Gabinetes de Prensa y el control de la información en redacciones de medios impresos de Saltillo, Coahuila.


Nota: Este texto fue recomendado para su publicación en el blog Omcim por la Dra. Mireya Márquez Ramírez, profesora de la maestría en Comunicación de la Universidad Iberoamericana.

por Carlos Oswaldo Orta Rodríguez

 Con el presente trabajo se pretende demostrar como las presiones de los órganos gubernamentales encargados de la Prensa y Relaciones Públicas, conocidos como gabinetes de Prensa,  terminan por determinar la manera en que se recolecta y publica información en medios impresos, coartando la libertad con la que se labora en las salas de redacción de los mismos.

La autonomía de las redacciones  en los periódicos de Saltillo, Coahuila siempre ha estado supeditada a distintas fuerzas, que bien presionan para que la información sea o no sea publicada en los impresos y páginas de web, de acuerdo a intereses que bien pueden ser económicos (contratos de publicidad con la iniciativa privada y los gobiernos locales) o políticos (tratos de apoyo con actores de la escena política local o simpatías a cambio de beneficios).

El fenómeno, que existe en las redacciones de los tres diarios principales de la capital del estado, es algo que ya ha sido aceptado por la mayor parte de los que forman parte de ellos, en los que cualquier reportero debe verificar con editores si la información que se obtuvo es publicable o se debe desechar con anticipación, bajo la premisa que, además de compromisos adquiridos con anticipación, existe también una serie de obligaciones en relación a los contratos comerciales.

Aunque se expone el caso de los medios impresos de Saltillo, anteriormente autores como Adriana Solórzano en su artículo “Las fuentes informativas gubernamentales en la determinación del temario público” (2004),  señala la posición privilegiada que tiene el gobierno en cuanto a la generación de noticias y el efecto que esto tiene en la construcción de la agenda pública, algo que inevitablemente termina por influir todas las noticias que se presentan a lectores.

El proceso, como ya se dijo, es conocido por los actores desde el momento en que ingresan a un medio de comunicación, sin embargo está supeditado a los movimientos que los dueños, directivos y políticos realicen, los cuales pueden incluso variar de un día a otro, por lo que siempre se está a expensas de negociaciones y decisiones que realizan unos cuantos, a través de esta clase de órganos ya establecidos de manera previa.

A pesar que existen trabajos (Ramírez 1995; Molina y Vedia, 2004; Cárdenas Rica, 1999) sobre la manera en que se marca agenda desde los órganos gubernamentales sobre lo que será publicado, no existe un gran número de escritos para marcar la manera en que la inserción de publicidad oficial afecta las rutinas de trabajo normales, pero se deja claro la relación que existe entre la colocación de estos y la libertad que existe.

Sobre esto, existe una forma de presión o censura, que difícilmente cambia y que en realidad es la que termina marcando no solo la actividad que puede tener una redacción, sino el número de páginas, la colocación de noticias en espacios principales e incluso puede marcar la contratación o despido de personal, la publicidad oficial de los gobiernos Municipal y Estatal.

La publicidad que los representantes del Gobierno, la cual simboliza un porcentaje importante de los ingresos  de los medios locales, ocupa un gran espacio en las publicaciones y sus plataformas web y se ha convertido en la mayor fuente de presión que tienen los gobiernos locales para lograr que se realicen acción de acuerdo a sus conveniencia.

De esta forma la presión que se ejerce desde los gabinetes de Prensa, encabezados por jefes que plantean estrategias para los gobiernos, termina por afectar la credibilidad de dichos periódicos, por lo que en el presente texto se presentarán casos de estudio realizados por diversos autores en los que se ejemplifica como los métodos de control se implementan no solo en el país,  sino en la mayoría de los países de Latinoamérica.

 

La proliferación de los gabinetes

La observación de este fenómeno comenzó al notar la proliferación de la figura del este tipo de influencias externas, llamadas de muchas maneras pero con la coincidencia de ser  oficinas creadas exclusivamente para el manejo de las acciones e los medios y su relación con el Gobierno, que comenzó a ser notada por investigadores desde los años 90.

Txelma Ramírez (1995) habló sobre los inicios en los que el rol de los periodistas empezó a cambiar y su relegación fue evidente, esto al mencionar que “el informador ya no va en busca de la noticia, la noticia va en pos del periodista”.

