El ‘mercado negro’ de las campañas negativas: Hector Aguilar Camin (Milenio)


Por Héctor Aguilar Camín, Publicado en Milenio

Para dignificar las campañas electorales, la reforma de 2008, tan infeliz por tantos motivos, volvió precepto constitucional la prohibición de que los candidatos hablaran mal unos de otros.

Lo hizo estableciendo en el artículo 45 constitucional que “en la propaganda política o electoral que difundan, los partidos y candidatos deberán abstenerse de expresiones que calumnien a las personas”.

Por calumnia se entiende en la ley la difusión de hechos falsos que afectan la fama de las personas. Pero por calumnia se entiende en la vida política real todo lo que habla mal de alguien.

Aparte de la ociosidad de prohibir en un campo específico de la vida pública lo que está ya prohibido en todos (es como legislar que los candidatos no deben asesinarse entre sí), el precepto ha terminado blindando las campañas del espíritu controversial, acusatorio y derogatorio que les es característico.

¿Cómo reprimir en un candidato el impulso y la necesidad de hablar mal de sus competidores, exagerar sus defectos, magnificar sus fallas, afectar su fama pública, su prestigio, su credibilidad?

Es imposible. Legislar contra esa realidad no hace sino meterla bajo la mesa, crear un mercado negro de difamación y calumnia.

Huyendo de las campañas negativas a campo abierto, los legisladores han sumergido este impulso irrefrenable de la contienda política en una zona gris de donde vienen ahora ríos de lodo mucho peores que los que se quería evitar.

Nuestras campañas están llenas de filtraciones ilegales, imputaciones grotescas, calumnias de doble y triple vuelta. La impunidad de su difusión anónima por las redes sociales o internet multiplica la negatividad del ambiente público. Nuestras elecciones empiezan a parecer una historia de monstruos en contienda: corruptos, mentirosos, ladrones, narcos, carne impune de presidio.

Los expertos han concluido hace mucho tiempo que las campañas negativas en el ámbito electoral no solo no son ofensivas para los ciudadanos, sino necesarias, porque los informan, los alertan. Que los políticos profesionales se saquen los trapos al sol es un servicio para los votantes, que después juzgarán por sí mismos.

Para evitarnos un torneo legal de descalificaciones entre candidatos, los legisladores abrieron un mercado negro de basura que, con frecuencia, acaba siendo el factor determinante de quién gana. Poderes del mercado negro.

Ver nota original.

 

 

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2 comentarios sobre “El ‘mercado negro’ de las campañas negativas: Hector Aguilar Camin (Milenio)

  1. Las campañas negras, como lo menciona Aguilar Camín, fueron prohibidas por las reformas políticas. Sin embargo, creo que me parece pertinente retomar el contexto bajo el cuál fueron prohibidas. En el 2006 en tiempos de campañas se compraron espacios en radio y TV por parte del Consejo Coordinador Empresarial para atacar directamente a López Obrador. Como parte de una estrategia para hacerlo perder votos se le acusó de seguir los pasos de Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela, también de populista y ataques que realmente asustaron a la población mexicana. Dos factores sucedieron aquí: la compra de espacios por parte de terceros en tiempo de campaña y la alianza de medios de comunicación y partidos políticos para emprender una única campaña negra contra López Obrador.
    Si bien la crítica hacia los partidos políticos y sus candidatos es algo que sucede y que afortunadamente no está prohibido, está prohibido calumniar entre candidatos. Es un límite muy difícil de cruzar pero creo que un ejemplo radical sería decir “Enrique Peña Nieto fomentará las acciones del Estado Islámico en México” contra “Enrique Peña Nieto no ha declarado los valores reales de sus inmuebles en México y en el extranjero” dos frases muy distintas pero que son difíciles de sobrepasar.
    También es pertinente decir que las campañas políticas han perdido peso dentro de las elecciones, si bien se gastan miles de millones de pesos en estructuras y mensajes clave, se nota una apatía por parte de la población al no acudir a votar por sus delegados, diputados y gobernadores. Desde mi punto de vista una reforma que necesita ser atendida con urgencia es el tipo de financiamiento que reciben los partidos. Sería bueno aumentar el porcentaje del financiamiento privado y destinar el financiamiento público que se ahorre en programas para fortalecer los grupos de participación y organización política vecinales, así como emprender proyectos de ciudadanía. Así sería interesante conocer qué estrategias realizarían los partidos con otro tipo de financiamiento, sus acciones y la vitalidad que adquirirían las campañas políticas y el ahorro que significarían en un futuro.

  2. 19 de agosto de 2016
    El “mercado negro” de las campañas negativas: Hector Aguilar Camin (Milenio)

    “En la propaganda política o electoral que difundan, los partidos y candidatos deberán abstenerse de expresiones que calumnien a las personas”. Esta es la reforma de 2008 en el artículo 45 constitucional que se modificó con el fin de tener campañas electorales más justas y respetuosas.
    Para algunos, calumniar es publicar información falsa sobre algún candidato con el fin de quitarle prestigio en las elecciones, sin embargo, para los políticos significa no “sacar los trapitos al sol” de otros candidatos, aunque estas sean ciertas.
    Esta reforma puede ser un gran paso para por fin, tener campañas electorales justas y limpias, ganando gente a su favor con méritos propios, dando a conocer sus propuestas y convenciendo a la gente que estas son mejores que las de sus contrincantes sin tener que hablar mal de algún otro candidato, ya que esto luego puede dar mala imagen de aquellos que intentan sabotear al prójimo.
    A pesar de esto, gracias a las redes sociales digitales y al internet en general, publicar información de manera anónima (real o falsa) es muy fácil y la velocidad con la que se propaga es increíble, por lo tanto, a pesar de las buenas intenciones de prohibir la calumnia entre candidatos, es prácticamente imposible lograr elecciones objetivas.
    Las campañas electorales en México siempre se han caracterizado por la guerra de palabras entre candidatos. Aunque ahora sea de manera indirecta vía internet y anónimamente, los “chismes” siguen llegando a manos de los ciudadanos, lo cual desata el morbo, pero también las ganas de conocer e informarse sobre lo que es real y falso; es decir, es un arma de doble filo.

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