Amado Yáñez y el jaque a la comunicación gubernamental


En comunicación no existen los vacíos… siempre los llenan los rumores.

por Regina Santiago

El domingo 23, al filo de las 11 de la noche, la PGR emitió un comunicado en que confirmó que ha solicitado a un juez federal una orden para aplicar el arraigo al empresario Amado Yáñez. El arraigo sería para allegarse de mayores pruebas en una probable consignación contra los responsables del presunto fraude en contra de Citigroup-Banamex. La PGR precisó que Amado Yáñez compareció por su propia voluntad. Culminó así un fin de semana en que prevaleció la confusión derivada de filtraciones y desmentidos manejados por Twitter. ¿A quién beneficia este clima de incertidumbre? De seguro no a las autoridades que se han visto rebasadas por lo menos en el manejo de la comunicación.

Para las 9 de la noche de ese domingo, la mayoría de los portales tenía como nota principal  la información sobre el arraigo, pero con base a filtraciones.

Excélsior fue el diario más crítico hacia el manejo de la comunicación gubernamental, quizás porque fue el que más quedó en ridículo al creer en sus fuentes. Señaló que el área de comunicación de la PGR había informado que a las 20:30 horas emitiría un comunicado, pero a las 20:50 notificó que no habría comunicado, aduciendo que había que mantener el sigilo en la investigación. (Finalmente sí hubo comunicado pero sólo para confirmar lo que se había filtrado, y a Excélsior lo volvieron a dejar mal parado).

El domingo 23, el primero en manejar la versión que ahora es la oficial fue Raúl Rodríguez, conductor de ForoTV. A las 2 de la tarde tuiteó que Amado Yáñez se entregó en el DF por recomendación de su abogado Gómez Mont. Dijo que se lo había asegurado una fuente confiable.

Pero el caos informativo para el gobierno mexicano inició el sábado. Lo detonó un tuit de León Krauze (Univisión), quien por la tarde informó que las autoridades habían detenido a Amado Yáñez en la ciudad de México. Horas después la esposa de Yáñez desmintió esa versión y diarios como 24 Horas y Excélsior llegaron a señalar que la PGR también la desmentía aduciendo que ni siquiera había orden de aprehensión contra Yáñez, sino únicamente de presentación.

Casi a la medianoche del sábado Joaquín López Dóriga confirmó vía Twitter la detención de Yáñez. Milenio salió el domingo con la confirmación de que Yáñez había sido detenido. Fue su nota principal. Excélsior se mantenía en la postura de que había sido un “borrego”. Todo se manejó a base de tuits y filtraciones, hasta que cerca de la media noche del domingo llegó el comunicado oficial de la PGR, a contracorriente de lo que horas antes había dicho a los reporteros, de que no habría tal.

El saldo de este episodio es negativo para las autoridades mexicanas que se vieron rebasadas por la estrategia legal de Yáñez y por la filtración que se hizo a un periodista que radica en EU, como es León Krauze. Recuerda el episodio de la aprehensión de El Chapo, pero ahí hubo una capacidad de respuesta más rápida y acertada. Hay todavía muchos cabos sueltos en esta historia. Pero una pregunta importante es: ¿Por qué la PGR tardó tanto tiempo en salir al paso de las versiones tuiteras? ¿Qué divisiones al interior del equipo gubernamental se evidencian con este episodio? Hay mucho en juego con las respuestas.

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