Urge el balotaje o ballottage para que México no estalle en las presidenciales de 2018 (SDP noticias)


Por Federico Arreola, publicado en SDP noticas

El diario Clarín habla de que habrá “balotaje” en Argentina. En cambio, el otro gran periódico de ese país, La Nación, dice que lo que sigue en aquel sistema político es el “ballottage”.

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¿De qué carajos hablan esos medios de comunicación? Exactamente de la misma cosa: volver a votar.

Y es que “balotaje”, según el Diccionario de la Real Academia Española, quiere decir, “en algunos sistemas electorales, segunda votación que se lleva a cabo entre los dos candidatos más votados en la primera, cuando ninguno ha obtenido la mayoría requerida”.

En internet leí un artículo de Sara Álvarez de Lasowski publicado en diciembre de 1996. Ella explica lo siguiente:

1.- “Balotaje” viene del francés “ballottage”.

2.- “Balota” y “balotaje” “son términos acuñados y lexicalizados en español desde larga data y figuran consignados de la siguiente manera en el Diccionario de la Real Academia Española, 21a. Edición.

3.- “Balota”, del francés “ballote”, es la “bolilla que algunas comunidades usan para votar”.

4.- Ahora bien, hay que aclarar –ni hablar, así son estas cosas del lenguaje– que “el término ‘balota’ no proviene originariamente del francés sino del italiano ‘ballotta’…”, que a su vez es algo así como una “variante dialectal de la voz germánica (alto alemán antiguo) ‘balla’, alemán “ball”, con el significado de ‘bola pequeña o bolilla para votar que se introducía en una caja o urna en votación secreta’…”.

5.- En Italia, específicamente en Venecia, la balota la empleó por primera vez con esa acepción el cardenal Pietro Bembo (1470–1547), y de ahí pasó, en el siglo XVI, a Francia como “ballotte”.

El caso es que balotaje significa volver a votar, lo que es una maravilla en elecciones cerradas.

Ayer, en las elecciones presidenciales de Argentina, el candidato oficialista, Daniel Scioli, ganó con el 36.86% de los votos, dejando en segundo y tercer lugares a los candidatos de oposición, Mauricio Macri (34.3%) y Sergio Massa (21.34%).

En México, donde no existe la segunda vuelta electoral, el candidato del gobierno, Scioli, ya estaría siendo felicitado por haber conseguido la Presidencia, a pesar de su reducida ventaja sobre el opositor Macri.

No se necesita ser un gran politólogo para entender que ganar una elección, sobre todo una presidencial, sin obtener una clara mayoría de votos genera muchos problemas.

Por fortuna, en Argentina habrá balotaje, ballottage o segunda vuelta. En la nueva ronda de votaciones solo se enfrentarán el candidato del gobierno, Daniel Scioli, y el opositor, Mauricio Macri.

El que gane, por elemental dictado de la aritmética, tendrá más de la mitad de los votos, lo que dará elevada legitimidad.

La mayoría de los ciudadanos decidirá entre más gobierno kirchnerista, con Scioli, o dar un giro a la derecha, con Macri.

En 2018, en México, habrá varios candidatos muy fuertes:

1.- El de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

2.- El o la del PRI, Luis Videgaray o Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño, Manlio Fabio Beltrones, Claudia Ruiz Massieu, Ivonne Ortega…

3.- El o la del PAN, Rafael Moreno Valle o Margarita Zavala.

4.- La independiente (si el PAN la rechaza) Margarita Zavala.

5.- El independiente (o por el PRD) Miguel Ángel Mancera.

6.- El independiente (o por el Verde) Manuel Velasco.

7.- El independiente (o por Movimiento Ciudadano) Enrique Alfaro.

8.- El independiente Jaime “El Bronco” Rodríguez.

9.- El independiente Manuel Clouthier.

10.- El independiente Jorge El Güero Castañeda.

En 2012, Enrique Peña Nieto ganó las presidenciales con el 38.21% de los votos, esto es, con menos de siete puntos de ventaja sobre Andrés Manuel López Obrador.

En 2006 el resultado oficial (en mi opinión hubo fraude) fue mucho más cerrado: 0.56% la diferencia entre Felipe Calderón y López Obrador.

En 2018 podrían participar diez candidatos fuertes. Los diez mencionados quieren y los diez tienen con qué aspirar a la victoria.

Así las cosas, el ganador podría llegar a la presidencia de México con menos del 20% de los votos.

Un escenario así debe evitarse. Por lo tanto, diputados y senadores, en vez de andar pensando en el apagón analógico, deberían entrar de lleno a la discusión de una pequeña reforma que haga posible la segunda vuelta electoral.

Urge que en México se ponga de moda el balotaje o el ballottage o como cada quien decida llamarle al hecho de volver a votar si el resultado de la primera ronda de votaciones no da una clara mayoría al candidato ganador.

Sin balotaje México podría estallar en 2018.

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