexactas” del diario. Otros medios a los que ha vetado, tanto temporal como permanentemente, son Politico, Des Moines Register, BuzzFeed, Daily Beast y Huffington Post.

El editor del Post dijo que el último movimiento de Trump “no es más que el rechazo al papel de una prensa libre e independiente”.

Kathleen Carroll, directora ejecutiva de The Associated Press, dijo que su veto hace un flaco favor al servicio público.

En la carrera para ocupar el cargo de más poder del planeta, dijo, “el público está interesado en lo que los candidatos hacen y dicen, tener una cobertura independiente es parte de lo que mantiene al público informado”.

¿Por qué es tan rápido Trump para enfrentarse a la prensa?

Por una parte, su lenguaje puede ser una estrategia exitosa para cambiar el tema cuando quiere distraer la atención.

El mes pasado, cuando los reporteros le pidieron insistentemente para que documentase qué había hecho con los millones de dólares recaudados para los veteranos, se volvió contra ellos llamando a un reportero “inmoral” y refiriéndose sarcásticamente a otro como “una belleza real”. Este lenguaje en sí se convierte en parte de la historia, desviando la atención de las presuntas sobre la gestión de esos fondos.

Las constantes críticas de Trump a los medios también le ayudan a prepararse para futuras noticias negativas.

Especialmente los conservadores suelen estar alerta ante los medios de comunicación, y la retórica de Trump refuerza el mensaje de que no se puede creer nada de lo que publican.

“Parte del motivo por el que podría haber decidido que quiere ser muy agresivo es para asegurarse de que sus partidarios no tengan en cuenta cualquier ataque de la prensa”, manifestó el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, seguidor de Trump, en una reciente entrevista con Fox News .

Con el Partido Republicano patas arriba por la candidatura de Trump, sus exabruptos también sirven de elemento unificador dentro del partido. Los republicanos más convencidos pueden tener grandes diferencias con el magnate inmobiliario en algunos temas, pero son solo uno en el desprecio a los medios.

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3 Replies to “LA GUERRA DE TRUMP CONTRA LA PRENSA ESTÁ CALCULADA ( AP /NY)”

  1. Donald Trump a sus 70 años de edad ha decidido incursionar en la política. Tan seria ha resultado esta disposición que es ahora el candidato oficial para el Partido Republicano buscando ser aquel con el cargo más importante del mundo: el presidente de los Estados Unidos de América.
    ¿Por qué este giro en su carrera? Es dudoso. Trump en años anteriores ha sido reconocido por ser un un magnate. Tampoco es de olvidar que tuvo una corta, pero real, carrera en la televisión. Probablemente se aburrió de todo esto y por eso buscó aspirar a algo más.
    Cuando se anunció que Trump iba a postularse para la presidencia, muchos dudaron del poder del empresario para conseguirlo. Pero cada día sorprende más el alcance y los seguidores que el señor Donald está consiguiendo a lo largo y ancho del país norteamericano.
    Con cada declaración que Donald Trump hace –el muro con México, además de comentarios xenófobas, racistas y misóginos-, resulta más sorprendente que una persona con ideas como las de él esté siendo candidato para un cargo de rango tan alto. Y a pesar de todo lo que dice, la lista de personas a su favor sigue creciendo y manteniéndose en una postura a favor del republicano. Podría parecer que Trump es una persona explosiva que reacciona sin pensar a actitudes que crean las respuestas polémicas del candidato, pero realmente todo está planeado.
    Como bien menciona este texto, sus ataques voraces a la prensa, así como a demás personas, son parte de su campaña. Quizá con comentarios así ha perdido a un sinfín de habitantes pero se ha ganado el voto de aquellos radicales que buscaban a alguien como él para recalcar que EUA es sólo de los “americanos”, para hacer a América great again.
    Su manera de hacer política se trata de ser políticamente incorrecto, y lo peor es que funciona. No podemos decir que Trump no sabe lo que hace porque sí sabe y por eso ha logrado mantenerse como candidato. El magnate sabe muy bien a qué sector de la población busca acercarse, sabe qué hacer, qué decir y cuándo; tiene una estrategia muy planificada y funcional hasta el momento. Esperemos que al final no resulte más atractivo como presidente que Hillary.

  2. Donald Trump es un personaje del que se ha estado hablando mucho en estos últimos meses, reconocido como un racista y bocón por muchas personas, también posee los recursos y las influencias para silenciar los medios a su antojo.

    Mientras más tiempo pasa es más obvio que Donald Trump es la peor opción no solamente para los extranjeros sino los propios estadounidenses, un hombre que ataca y humilla reporteros por las redes sociales y después silencia a aquellos que hablan mal de él.

    Tiempos oscuros se acercan a E.E.U.U. es posible que las siguientes elecciones sean las más importantes en lo que va del segundo milenio, es cierto que anteriormente otros presidentes y políticos han atacado a los medios pero Trump lo hace tan cínicamente y sin ningún remordimiento.

  3. Al ser una figura política no puede pretender que su persona dejará de ser expuesta en los medios, tampoco debe esperar que la información sea sólo favorecedora pues el público necesita artículos imparciales para estar al tanto de lo que ocurre; entiendo esta lucha planeada contra la prensa, pero me parece ridículo el llevarlo a tal nivel personal ya que sólo provoca una imagen peor para los exteriores, sin embargo todo se resume a la cantidad de republicanos que votaran por él, a quienes claramente va esta estrategia esperando no crean nada negativo publicado en los medios.
    En un general considero las acciones de Trump demasiado extremistas, la manera de atacar sin reparos me parece demasiado agresiva, que aunque prueban sinceridad no es una actitud que desearía en mi presidente, ni en el de ningún país.

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