Intolerancia y violencia contra la crítica: Salvador Garcia Soto (El Universal)


Por Salvador García Soto, publicado en El Universal

La idea que empezó con un spot polémico de una campaña gubernamental, con la frase tristemente célebre #YaCholeConTusQuejas, empieza a materializarse de maneras distintas pero con el mismo espíritu de intolerancia contra quienes disienten, que promovía esa campaña oficial retirada del aire. Primero una iniciativa de ley en el Senado cuya redacción se presta a interpretaciones de censura y persecución a quienes utilizan internet y redes sociales para cuestionar y criticar, y luego, en hechos distintos y que tal vez no tengan relación —salvo por la violencia e intolerancia que los une—, dos jóvenes activistas, que se quejaban de la inseguridad en sus ciudades y de corrupción e ineficiencia de las autoridades son violentamente asesinados.

En Ciudad Juárez, José Luis Rodríguez Muñiz, estudiante de 31 años de la Universidad Autónoma de esa ciudad fronteriza, fue asesinado a balazos a bordo de una camioneta por sujetos desconocidos. Unas horas antes de ser acribillado, José Luis había subido un video a su página de Facebook, donde criticaba al gobernador César Duarte, al alcalde de Ciudad Juárez, Enrique Serrano, a la senadora Lilia Merodio y al ex alcalde juarense, Héctor Teto Murguía. Al mediodía del viernes 31, doce horas después de que subió su video —23:15 del 29 de octubre—, fue asesinado en las calles Tlatole y Yécora, del fraccionamiento Roma, al sur de Ciudad Juárez.

Otro ciudadano y activista contra la inseguridad en Coatzacoalcos, Veracruz, Rodolfo Zapata Carrillo, de 39 años, también fue ejecutado a balazos ayer en esa ciudad del sur del estado. Abogado y empresario, a Rodolfo lo mataron sujetos que le dispararon a quemarropa en la vía pública, en las calles de Constitución y Aquiles Serdán, a sólo dos cuadras del edificio de la Policía Naval de Coatzacoalcos. El activista se había sumado a las marchas y protestas por la inseguridad en su ciudad, luego de sufrir un asalto en un restaurante de su propiedad. Hace una semana Zapata Carrillo fue invitado a una mesa de seguridad, organizada por el Observatorio Ciudadano de Coatzacoalcos, donde estuvieron el fiscal general del estado, Luis Ángel Bravo y el secretario de Seguridad estatal, Arturo Bermúdez Zurita. Ahí, el jóven empresario cuestionó a las autoridades por la falta de resultados en sus operativos; antes de esa reunión, Rodolfo le había pedido al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol “que se fajara los pantalones” para exigirle a sus mandos policiacos. Ayer lo mataron a tiros mientras revisaba una falla mecánica de un taxi, a la luz del día y en plena vía pública.

En hechos distintos, pero que también pueden ligarse a un clima de intolerancia a la crítica, tres periodistas fueron despedidos de sus respectivos espacios, los tres con una línea crítica en su trabajo. El columnista de Excélsior Martín Moreno anunció el viernes pasado la terminación de su columna Archivos del Poder y relató que después de 9 años de publicar en ese espacio un directivo simplemente le dijo: “Necesitamos los espacios de tu columna”. En el mismo Excélsior, la crítica de teatro Luz Emilia Aguilar Zínser fue despedida el viernes 22 de octubre tras publicar 10 años su columna Horizontes Imaginarios. En su caso, el despido coincidió con que la Suprema Corte de Justicia dio entrada a un amparo interpuesto por ella en el que solicita revisar el decreto presidencial que recategoriza ambientalmente a la zona del Nevado de Toluca para permitir en ella desarrollos inmobiliarios. El otro caso fue el del columnista de La Crónica de Hoy, José Contreras, quien relató en su sitio de internet, que desde agosto dejó de publicar su columna en ese diario, porque un directivo le dijo: “En este periódico no se le pega al presidente, te guste o no te guste”.

¿Hay relación entre esos lamentables hechos de violencia, intolerancia y censura? Tal vez no y lo más seguro es que la respuesta oficial sea el ya conocido “no es culpa del gobierno” (sea federal, estatal o municipal). Pero en todos los casos hay un tufo de intolerancia, censura y violencia contra quien piensa distinto. Sea por poderes establecidos o por poderes de facto —como el crimen organizado— en este país, donde el gobierno nos dice #YaCholeConTusQuejas, quejarse, denunciar, criticar puede costarte la chamba… o la vida.

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