De cómo el pan Bimbo engaña y grilla a @SergioSarmiento y @SOYCarlosMota (SDP Noticias)


Por Federico Arreola Publicado en  SDP noticias

He tratado a Carlos Mota durante mucho tiempo, desde que lo conocí en el año 2000 cuando me visitó en las oficinas del diario Milenio que entonces nacía.

Él era un profesor universitario especializado en temas de negocios que quería hacer carrera en el periodismo. Si no recuerdo mal, me lo presentó Mauricio Flores. Cuando me envió el primero de sus artículos, pensé que se iba a convertir en un exitoso columnista. Y no me equivoqué.

Carlos Mota no ha sufrido el problema de la obesidad, pero el joven académico que conocí en el año 2000 tenía fácilmente más de 10 kilos de peso que el actual columnista de El Financiero y conductor de un programa de TV en el canal que ese diario opera en asociación o alianza con Bloomberg.

Cuando advertí que Mota había adelgazado bastante, le pedí la receta. Me dio una muy sencilla: “Hago ejercicio y como mejor, sobre todo mucho menos pan”.

Pues bien, hoy Carlos Mota en su columna niega la fórmula que lo hizo adelgazar y dice: “Albricias, obesos pueden seguir comiendo pan”.

Según el columnista de El Financiero, “cada día se demuestra con más contundencia científica y con apabullante verdad que nada tiene que ver el consumo de pan con la obesidad y con la diabetes”.

¿Qué estudios exhibe Mota? Algunos que “están siendo liberados en México para tratar de dar seguimiento longitudinal a estos problemas de salud pública”.

En particular, Mota menciona el estudio que será “de los más polémicos porque fue hecho por una institución académica de alto prestigio en disciplinas económicas”, realizado para intentar refutar “la hipótesis de que el impuesto al refresco era una buena idea. Al parecer incluso en los últimos dos años la gente dejó de comer tantito pan pero no de consumir refresco. La gente es leal a las marcas de sus gaseosas favoritas”.

El único estudio que cuyo nombre menciona es la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, que según Mota concluye que el pan no engorda a los mexicanos.

Me parece que a Carlos Mota lo engañaron los publirrelacionistas de la industria panificadora, sobre todo la empresa Bimbo.

Lo curioso es que Mota no es el único columnista que este lunes defiende a la industria panificadora. Otro es Sergio Sarmiento, en Reforma, al que seguramente también le vieron la cara los señores de pan Bimbo.

Cuando dos columnistas, al mismo tiempo, defienden al mismo grupo de poder económico, es que los grilló la misma agencia de relaciones públicas.

Dice Mota: “La industria panificadora ya detectó el riesgo de que los diputados y senadores que discuten el Paquete Económico quieran madrugarles y lanzar un nuevo impuesto que castigue sus productos, bajo la anodina (pero taquillera) idea de que el trigo es malévolo. Pero los legisladores deben saber que un nuevo impuesto al pan sería regresivo, porque las observaciones de la encuesta arriba citada durante dos décadas revelan que los dos deciles más pobres del país tienen un mínimo margen de ajuste para dejar de consumir pan. O sea que si se inventan un impuesto, nomás los estarán empobreciendo más”.

Por su parte, en su columna “Impuesto y obesidad” dice Sergio Sarmiento en Reforma que un grupo de diputados y senadores “quiere quitar más dinero a los mexicanos y propone subir el ‘impuesto a los gorditos’…”. Y añade que el impuesto especial a alimentos y bebidas con alto contenido calórico “lo inventó un grupo de legisladores en complicidad con organizaciones contrarias a los consumidores bajo el supuesto de que reduciría el sobrepeso y la obesidad. Al final aumentó la recaudación fiscal, pero no hay indicios de que hayan mejorado las condiciones de salud de los mexicanos. El impuesto generó una disminución temporal en el consumo de ciertos productos, como refrescos y pan dulce, pero no bajó la ingesta calórica total. Los mexicanos reemplazaron algunos alimentos por otros de menor precio o por los muchísimos con alto contenido calórico que no son gravados, como tacos y garnachas. La caída del consumo en el 2014, por otra parte, se ha revertido en el 2015”.

Como Mota, Sarmiento cita la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, que interpreta como mejor conviene a la industria panificadora, es decir, a Bimbo.

Y, como Mota, Sarmiento también cita otros estudios que no conoce o de los que no “tiene copia”.

Desde luego, como a Mota, a Sarmiento le preocupa que “el gasto real de los hogares, distinto a la ingesta, en productos de panificación sí ha disminuido en los últimos 20 años. La principal caída, 37 por ciento, ha afectado al pan dulce, En menor medida también hay descensos en pan tradicional, pan de caja y pasteles y pastelillos. Esta tendencia, sin embargo, es contraria al aumento del sobrepeso y la obesidad”.

Carajo, Sarmiento dice casi lo mismo que Mota: “Por eso ‘resulta inverosímil la afirmación de que el consumo de pan explica el fenómeno de la obesidad en México’ afirma el estudio. El consumo de pan dulce en los hogares medido en valor o en kilogramos no presenta tampoco una relación con el índice de masa corporal de las amas de casa. El mayor o menor consumo de este tipo de pan simplemente no está asociado al sobrepeso o la obesidad”.

Qué pena que dos columnistas tan destacados y con tanta experiencia se dejen grillar por Bimbo.

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