Desde esos estudios, realizados en entrevistas a periodistas, se deja ver que ellos consideran como necesaria la presencia de estas figuras para el ejercicio de su labor, lo que les permite tener acceso a información que antes no era para ellos.  Sin embargo en su mismo concepto, deja ver que la alta influencia que tienen estos está más estrechamente relacionada con la necesidad de presencia que tienen las dependencias para aparecer en los medios. (Ramírez. 1995)

Es ahí donde la importancia de los gabinetes de Prensa comienza a reflejarse algo que algunos investigadores ya habían notado en países como España donde algunos como Ana Almanza Martínez (2005), señalaban que desde el surgimiento de esta figura encargada de regir la manera en que se dan las relaciones Gobierno-Prensa.

Destaca que la actividad que tienen estos también llamadas áreas de comunicación o de relaciones públicas, tienen una doble función al operar de manera interna y externa, (Ramírez en Almanza Martínez, 2005) siendo esta la que más se acerca a lo que también ocurre en las redacciones de la provincia mexicana.

Es ella misma quien menciona la calidad de dirección de algunos de estos departamentos, al mencionar a para decir que el director o dircom, es básicamente una figura que “es el responsable de la comunicación publicitaria y no publicitaria”, (Westphalen y Piñuel, 1993). Es decir es un director más que opera de manera externa pero que termina siendo uno más, a pesar de ser un personaje totalmente externo, de la organización noticiosa.

Esta relación, termina por afectar la estructura en los medios digitales, al no existir coherencia y constancia en las decisiones que se toman en departamentos de información de los medios locales, pues se depende en gran medida de un agente externo.

El trabajo realizado en México por Solórzano, aborda manera la situación de control que ejerce el Gobierno, en su caso federal, lo cual marca la tendencia que los medios y los reporteros terminan ejerciendo en su labor al recolectar la información, pero en ningún momento aborda la relación e influencia que  los insertos pagados que esas mismas fuentes hacen.

Un estudio similar fue realizado por Didre O’Neil y Catherine O ‘Connor (2010), para tratar de explicar la manera en que los medios de locales en el Reino Unido tratan a este tipo de fuentes, dando un papel importante a los reporteros y el trabajo que llevan a cabo al tener asignadas estas fuentes. Además busca una relación directa con la formación de gabinetes de Relaciones Públicas, que inician a ensamblarse en la zona a partir de 1994, que son los que trabajan en la gestión de la información y en la colocación de publicidad estratégica en los medios que termina provocando en los reporteros pasividad a la hora de recolectar y presentar la información.

Para estos gabinetes de prensa y relaciones públicas de los gobiernos es la difusión que generan los medios de comunicación la que los convierte en un arma importante para que lo que se publica o deja de publicar en ellos.

Aunque la limitación de la información podría sonar como un método de represión y  que empequeñece a los medios, en gran medida les da un el poder de negociar los contratos que finalmente terminarán por determinar sus estrategias, afectando los contenidos de manera importante como lo plantean  Stela Martini y Lila Luchessi: “Las negociaciones que se establecen para obtener una información diferenciada a la que presentan las competencias ponen en juego un entramado de desconfianzas que, en muchos casos, dejan a la ciudadanía huérfana de datos relevantes”. (Martini, Luchessi, 2004).

Con todo esto, las salas de redacción de los tres medios impresos más importantes de la ciudad capital del estado, que comienzan a trabajar desde las 8:00 horas en promedio diario, no pueden definir lo que se publicará sino hasta que se tenga conocimiento de si lo que los reporteros hayan presentado como su avance de noticias, es realmente algo que se podría publicar en sus páginas.

Esto crea que la coordinación de las mismas, que en teoría debe correr a cargo de los directores y editores del área, recaiga finalmente en personas que raramente participan en el proceso diario de producción, afectando así la manera de operar. Reporteros y fotorreportero, aquellos que diariamente trabajan en las calles para atraer este tipo de información, terminan por ser quienes menos tienen una intervención real para definir la información que se presentará.

La situación en otras zonas del mundo como el Reino Unido, guarda similitudes en la manera en que los gabinetes y direcciones de Prensa guardan control de las redacciones, según lo demuestran trabajos como A compromosied fourth state? UK news journalism, public relations and news sources  (Lewis, Williams y Franklin, 2008).

Según los resultados de su investigación en el Reino Unido uno de cada cinco historias en los periódicos y casi el 17 por ciento de las noticias televisadas fueron verificadas como derivadas parcial o totalmente de material generado por los departamentos de relaciones públicas del Gobierno.

