Videos, grabaciones y otras perversiones: Diego Petersen Farah (El Economista)


Por Diego Petersen Farah, publicado en El Economista

Feb 25, 2016

Los videos y las grabaciones de las fechorías de los políticos y los poderosos no son prueba jurídica de nada, ni causa para que nadie vaya a la cárcel, pero son letales para la vida pública. Es cierto que atentan contra el buen nombre de las personas, aunque, seamos honestos, en la mayoría de los casos es poca la reputación que les queda por cuidar. Lo cierto es que desde aquellas famosas filtraciones de las llamadas telefónicas de Córdova Montoya con una mujer que se presumía que era su amante, hace ya 20 años, el tema de las grabaciones está en la mesa de discusión y en los medios. Sigue siendo el arma más letal y socorrida en el enfrentamiento entre políticos y la más cuestionada de las malas prácticas de los gobiernos.

La discusión ética sobre el uso de grabaciones obtenidas de manera ilegal tiene muchos matices y es difícil adoptar una postura definitiva. En principio estaremos de acuerdo en que nadie debe ser grabado sin una autorización explícita para ello (ni siquiera con fines de calidad en el servicio, como dicen en las llamadas de los bancos). Hay quien defiende este tipo de filtraciones porque nos permiten adentrarnos en las tripas del sistema político e incluso conocer de delitos que de otra manera sería imposible. Las grabaciones y las filtraciones tendrían, en esta perspectiva, un sentido disuasorio. Yo me mantengo, como los de Apple, en que el principio de la privacidad sigue estando por encima de cualquier motivación, por santa o importante que sea.

Otra cosa distinta es lo que hace la delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México, al transmitir en vivo los operativos contra autos mal estacionados. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México estableció que eso era violatorio de los derechos de las personas, pues exhibía públicamente a los infractores. El argumento resulta muy débil, pues ese mismo alegato implicaría bajar todas las cámaras que se usan para seguridad de las ciudades, e incluso para control de tráfico, pues todas violan el derecho a la privacidad. Las primeras fotoinfracciones en Estados Unidos solían venir acompañadas con una foto del conductor como prueba. La práctica se abolió porque, en no pocas ocasiones, junto al conductor apareció una persona que no era la pareja oficial, lo que ocasionó más de un conflicto conyugal.

El derecho a titular en cualquier caso es el de la privacidad. Lo que se hace o dice en público, como estacionarse mal, insultar a un funcionario o pasarse un alto, no pertenece a la vida privada, más bien es conducta pública inadecuada. Si en su casa los mirreyes (no iba a dejar pasar la oportunidad, quieren poner la palabra de moda) quieren meter el coche a la sala, que nadie los moleste: eso sí es vida privada.

Ver nota original

3 thoughts on “Videos, grabaciones y otras perversiones: Diego Petersen Farah (El Economista)

  1. Los medios están condicionados por la capacidad de información que deben dirigir, es decir, existe una limitación de contenido, la cual ha evolucionado con la llegada de los medios a internet. El periodismo ha cambiado, así brinda la posibilidad de enlazar contenidos entre sí. Gracias a ello la difusión de los escándalos políticos ha aumentado junto con la crítica de la opinión pública.
    Cuando los políticos crean sucesos negativos en una parte de la sociedad, la gente suele olvidar esa inquietud o se adapta a ella. Tal es el caso de las elecciones presidenciales de 2012 en México, las cuales se vieron llenas de opiniones en contra de Enrique Peña Nieto; sin embargo, muchas personas dejaron pasar esto sin hacer algo para ejercer su opinión en acciones.
    La política puede verse como un campo de guerra cuando se trata de ganar ventaja sobre una figura contraria. Es conocido que uno de los momentos claves para combatir es la liberación de controversias, y aun más cuando tienen que ver con la vida privada. En primera instancia se pensaría necesario conocerse y conocer al oponente; quizá podría ser éste uno de los puntos más importantes, ya que gracias a esto se ganará ventaja sobre todas las cosas. No obstante, la cuestión es comprender hasta qué punto resulta ética esta táctica.
    La libertad de expresión y la vida privada se confrontan en este tema. Y si se trata de dar una resolución sobre ello, sería adecuado destacar la poca relevancia social sobre las vivencias íntimas de un personaje político. Por el contrario, cuando éstas vivencias tengan que ver con las decisiones de la ciudadanía, resultaría preponderante un sistema de rendición de cuentas.

  2. En estos momentos de la historia del ser humano hay un sin fin de maneras u opciones para conseguir información de las personas que te rodean, desde su perfil en alguna red social hasta que se vuelva algo viral alguna acción realizada por la persona, ya sea para bien o para mal. Obviamente toda la población esta expuesta a esta situación, pero si das tanta información para hacer “amigos virtuales” ¿Que hay de malo en que existan formas de hacer notar que alguien esta realizando una acción de manera inadecuada?
    Que a las personas no les guste el hecho de que se note la falta que incurrió y así se le pueda dar el castigo necesario escudándose en que se esta metiendo con su privacidad ya no me parece la mejor excusa. Aunque la privacidad es algo indispensable en la vida de todos, también el hecho de que estemos vigilados (en el espacio correcto) es una forma de que ayudarnos en caso de que necesitemos pruebas de algún atentado (por dar un ejemplo).
    Por lo que apoyo al autor y cito “El derecho a titular en cualquier caso es el de la privacidad. Lo que se hace o dice en público, como estacionarse mal, insultar a un funcionario o pasarse un alto, no pertenece a la vida privada, más bien es conducta pública inadecuada.”

  3. Las grabaciones y vídeos de políticos que cometen actos ilícitos nos pone frente a un problema ambivalente: se evidencia la corrupción y las redes de delincuencia en la que algunos personajes de la vida pública son participes, pero también se viola el principio de la integridad privada por medio del espionaje. En pocas palabras, se muestra un delito al tiempo que se comete otro.
    Sin embargo, el principio de la privacidad es olvidado, en primera instancia, por la opinión pública, pues para los ciudadanos es más apremiante observar y enjuiciar las conductas irregulares de los funcionarios que preocuparse por la defensa de sus derechos fundamentales.
    A primera vista el espionaje podría considerarse un aliado de la ciudadanía, puesto que le sirve para desenmascarar a políticos corruptos. Nos obstante, debiéramos preguntarnos de dónde provienen las grabaciones y si éstas realmente buscan el castigo de los infractores o si sólo son una herramienta utilizada por otros personajes para ejercer presión sobre alguien, o peor aún, para perjudicar una imagen en beneficio de ciertos particulares.
    El problema se extiende si consideramos que muchos delitos que han sido evidenciados por medio de este tipo de prácticas permanecen en la impunidad. Esta inconsistencia no sólo se debe atribuir a un sistema político y una estructura jurídica deficientes, sino también a una precaria acción política por parte de los ciudadanos, cuyas opiniones pueden quedarse en la simple indignación sin trascender a la ejecución de acciones que contribuyan a la aplicación de castigos y sanciones.
    Cosa aparte es la evidenciación deliberada que algunos funcionarios hacen de los ciudadanos que violan la ley (léase Arne aus den Ruthen Haag y su arma: Periscope). Cabe destacar que para esto hay instancias especializadas; así pues, un funcionario que pretenda hacer la ley por su propia mano sólo está incurriendo en una práctica bastante conocida por todos los ciudadanos: abuso de poder.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s