¿Censura en la Segob?; Alberto Aguirre (El Economista)


Por Alberto Aguirre, publicado El Economista

Los tres medios impresos de mayor circulación en la ciudad de México presentan en su portada imágenes de fallecidos en circunstancias violentas casi todos los días. El morbo, en estricto sentido, es un elemento de la pornografía. Pero, aunque atenta contra la dignidad del fallecido, es sujeto de un comercio.

Y lo defienden sus promotores. Tanto, que una publicación diaria que recientemente fue apercibida sobre el particular, respondió que su competidor (un sello cuya casa matriz se ubica en Monterrey) podía ganar ventanas comerciales, si restringía la publicación en su portada de imágenes sangrientas.

La disputa comercial, en ese caso, gravita en la definición de estos asuntos. En los archivos históricos queda constancia de que la publicación de mayor circulación está enfocada a ese mercado. Ya llegó el contraargumento: un diario popular dirigido a mujeres, que justamente busca lo contrario: nada de mujeres en topless, ni de asesinatos o del récord deportivo.

Recientemente, gracias a la revista Cáñamo, hay registro oficial del arribo de 15 toneladas de cannabis legal a México. ¿De veras? Se trata, de acuerdo al reportaje central de la revista Cáñamo, de la empresa Heaver Group, con la colaboración del Hemps Technologies Global, que “están importando derivados de esa sustancia, con toda la regla”. ¿Para qué? Para la construcción de casas y otros edificios. “Aparte, han comenzado a impartir talleres sobre cómo aprovechar ese material”.

Este “noble material” es sujeto a la revisión de las autoridades federales. ¿Qué es peor, apercibir a los promotores de la violencia o a los consumidores de las drogas recreativas? En esas disyuntivas se debate la Secretaría de Gobernación.

La revista española llegó a México hace tres meses. Su primer número tiene en la portada una hoja de mariguana y su texto principal es una entrevista con Tito Fuentes, guitarrista de Molotov, quien abiertamente promueve —de acuerdo con algunos lectores— el consumo recreativo, sobre una base: la transportación, la producción y la comercialización de ese producto están prohibidos, de acuerdo con la legislación vigentes.

Originalmente, los editores de la revista registraron a Cáñamo México. Y aceptaron la sugerencia de los integrantes de la comisión para que comprimieran el nombre de la publicación, lo que ocurrió a la primera edición; no obstante de que ya la habían obtenido el certificado de reserva, otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.

El litigio en curso es sobre el certificado de licitud de título y de contenido, ambos expedidos por la comisión calificadora, cuyos integrantes sesionaron el pasado 3 de septiembre. En la agenda de temas por resolver estaba el asunto de Cáñamo, que había emplazado, a través del periodista español Moisés López Fernández, presidente del Consejo de Administración de La Camaneria, a resolver sobre sus peticiones.

Los editores del capítulo mexicano de la publicación habían remitido una carta al presidente Enrique Peña Nieto, para emplazarlo a “modificar la línea argumental que se antoja, en su irracionalidad, propia de unas épocas marcadas por la represión, y atienda a los planteamientos científicos y políticos vigentes en la actualidad”.

“Esperamos que la Segob atienda las declaraciones vertidas por Usted, a propósito de la libertad de expresión. Del mismo modo, consideramos importante llamar a la opinión pública mexicana a posicionarse sobre su derecho a participar en el debate sobre drogas que se está llevando a nivel mundial”.

¿La ética de la convicción o la ética de la responsabilidad? En la comisión hay un asiento vacío. La preside Andrés Chao, subsecretario de Normatividad y Medios de Gobernación, y lo acompañan representantes de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Ángeles Aguilar Zinser, de Tiempo Libre), del Instituto Nacional del Derecho de Autor y de A favor de lo mejor, una ONG que vigila los contenidos publicitarios. La Asociación Mexicana de Editores de Revistas había designado a Manuel Yáñez Herrero, quien convenientemente renunció a finales de agosto pasado. El dirigente de la Unión de Voceadores, Daniel Fierro Grijalva, ha participado, en calidad de invitado.

En el primer número de la revista (está por aparecer el tercero), la autoridad reguladora encontró “posibles transgresiones al Reglamento sobre Publicaciones y Revistas Publicadas”, por lo que solicitó una “opinión especializada” a la Cofepris y a la PGR.

Mientras, la Comisión Reguladora citó al editor responsable, Leopoldo Rivera Rivera, a una audiencia que se difirió hasta que no haya un pronunciamiento sobre las respuestas que emitan las instancias consultadas.

La comisión volverá a sesionar el próximo 30 de septiembre. ¿Libertad de expresión o apología del delito? Por lo pronto, esta tarde será presentado el tercer número de la publicación. Y deberá abrirse un debate que a muchos resulta bizantino, pero que en las circunstancias actuales del país resulta pertinente, a partir del caso de la niña Graciela Elizalde, quien padece del síndrome de Lenoxx-Gastaut, y es sujeta de una de las mayores polémicas de la época peñista. La revista, en su segundo número, publicó un texto de Javier Pedraza, sobre el uso del aceite de caña idéntico en CBD como tratamiento en epilepsia infantil.

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