Esto lleva a que además se demuestre que el 47 por ciento de las historias publicadas relacionadas a fuentes locales tenga como punto común  haber sido generadas a través de las mismas agencias de relaciones públicas. Aunque estas estadísticas no existen en esa medida en Saltillo, sí se puede hablar de que por lo menos una de las tres a cuatro notas que aparecen en las portadas de cada uno de los periódicos diariamente guarda relación con información generada de manera oficial por los directores de Prensa de los gobiernos municipal o estatal (Lewis, Williams y Franklin, P. 6-8).

El estar supeditado a este tipo de comportamientos genera que los contenidos que sean generados de una manera independiente por el reportero o por los mismos editores, queden relegados a un segundo término cuando se trata de publicar en páginas principales o portadas. Al respecto no existen investigaciones a nivel nacional que demuestren que esto afecte la manera de operar en los medios de forma negativa, pero si lo hace al dejar en segundo término temas de importancia social que pudieran ocupar otros espacios en la prensa, como ya se hace en países de Europa.

 

Control sobre la prensa desde el poder

Las coincidencias existen en todo el país, sin embargo en estados como Coahuila y su capital Saltillo, que han permanecido bajo la sombra del poder ejercido por un partido solamente, el Revolucionario Institucional (PRI) terminan por ser mucho más obvias y empatadas con las concepciones hechas por algunos autores, (Molina Vedia, 2004)

Molina Vedia analizaba la situación de México, que por 72 años permaneció bajo el poder ejercido por un Gobierno federal que estuvo en manos del PRI, al decir que “México estuvo gobernado alrededor de 72 años, no exactamente por el mismo partido sino por las diversas denominaciones partidarias que se fraguaron en el grupo gobernante con el propósito de asegurar la continuidad en el poder”.

Tal situación, que durante un periodo de 12 años desapareció en el país con el ingreso de un partido diferente, el Partido Acción Nacional, permaneció de la misma manera en gran parte de la provincia de México, principalmente en estados del norte, siendo Coahuila uno en los que fue mucho más palpable el control no violento de las fuentes de información a través de la Dirección de Comunicación Social.

Aunque el Gobierno estatal tenía control sobre estos temas desde décadas atrás, la situación no era del todo evidente para los lectores pues no existía un parámetro para comparar la manera en que se realizaban estos controles sobre las mesas de redacción de los medios locales.

Como antecedente, existe solo el caso del periódico Vanguardia, que en la década de los 80, luego de una intensa campaña en contra del entonces Gobernador del estado, Óscar Flores Tapia, logró que desde la Presidencia de la República se exigiera su renuncia, la cual se dio en forma de petición de licencia, 112 días antes de que terminara su periodo constitucional al frente de la gubernatura, según consta en un artículo de Gerardo Galarza de la Revista Proceso y publicado el 15 de agosto de 1981.

Desde que un medio informativo hizo este tipo de frente a quien encabezaba el poder Estatal el dominio sobre la agenda ha sido marcado por el fenómeno que actualmente se estudia, privilegiando acuerdos previos y que ha generado un incremento notorio del número de medios alternos que surgen en los 38 municipios del estado, principalmente la capital del estado, en busca de obtener estos recursos.

Sujeto de mención es la aparición del periódico Palabra, parte del Grupo Reforma, que abrió puertas en octubre de 1997 en Saltillo y operó durante 11 años, cerrando puertas en el año 2008. Aunque no existen estudios sobre el motivo de este cierre, fuentes locales refieren que el final del proyecto en la capital del estado tuvo su origen en el retiro de publicidad oficial del Gobierno de Coahuila, al no existir acuerdos editoriales y publicitarios entre las dos partes.

Durante esos y los siguientes años, la dinámica que se percibió en la mayor parte de los medios informativos, aconteció de la misma manera, pues contrario a lo acontecido en otras partes del país, en los años de gobierno de la oposición a nivel Federal, se acrecentó la presión de parte de los directores de Prensa, llegando a controlar los contenidos de algunos de los medios impresos locales de manera total, incluso convirtiéndose en filtros previos a la publicación, con el caso de los periódicos El Diario de Coahuila, propiedad de un ex alcalde de Saltillo y que siempre ha mantenido una línea afín al poder Ejecutivo, y de Zócalo de Saltillo, medio surgido en el 2008 y que ya mantenía una línea oficialista en las otras plazas donde opera desde finales de los años 70.

La situación de control no solo se ejerce desde el Gobierno del estado de Coahuila sino desde el propio Municipio de Saltillo en el que también existe la misma figura del Director de Comunicación Social, algo que genera aún más conflicto y coarta la libertad de expresión de los medios de comunicación locales.

