En el nuevo mapa argentino de las telecomunicaciones, todos los caminos conducen a Clarín (Telesemana)


Por Andrés Krom, publicado en TeleSemana

Corría el 14 de septiembre de 2015 cuando se conoció la noticia: el Grupo Clarín había alcanzado un acuerdo con NII Holdings para quedarse con el 49 por ciento del capital accionario de la filial argentina de Nextel, operación que incluía también una opción de compra por el 51 por ciento restante.

El anuncio no era sorprendente en sí mismo. Era conocida la intención del multimedios argentino de ingresar al mercado móvil y Nextel parecía el candidato perfecto. NII, acosada por el retraso tecnológico y el rojo financiero, ya había vendido su capítulo mexicano a AT&T y el peruano a Entel, mientras que el chileno ya había cambiado de manos tres veces.

Tampoco resultaba sorprendente que la compra fuera anunciada poco más de un mes antes de las elecciones presidenciales que marcarían el final de la administración Kirchner, acérrima enemiga del grupo. El pico de la confrontación entre ambos tuvo lugar cuando Clarín judicializó su adecuación a la ley de medios pero, en rigor, fueron tantos los entredichos que protagonizaron que hasta tienen su propia página de Wikipedia.

La movida de Clarín denotaba confianza de cara al futuro. Daniel Scioli, candidato oficialista a la presidencia y por entonces favorito en las encuestas, se había mostrado sonriente en las oficinas del grupo y Mauricio Macri, el opositor que eventualmente lo derrotaría en el balotaje de noviembre, ya había enviado señales a la compañía a través de críticas a la ley de medios.

El núcleo duro del kirchnerismo sabía que disponía de poco tiempo para actuar sin condicionamientos. El directorio de la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Aftic) argumentó que no había sido notificado y que, por lo tanto, la transacción violaba la ley de telecomunicaciones Argentina Digital. Además, desestimó la solicitud de prórroga de las frecuencias vencidas que explota la filial de NII Holding.

A menos de cuatro meses de estos episodios, el escenario argentino ha cambiado radicalmente. Macri no perdió tiempo e impuso su impronta al sector, primero anunciando la creación de un Ministerio de Comunicaciones y luego mediante la intervención y posterior disolución de la Aftic y la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), cuyas atribuciones fueron conferidas al nuevo Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Esta semana, el presidente oficializó a través de un nuevo decreto la creación del organismo y la designación de Miguel de Godoy a su cabeza. En el directorio lo acompañan Heber Martínez, otrora gerente de Telefe (Telefónica), el abogado Alejandro Pereyra y el diputado de extracción macrista Agustín Garzón —a cargo de la intervención de la Afsca—. La Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, de las Tecnologías y de la Digitalización propondrá otros tres miembros. La legisladora oficialista, Silvina Giudici, ya recibió una invitación para unirse.

Pero la supresión de Afsca y Aftic no fue la única buena noticia que recibió Clarín. Con la excusa de la convergencia, el gobierno conformará una comisión para elaborar una norma que integre las leyes de medios y telecomunicaciones, tornando su adecuación anacrónica. Asimismo, eliminó el tope de 24 ciudades en las que podía actuar una cablera, disposición que beneficia especialmente a Cablevisión, que posee cerca del 60 por ciento del mercado de televisión restringida. Aunque la medida abrió la puerta para que los operadores ingresen a este segmento, deberán esperar hasta 2018 para lanzar su oferta.

En este contexto, la aprobación de la compra de Nextel parece inminente. La empresa tiene cerca de dos millones de usuarios y emplea una red con tecnología iDEN en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la región de Cuyo, por lo cual deberá encarar un proceso de refarming de espectro para avanzar en el despliegue de 3G y LTE y volverse competitiva. Podría pedirle al gobierno que le venda los bloques de espectro sobre las bandas de 700 MHz y AWS que el Grupo Vila-Manzano perdió en la última licitación de frecuencias por falta de pago. O quizá, más adelante, intente ingresar a Telecom Argentina, cuya venta a Fintech, accionista minoritario de Cablevisión, está en el limbo desde 2013.

La ley argentina indica que todos los decretos presidenciales deberán ser ratificados por el congreso. Macri tiene buenas chances de lograr su aprobación en la cámara baja gracias a sus aliados en otras fuerzas políticas, pero el kirchnerismo, la primera minoría en el Senado, podría representar un verdadero escollo. A esto se suman los recursos judiciales en contra de las medidas.

Por ahora, el Grupo Clarín sonríe. Mientras que la legislación anterior apuntaba a cerrar su acceso a fuentes alternativas de ingresos, el marco actual lo coloca en el centro del nuevo orden nacional de las telecomunicaciones.

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