Patricia y el periodismo insidioso de Proceso; Irasema Rodríguez (etcétera)


Por Irasema Rodríguez, publicado en etcétera

Las primeras advertencias sobre la intensidad y posibles efectos del Huracán Patricia en territorio mexicano, provinieron de partes informativos de organismos internacionales: La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de la ONU, alertó en las primeras horas del viernes 23 que Patricia era el huracán más fuerte registrado en el Pacífico y sus efectos pudieran ser “potencialmente catastróficos”. Por su parte, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con sede en Miami, confirmaba a Patricia como un huracán de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, con vientos de 295 kilómetros por hora y lluvias de hasta 500 milímetros en algunas regiones.

El aviso no era para desestimarse; el gobierno mexicano tomó nota: El presidente Enrique Peña Nieto modificó su agenda, convocó a una reunión urgente con su gabinete de seguridad y a través de su cuenta de Twitter replicó las advertencias sobre la peligrosidad del huracán e informó sobre las acciones a seguir. Los protocolos de seguridad para desastres naturales se activaron.

Ante los escenarios que Patricia planteaba para México, la mayoría de los medios de comunicación cumplieron con su responsabilidad de difundir las medidas preventivas, así como informar puntualmente sobre la evolución y efectos del fenómeno sobre las entidades declaradas en alerta. Sin embargo, algunos periodistas en lo individual y el semanario Proceso en su versión web, en un afán absurdo de aparecer como “críticos”, pusieron la nota discordante y convirtieron al huracán Patricia en instrumento de golpeteo político de bajo nivel.

A través de su cuenta de Twitter, Álvaro Delgado, reportero de Proceso publicó la tarde del viernes 23 de octubre: “Si el #HuracanPatricia es como dicen que es, será masivamente mortífero. En horas sabremos si es sólo un alarde mediático de Peña”. Por la noche, replicó el tuit de la cuenta de una usuaria identificada como Jessica Said que decía: “Bendito huracán #Patricia minimiza los daños, muertes, desapariciones, corruptelas de @EPN”. Ninguno de sus mensajes ofreció información útil sobre el paso del meteoro.

Su compañero, Jenaro Villamil, pasado el mediodía del viernes 23 retuiteó una nota de Proceso donde se informaba del desalojo de 50 mil personas de zonas de riesgo en Jalisco, a la cual resta seriedad al acompañarla de una frase insidiosa: “Y copetelandia tiembla”. A lo largo de la tarde, retomó algunos de los tuits del presidente Enrique Peña Nieto con un mero fin de ridiculización innecesaria. El sábado 24, también en Twitter, Villamil subió algunos “memes” con la imagen del presidente Enrique Peña Nieto. En uno de ellos se decía: “Se me acabó mi huracán mediático” y en otro: “Mejor adelantamos los relojes para que Patricia dure una hora menos”. El domingo 25, en su sitio Homozappigng, Villamil publica un texto titulado “El Huracán más peligroso de la historia se degradó a Meme”, en donde señala que ante las constantes alertas del presidente sobre el huracán Patricia, las burlas de los usuarios de las redes no se hicieron esperar. El recuento de éstas fue más detallado que cualquier información que Villamil pudiera ofrecer sobre el paso de Patricia por territorio nacional.

Mientras para dos de sus reporteros el huracán Patricia era objeto de banalización en redes sociales, particularmente en Twitter, para Proceso como medio de comunicación, fue motivo para el sospechosismo y la especulación. A través de un artículo de su reportero Arturo Rodríguez García, titulado “El huracán mediático de Peña Nieto”, descontextualizó los reportes de los organismos meteorológicos internacionales, para sugerir que las advertencias sobre la peligrosidad de Patricia salieron de Los Pinos, desde donde también se orquestó el despliegue mediático.

Proceso cumplió así con las condiciones que para la manipulación informativa plantea el investigador Niceto Blásquez, citado por José Luis Burgueño en “Los reglones torcidos del periodismo”: intervenir deliberadamente en los datos de una noticia por parte el emisor; trastocar sutilmente estos datos de modo que, sin anularlos del todo, den a la noticia un sentido distinto del original en función de unos intereses preconcebidos por el emisor. En este caso, Proceso sugiere que la peligrosidad de Patricia fue creada desde la casa presidencial y siembra esa especie en sus lectores con el fin de regatear al gobierno de Enrique Peña Nieto el mérito de una respuesta oportuna ante un desastre natural.

Así, el Huracán Patricia puso a prueba no sólo a las autoridades mexicanas, sino a los medios de comunicación y de paso, exhibió en toda su dimensión al periodismo militante e insidioso de Proceso y la pobreza ética de sus reporteros Álvaro Delgado y Jenaro Villamil.

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