Aunque el tema no ha sido tratado de manera amplia en México, en España ya existe una noción mucho más amplia sobre esto, en trabajos como el realizado por comunicadores (Cárdenas Rica, 1999), quien comenzó a observar el surgimiento de estas figuras en España, a finales de los años 70 y su posterior empoderamiento que terminó por convertirse en una necesidad informativa para la mayor parte de los medios informativos del país.

Sin embargo su apreciación de la existencia de estos está mucho más enfocada a una necesidad de los ayuntamientos locales para brindar información respectiva a sus actividades. (Cárdenas Rica, 1999). Sin embargo resulta un concepto alejado de la realidad que se vive al ser, generalmente, información que resulta poco apegada a la realidad y es manejada a conveniencia de lo que se quiere que se perciba en la ciudadanía.

En el caso de los tres medios impresos de mayor importancia en Saltillo, la presión del Gobierno del estado es generalmente aumentada con la que el gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Saltillo ejerce sobre los contenidos, ya que en ocasiones notas a favor de uno y en contra del otro se contraponen o son consideradas de mayor o menor importancia por alguna de las dos partes. Esto termina por anular el criterio y las aportaciones hechas por los periodistas.

Las corrientes que hablan son el trabajo de las oficinas de Prensa gubernamentales en México, generalmente lo hace comparando modelos con otros países latinoamericanos (Molina y Vedia, 2004), pero no terminan de explicar el fenómeno que se presenta en el país de manera más amplia, ahondando más en el aspecto del funcionamiento de la comunicación gubernamental que en sus relaciones con la prensa y la manera en que se difunden sus mensajes.

Explica que la comunicación generada dentro del Gobierno es distinta a la que se prepara para ser difundida a la ciudadanía, sin embargo si menciona que en la actualidad es necesario para quienes están al frente de estos equipos el considerar primero cuales son los medios de comunicación y el marketing para la generación de sus propios mensajes, algo que en el caso que se plantea no tiene similitudes.

En el caso de los medios mencionados la adaptación de los mensajes de la cual habla la comunicóloga, no tiene relación con la manera en que se opera dentro de estos círculos a nivel local en Saltillo ya que, aunque no existe un amplio estudio al respecto, se detecta que la manera en que se trabajan los mensajes que serán difundidos por los medios no tienen ningún tipo de trato especial para cada uno de ellos, por lo que finalmente termina siendo publicado un texto similar o igual en cada uno de los periódicos.

Lo anterior provoca que la credibilidad de este tipo de información, principalmente ante los ojos de los lectores baje de manera importante ya que no existe por parte de ninguna de las dos figuras, ni el director del gabinete de Prensa, ni los directivos y editores de los medios de comunicación, un sistema que depure la información que se presenta y se prefiere cumplir con los compromisos adquiridos casi de manera ciega.

Aunque se ha hablado hasta el momento de la responsabilidad de los medios, principalmente de parte de sus directivos, sobre la pérdida de la libertad de expresión a manos de este tipo de entes, también existen investigaciones hechas en relación al papel que juegan los periodistas no solo al aceptar que esto suceda, sino cooperar y terminar siendo parte de la responsabilidad que ocurre en estos casos, por su relación con las fuentes de información  (Alsina, 2005, p. 189).

La visión que se tiene de esta relación coincide en gran manera con lo ocurrido en Saltillo y sus medios impresos, ya que es generalmente esta la que marca la agenda, al no existir una real oposición de parte de quienes generan la noticia para cuestionar la manera en que la rutina que llevarán les ha sido marcada desde otros lugares.

Es decir, los mismos reporteros, fotógrafos y otros miembros de una redacción terminan por ser los que propicien que estas rutinas sean aceptadas sin ser cuestionadas, principalmente por la comodidad y beneficios que generan para ellos el recibir el material prácticamente listo para su publicación, sin tener que buscar más allá de lo que todos los demás medios obtendrán.

Como comenta el investigador Alsina, comenta sobre la influencia que tienen gabinetes de prensa sobre los periodistas al funcionar como fuentes de información y termina siendo ellos los que crean la llamada “información convocada” que se reproduce por igual, (“Noticias de la comunicación” en Alsina 2005).

De la misma manera existen ya estudios que demuestran que la generación de esta información, la que es generada desde los gabinetes de Prensa, sean estos municipales o estatales, proviene de profesionales de la información, que tienen mayores espacios en éstos que los que podrían tener en medios tradicionales de información (Nuveu 2001). De igual manera, sin que existan estudios sobre lo mismo, se sabe que estos perciben mejores salarios que quienes deberían generar la información realizando labores más específicas.

