De “El Bronco” @JaimeRdzNL a @lopezobrador_ y @lajornadaonline: Federico Arreola (SDP noticias/México)


Por Federico Arreola, publicado en SDP noticias

Pablo Hiriart y Ciro Gómez Leyva, en El Financiero y El Universal respectivamente, analizaron la reciente entrevista que Jacobo Zabludovsky hizo a Andrés Manuel López Obrador.

A Gómez Leyva el trabajo de Zabludovsky le llevó a concluir que López Obrador es un personaje necesario para la transformación de México.

En cambio, para Hiriart, en el diálogo con Zabludovsky el líder de Morena se vio como un fascista. No sorprende un juicio tan injusto, ya que a Pablo lo obsesionan un político y un periódico, a los que odia: el político, López Obrador; el periódico, La Jornada.

Más allá de los rencores de Hiriart, debemos admitir que las historias de Andrés Manuel y La Jornada no pueden separarse.

Aunque detesta a La Jornada, Lilly Téllez considera un imperativo moral apoyar a La Jornada hoy que parece estar en serios problemas económicos.

Estoy de acuerdo con los puntos de vista de la señora Tellez: La Jornada no debe desaparecer (1) porque la izquierda mexicana se quedaría sin su principal instrumento de expresión, (2) porque un líder como Andrés Manuel López Obrador necesita a La Jornada.

Si, como dijo Gómez Leyva, un dirigente como López Obrador es necesario para la transformación de nuestro país, La Jornada también.

Sobran personas molestas con La Jornada. Pero no todas, haciendo a un lado los resentimientos, son capaces de expresar que estamos un diario que por ningún motivo debe extinguirse.

Otro odiador de La Jornada, Ricardo Alemán, ha celebrado en El Universal los problemas financieros del diario de izquierda, al que acusa de apoyar “dictaduras bananeras”, de defender “posturas criminales como la de ETA” y de haberse alejado de los jóvenes y de la modernidad tecnológica. Por todo eso, dice Alemán, han caído sus ventas.

No estoy de acuerdo con Alemán. La Jornada es un diario inspirado en ideales democráticos y pacifistas, que ha transitado muy bien del papel al internet y que sigue siendo el medio de comunicación mexicano más aceptado por los universitarios mejor preparados.

¿De qué tamaño son los problemas económicos de La Jornada? Enormes para un diario tan independiente: 30 millones de pesos. Pero nada para las grandes empresas mediáticas mexicanas.

Seguramente sobrará gente con dinero dispuesa a invertir esa cantidad o una mayor a cambio de una parte de la propiedad del diario de izquierda. Pero este es un lujo que La Jornada no puede permitirse, ya que perdería su esencia.

La Jornada tendrá que salvarse solo con el apoyo de sus lectores y anunciantes, que tendrán que ser generosos y solidarios. Entre los anunciantes el Estado mexicano tendrá que hacer el esfuerzo mayor.

Un excolaborador de La Jornada, Jaime Avilés, ha hablado de un “desfalco”. Como dijo Lilly Téllez, esa palabra pronunciada sin pruebas es una calumnia, que además genera ruido y agrava los problemas.

Luis Cárdenas, de MVS Noticias, ha documentado que la gerencia general de La Jornada propuso a sus trabajadores una disminución de sus percepciones mensuales, que iría de l4 a 24 por ciento.

La Jornada no debe desaparecer, pero sus trabajadores no tienen por qué sacrificarse. Quizá el Estado, con transparencia y a cambio de nada, está obligado a apoyar ese proyecto editorial, que merece ser rescatado con dinero público.

Digan lo que digan de López Obrador, es un líder democrático que conoce sus limitaciones, en gran medida gracias a que ha crecido orientado ideológicamente por La Jornada.

No he ocultado que admiro y aprecio a Jaime “El Bronco” Rodríguez, candidato independiente al gobierno de Nuevo León. Su éxito electoral es innegable. Supera al PAN en las encuestas y ya reta a la priista Ivonne Álvarez.

Andrés Manuel y Jaime se parecen (1) en que los dos son líderes carismáticos, populares, seguidos por mucha gente que los ama incondicionalmente; (2) en lo tercos que son, en la arrogancia producto del éxito, en que están enamorados de sí mismos como consecuencia del cariño que reciben del pueblo; (3) en que los dos fueron priistas y ahora combaten con eficacia al PRI, y (4) en que ambos conectan con las emociones de los electores.

Pero AMLO y “El Bronco” se diferencian en la ideología: La de Andrés Manuel es de izquierda, enfocada en los pobres, con una idea económica keynesiana, por así llamarla. En cambio, la ideología de Jaime es el pragmatismo absoluto.

Se entiende esa diferencia fundamental: Andrés Manuel responde a un proyecto ideológico intelectualmente sólido, el de La Jornada; “El Bronco” todo se lo debe a Facebook, red social en la que sobran fotos, puntadas y mentadas, pero escasean las ideas.

Si La Jornada desaparece, México quedará totalmente en manos de Facebook e inclusive de Twitter. Así, la próxima elección presidencial no será un duelo de ideas, sino de memes y hashtags.

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