El Premio Crónica, a 4 forjadores de México (La Crónica/México)


Por Daniel Blancas Madrigal, publicado en La Crónica

Se hizo ya una feliz costumbre condecorar valores y semblanzas, en medio de viajes nostálgicos y de anécdotas de hombres notables, pero de carne y hueso.

Por que aun entre aplausos, siempre ganó la sencillez…

Por cuarto año consecutivo, el Consejo Editorial de La Crónica de Hoy premió a quienes han apostado por la innovación, creatividad y generosidad en sus campos de trabajo.

Ahí estaban, cada cual con su luz, los doctores Miguel León-Portilla en la categoría de Academia y Cultura, y Luis Herrera Estrella en la de Ciencia y Tecnología; y Miguel Alemán Velasco en la de Valores y Compromiso Social.

Francisco González Sánchez, reconocido en el rubro de Comunicación Pública, debió viajar a Houston de última hora y fue su hijo Francisco González Albuerne quien debió recordar al abuelo emprendedor -que hace un par de meses cumplió años de fallecido- y al padre incansable, quienes sembraron y alimentaron las semillas de lo que hoy es Grupo Multimedios.

“Me siento muy orgulloso de lo que lograron mi abuelo y mi padre,  en realidad me han dejado la vara muy alta”, comentó González Jr.

Cuatro historias pincelaron un encuentro de lecciones y ejemplos, en el Patio Principal del Club de Banqueros de México, la ya tradicional sede.

Fue una noche de miradas curiosas porque lo mismo se escarbó en el pasado: en aquellos consejos e inspiraciones que guiaron el éxito de los galardonados, en el presente de acciones y retos. Y hubo también guiños al futuro, a las metas todavía por cumplir.

“No hay que ir lejos para encontrar a los mejores hombres, sino abrir bien los ojos para reconocerlos entre nosotros”, dijo al arranque de la velada Jorge Kahwagi Gastine, presidente de Grupo Editorial Crónica.

Y ellos: los humildes, seguían ahí, evocando a sus padres y maestros, a sus cunas y pasiones.

“Este premio lo dedico a todos mis maestros, y debo decir que nunca dejé la educación pública; y a mis padres, quienes aunque no tuvieron estudios, me enseñaron que lo más valioso de la vida es procurar el bien a los demás”, dijo el doctor Herrera Estrella, cuya chispa en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad ha permitido desarrollar tecnología para la producción de variedades comerciales de plantas transgénicas, en beneficio de millones de agricultores.

Libre y valiente, pidió al gobierno federal y al poder legislativo —representado ahí por senadores y diputados— más apoyo para la ciencia y la educación, “porque nuestro país necesita vender el talento, no la mano de obra de los jóvenes”.

Entre piedras mayas y luces, fue tiempo de peticiones y deseos… A ellos se sumó el doctor León-Portilla, quien había sido presentado por el rector de la UNAM José Narro Robles como uno de los colosos del humanismo y paladín de los pueblos originarios.

“Hay que apostar por la sobrevivencia de las lenguas indígenas y la protección de los indios… México nada tiene que temer, porque es un pueblo rico en historia”, expresó don Miguel frente a legisladores y gobernadores asistentes, entre ellos el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.

Don Miguel se describió como un enamorado de la cultura indígena y de la academia, reprochó las notas fúnebres de la violencia en Michoacán y otros estados del país y luego se perdió entre vivencias y amores, como un flechado eterno. “He tenido un buen gusto”, dijo en alusión a su esposa.

A su compañera: Christiane Magnani,  también se refirió Miguel Alemán Velasco: “Desde que la conocí comenzó una nueva vida para mí, aprendí lo que es la lealtad”. De la pareja había hablado antes, durante la presentación, don Jorge Kahwagi: “Cuenta la leyenda que en una reunión el cineasta Emilio El Indio Fernández pidió a Miguel bailar la bamba tradicional de Veracruz con Christiane, quien después se convirtió en su esposa”.

Al recibir el premio, nada detalló don Miguel Alemán de aquella bamba amorosa, pero sí habló de su madre, la mujer que le enseñó a leer y a escribir antes de ir a la escuela; y de su padre, el hombre de quien aprendió a tomar riesgos. Revivió la vez que reprobó matemáticas y los años en que se volvió experto en “pelar papas” en un colegio militar de Estados Unidos.

“Al final lo más importante es hacer amigos y emocionarse por ver reunida a la familia”, dijo y brotaron de nuevo las palmas en honor a su trayectoria empresarial y demás facetas de su vida.

Ahí estaban los hombres de carne y hueso: enamorados, apasionados, amigueros, madrugadores, soñadores y parlanchines.

Asomaba ya el tiempo para compartir más anécdotas entre copas de vino tinto. Se diluía ya la cuarta edición de los premios de esta casa editorial, dejando muchas señales de que habrá todavía muchas crónicas por contar…

“Nuestro país necesita vender el talento, no la mano de obra de los jóvenes”

Luis Herrera Estrella

 

“México nada tiene que temer, porque es un pueblo rico en historia”

Miguel León-Portilla

 

“Al final lo más importante es hacer amigos y emocionarse por ver reunida a la familia”

Miguel Alemán Velasco

 

“Me siento muy orgulloso de lo que lograron mi abuelo y mi padre, en realidad me han dejado la vara muy alta”

Francisco González Jr., en representación de Francisco González Sánchez

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