El fenómeno ha sido aceptado dentro de las redacciones de estos tres medios en Saltillo, sin embargo existe ya una resistencia de parte de las audiencias para creer este tipo de notas, por lo que en foros de las páginas web de los distintos medios existe cada vez más una resistencia para poder aceptar que todo lo que se presenta en estos casos sea lo conveniente para sus necesidades de información.

La función de los gabinetes de comunicación es clara, generar la información que será presentada en los medios de difusión de acuerdo a las necesidades que ellos mismos se forman y que está ligada a las necesidades de difusión que se tienen dentro y fuera de estos gobiernos. Aunque se tienen la idea de que la determinación de este tipo de temas y decisiones recae de manera importante sobre los hombros de los directivos y editores de todos los niveles el caso de Saltillo resulta una excepción.

Aunque en cualquier ámbito las decisiones principales siempre llegan de las partes altas de los organigramas, el hecho de que la práctica de este tipo esté ligada a un sistema político que ha prevalecido en el estado, con ciertos periodos en la misma capital cuando la oposición ha obtenido puestos importantes, ha permeado de tal manera que ya es considerado al manera adecuada de presentar la noticia y una necesidad a cubrir, simplemente por el hecho de no estar en desventaja frente a la competencia.

 

Conclusión

El control que se tiene sobre las redacciones no es visto como una coartación de la libertad de expresión de tal manera que se convierte en una parte más de la rutina diaria, dejando de lado la percepción de presión. No todo los casos de presentación de información oficial, sin embargo, son considerados como inofensivos, cayendo en otros ámbitos de presión que son abordados por otros estudios.

La presencia de este en la mayor parte de las redacciones de medios impresos, incluidos los tres principales del ciudad, no lleva necesariamente a considerar que sea algo generalizado, pero si uno que debería ser analizado con mayor profundidad para evitar que el control que hasta el momento se da se propague y convierta en una verdadera restricción para los  periodistas.

En el caso de los periodistas, el permanecer pasivo ante las situaciones que han sido planteadas, considerar que lo que se realiza de manera habitual en las redacciones no es representativo de una coartación de la libertad de expresión resulta aún más preocupante. Aunque autores consideran que la participación de estos gabinetes, como ya se mencionó anteriormente, es lo más adecuado para mantener a la ciudadanía informada de lo que ocurre desde el Gobierno de todos los niveles, la realidad es que la dependencia que han creado en las rutinas diarias de los periodistas es nociva y en sí misma es la que propicia falta de información más apegada a la realidad.

Sin embargo el problema de falta de libertad difícilmente podrá ser remediado si los medios no cambian la forma de ver este control de la información como benéfico para sus negocios, pues más que la necesidad de información que se menciona, termina siendo un método de control de la información a favor de ambas partes que deja a los lectores con una precepción más allegada a intereses que a la realidad de la ciudad.

 

Bibliografía

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ALSINA, Miguel (2005) La construcción de la noticia. 189. Editorial Paidós Ibérica.

CÁRDENAS Rica, María Luisa (1999) Profesionalización de los gabinetes de prensa municipales. Revista Latina de Comunicación Social (15). 131-134

GALARZA, Gerardo (1982) El sueño de una mejor Coahuila terminó en pesadilla en Revista Proceso, abril de 1982.

 

LEWIS, Justin; Williams, Andre y Franklin, Bob (2008) A compromosied fourth state? UK news journalism, public relations and news sources en Journalism Studies, 6-8. Goldsmith, University of London. Londres, Inglaterra.

 

MARTINI, Stella y Luchessi, Lila (2004)  Los que hacen la noticia: Periodismo, información y poder  P. 143. Editorial Biblos. Buenos Aires, Argentina.

 

MOLINA y Vedia (2004) Comunicación gubernamental, ¿encanto o desencanto? Revista mexicana de ciencias políticas y sociales. Número 190. 34-36. México, DF

 

RAMÍREZ, Txelma (1995) La influencias de los gabinetes de prensa. Las rutinas periodísticas al servicio del poder en Telos: Cuadernos de comunicación, tecnología y sociedad. 1, 3-5

 

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SOLÓRZANO, Adriana (2004) Las fuentes informativas gubernamentales en la determinación del temario público. 60-62. (1). México, DF.

 

O’NEIL, Deidre; O’Connor, Catherine (2010) The Passive Journalist en Journalist Practice. 193-194. Londres, Inglaterra.

WESTPHALEN, MH; Piñuel, JL (1993) La dirección de comunicación  Almansa Martínez,  Relaciones públicos y gabinetes de comunicación. Málaga, España

 

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