Aristegui: mamar y dar topes: Ramón Alberto Garza (Reporte Índigo/México)


Ramón Alberto Garza, Reporte Índigo

Carmen Aristegui es la periodista más respetada de México. Su carrera está forjada a lo largo de años de demostrar que el ejercicio de la libertad de expresión se puede practicar, no sin pagar un precio, aun en un ambiente hostil.

Desde mediados de abril, la conductora del informativo más popular de la mañana se vio obligada a dejar el micrófono, cuando de manera unilateral y violentando contratos laborales, los dueños de la estación despidieron sin su anuencia a dos de sus periodistas clave.

El pretexto para el despido, sin mediar diálogo alguno, fue el que los investigadores se unieron a Mexicoleaks, un sistema informativo que recibiría información relevante en base a filtraciones o denuncias de ciudadanos o funcionarios indignados frente a abusos de poder o actos de corrupción.

Y decimos que fue “el pretexto” porque, casualidad o no, ese mismo equipo fue el que reveló los pormenores de la hoy famosa y controvertida Casa Blanca presidencial.

El caso dio la salida perfecta para que los concesionarios, abrumados por las presiones gubernamentales, decidieran rescindir los contratos, a sabiendas de que Aristegui defendería a su equipo. Y como la reinstalación no ocurriría, la conductora en solidaridad terminaría por salir del aire.

Pero si la agresión fue contractual, la respuesta de los periodistas lo fue igual. Y esta semana, en una acción legal sin precedentes, un juez determinó el incorrecto proceder de los concesionarios, al usar su carácter de propietarios para violentar un contrato que va más allá de lo laboral, al fabricarse condiciones que acabaron por vulnerar la libertad de expresión.

Sea como fuere, los concesionarios no solo estarán obligados a pagar los salarios de Aristegui en el tiempo que dure la disputa legal, que es lo menos importante. También ya fueron extrañados para obligar a una reunión de advenimiento entre las partes.

Por su complejidad y singularidad, no hay duda de que el caso que ya está haciendo historia, acabará dictaminado en la Suprema Corte.

Pero hasta ahora la moraleja es que los concesionarios no pueden esperar hacerse de una conductora libre como Aristegui, a quien ya conocían y con quien antes ya habían tenido sus diferencias, sin saber que el ejercer esa libertad de expresión cuesta.

Los ratings de Aristegui no son gratuitos, ni están construidos comprando encuestas amañadas o superflua mercadotecnia.

Son ratings cimentados en una enorme credibilidad por quien el público sabe y conoce libre. Se esté o no de acuerdo con ella. Su honestidad y valor, lo mismo que disposición a debatir, son indiscutibles.

Un concesionario no puede aspirar impunemente a tener lo mejor de los dos mundos. Es decir, tener las mieles de la utilidades que da un buen rating y al mismo tiempo buscar ponerle una mordaza a quien con su palabra lo construye y los coloca en la primera fila de la opinión.

A eso, en mi rancho, se le llama querer mamar y dar topes. O sacar a pasear al perro, cobrando cuota con la promesa de que no muerda.

¡Salud, querida Carmen!

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3 Replies to “Aristegui: mamar y dar topes: Ramón Alberto Garza (Reporte Índigo/México)”

  1. Esta entrada parece de lo más pertinente en cuestión de describir lo que pasa con Aristegui. No se trata de tomar partido, lo entiendo porque es complicado hacer eso en los medios, pero está explicando bien los motivos por los que Carmen Aristegui pudo salir librada de esta situación.
    La importancia de tener un imagen bien sedimentada acorde a las acciones que se practican y ser una de las periodistas más aclamadas sirvieron para mantener el caso vigente y que la gente exigiera justicia. Por esa razón y la violación a sus derechos es que MVS mantiene los pagos de su contrato.
    Así parece ser que la periodista tiene una victoria dentro de dónde hubo una derrota y como bien lo apuntala Alberto Garza, es una forma de sacar al perro con una promesa de que no morderá, cuando sabes que tu perro no está adiestrado, o sea que es libre y quizá no te obedece.

  2. El caso Aristegui, considero, se trata más de una falta a la libertad de expresión. Considero que el hecho de que se trate de la misma Aristegui provoca una victimización de la periodista. Mucho se ha criticado a MVS por la situación, ¿pero qué tanto se le critica a Aristegui? Sí, violaron su derecho a expresarse libremente, pero una cosa es hablar a nombre propio y otra es hablar a nombre de la empresa para la que laboras. No se trata de establecer una postura a favor de MVS, pero debemos ser críticos, incluso con la periodista más reconocida y admirable de nuestro país. Estaría de más hablar de las faltas en las que incurrió MVS, pues ya se han dicho una y otra vez. Ahora hay que voltear al otro lado para tratar de ser imparciales. No es un “yo estoy bien, tú estás mal”, “Aristegui buena contra MVS malo”. Ramón Alberto Garza menciona que el sueldo que MVS debe pagar a Aristegui y a su equipo de trabajo está de más, como si el dinero no le importara a la periodista. Seamos claros, sí se trata de su reputación, pero también del dinero, pues nadie hace nada por amor al arte, ni siquiera Carmen. Prueba de lo anterior es la crítica que ya se ha lanzado hacia ella: ¿Por qué no aprovecha los recursos que ofrece Internet y crea su propio programa por este medio? ¿Será que no le resulta tan rentable como trabajar para MVS? Y, una pregunta aún más importante, ¿por qué luchar porque el medio que te menospreció te devuelva tu trabajo? Es como si Carmen fuera la esposa golpeada que piensa que su marido va a cambiar y dejará de tratarla mal, sabiendo en el fondo que eso jamás sucederá.

  3. La columna de opinión de Ramón Alberto Garza narra, a la par que da su opinión, sobre el caso Aristegui y MVS; en el cual, la periodista dio un ultimátum después de que dos colaboradores fueran despedidos por utilizar la marca Mexicoleaks. No obstante, el despido fue cuestionado ya que el equipo de Aristegui había realizado la investigación de la casa blanca del presidente Enrique Peña Nieto.
    A raíz del despido y la demanda de Aristegui, los periodistas se han divido tajantemente: hay quienes critican a la periodista por su falta de datos y sustento en su acusación, en cambio otros como Ramón Alberto Garza se han pronunciado a favor de ella, a quien le atañen el título de la defensora de un periodismo crítico.
    Más allá de ver un espectáculo de acusaciones y reproches entre periodistas y medios; habría que analizar las fuerzas en el mundo de los medios y las relaciones que existen entre ellos, inclusive las alianzas y conflictos que comienzan a surgir entre quienes apoyan a Carmen y quienes están abiertamente en contra.
    Lo anterior dado que estamos ante, en primera instancia, un caso interesante por los alcances que ha tenido pero, de igual manera, un caso que nos permite ver de forma más clara cómo funciona el mundo de los medios internamente y las relaciones de poder que existen en éste, por supuesto sin adjudicar cargas valóricas previas.

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