De la “Niña Jobs” a la “decepción masiva” (G Warkentin/Animal Político)


En el texto de la revista Wired sobre Paloma Noyola no se habla de la generación espontánea de una niña genio, sino del trabajo colectivo de un profesor que buscó, hasta encontrar en Internet, otras formas de dar clase.

Decía mi profesor José Luis Orihuela, @jlori, en un tuit que no olvido: “lo peor de Twitter no es la gente que no sabe escribir, sino la que no sabe leer”.

Tengo para mí que esto aplica a la vida en general, y cada vez más.

Por ejemplo: el caso de la mal llamada “Niña Jobs”. Recapitulemos en un rewind acelerado: la revista Wired  (referencia, malgré tout, en el mundo de la tecnología, sus negocios y algo de ciencia) pone, en la portada de su edición de hace unas semanas, la fotografía de Paloma Marlene Noyola Bueno con la leyenda “The Next Steve Jobs” [o lo que es lo mismo: la futura Steve Jobs]. Como la precisión obliga, habríamos de decir que en la portada está la fotografía de una niña, casi adolescente (sabremos después que Paloma tiene 12 años), en uniforme escolar, un libro bajo el brazo, en una especie de campo verde infinito, con el llamativo título “The Next Steve Jobs”.

Foto Paloma Noyola

Es una buena portada, vendedora. Apela a un público anglo que vive (o padece o celebra o presencia) la mayor actividad de los “hispanos” en todos los ámbitos del quehacer cotidiano. Apela a un público más especializado en asuntos de educación (incluidos los activistas punk del cambio educativo), para quienes las innovaciones en la materia son esenciales para la transformación social que requieren las sociedades del siglo XXI (a ellos habla el subtítulo de la portada: Genius is every where –but we’re wasting it. How to unleash the great minds of tomorrow). Y tal vez sin saberlo (eso habríamos de preguntarle a los editores de Wired), terminaron apelando al orgullo desbordado –y efímero– de la narrativa mediática nacional (nacional de México, claro está). Ésa que primero aplaude como foca y luego deja caer como fardo apestado todo lo que por sus garras pasa. O, lo que es lo mismo: esa que mide su existencia a partir de la vida que a su historia concede.

Aparecida la revista, en México se habló de la “Niña Jobs”. Al fin ya lo había cantado un medio gringo. La “Niña Jobs”, hasta la saciedad.

¿Habrase leído el texto en interiores de la revista Wired? (acá está, por cierto). Mientras esto pienso, aparece otra vez el fantasma del tuit de mi profesor José Luis Orihuela: porque el problema no es que algunos no sepan escribir, sino que no saben leer.

El texto de Wired, bien escrito, que sigue a la portada de la revista, no habla de la niña genio: habla del sistema educativo que normalmente ahoga los talentos. Y es particularmente duro con el sistema educativo mexicano, a través de los ojos de quien, para mí, es el verdadero héroe de esta historia: el profesor Sergio Juárez Correa, que con un poco de Internet, una pizca de suerte, mucha compasión y más inteligencia, se atrevió a probar otra forma de entrarle a la docencia (en este H. país nuestro, tan enamorado del recital de memoria y la repetición de fórmulas, tan enquistado en la evaluación estandarizada, tan poco proclive a cosechar frutos de su evidente diversidad). En el texto de la revista Wired no se habla de la generación espontánea de una niña genio, sino del trabajo colectivo de un profesor que buscó, hasta encontrar en Internet, otras formas de dar clase; de un director que le creyó y le dio la oportunidad; de un grupo de estudiantes que fue creciendo (y que salió bien evaluado en las pruebas correspondientes). Pero habla también de condiciones marginales en la pobreza de muchas aulas mexicanas; de la deserción escolar y la desolación anímica; del esfuerzo titánico que en tantas partes del país significa que una clase, una simple clase, se lleve a cabo.

Pero aquí sólo leímos que teníamos a una “Niña Jobs”. Y lo decía un medio gringo. Entonces sí se puede. Porque en nuestro entorno vemos casos no tan alentadores. Entonces no se puede. Pero hay una niña que le mostrará al mundo lo chingones que somos los mexicanos. Entonces sí se puede. Aunque luego vino la fatídica prueba de cálculo mental en el TEC: la “Niña Jobs reprueba”. Entonces no se pudo.

La Niña Jobs “reprobó”.

Se hace silencio.

Entra música de decepción. Masiva. Música de decepción masiva. O música masiva. O lo que sea.

La necesidad de una narrativa triunfalista que se traga a sus protagonistas: desde medios voraces que se comen a gajos la posibilidad, y el fracaso. Que obviaron el contexto (es muy difícil de procesar, entiendo) y que se fueron sobre el suceso (es más inmediato, entiendo). Una narrativa mediática espectacular que desecha al que le deja de servir (selección de futbol, anyone?) y aplaude a los héroes que vienen (súbitamente todos miramos con orgullo a los niños triquis, los basquetbolistas). La “Niña Jobs” nos hizo pensar que somos… algo, y luego reprobó.

Entonces no se pudo.

Ojalá, y muy ojalá, pongamos atención más allá del suceso a las condiciones reales de la educación en México. Lo que narra el profesor Sergio Juárez Correa es la verdadera tragediadel país que se forma. Condiciones y horizontes. Pero como también nos dejamos atrapar por una narrativa maniquea respecto a los maestros (o son huevones o son grillos o ambos), pues ni cómo acomodar los matices necesarios.

Quitemos el reflector a las Palomas. Pero no el interés.

Nunca el interés.

Entonces, chance y sí se pueda.

2 thoughts on “De la “Niña Jobs” a la “decepción masiva” (G Warkentin/Animal Político)

  1. En mi opinión el caso de la “Niña Jobs” pudo ser sólo un “golpe de suerte” al presentar su examen, pero en éste texto se hace alusión a que el resultado obtenido por Paloma Marlene Noyola Bueno fue obtenido gracias al esfuerzo que su profesor Sergio Juárez Correa, a quien plantean aquí como “el verdadero héroe de esta historia” y su esfuerzo no es reconocido, pues el logro buscar formas más viables y mejores para poder brindar una mejor educación a sus estudiantes para que tuvieran un rendimiento académico mejor.
    Creo que fue un poco precipitado nombrar “The Next Steve Jobs”, a alguien que sólo por presentar una alta calificación en un examen, pues los exámenes pueden ser aprobados simplemente por “casualidad” o “suerte”. Pero al ser considerada una niña genio las expectativas hacía ella y lo que representaba para México crecieron de una forma impresionante, sobre todo al aparecer en la portada de la revista Wired.
    Pero esas expectativas tan grandes que se tenían fueron cuesta abajo al reprobar la prueba de cálculo mental en el TEC, tal vez Paloma Noyola “la niña genio” no pudo con tanta presión al ser considerada una “esperanza” para el país o simplemente como lo repito fue cuestión de “suerte”.
    También tendrían que ser evaluadas las técnicas que el profesor utiliza para poder considerar que el gran y verdadero “héroe de la historia” es él.

  2. Es muy impertinente cantar victoria antes de lo debido, pero muchas personas e incluso medios de comunicación en México compraron la versión de que en el país se encontraba la próxima dueña de Apple y que de esa forma México se iba a convertir en la nación con mayor riqueza porque la niña Jobs, Paloma Marlene Noyola Bueno era de orígenes humildes, y obviamente compartiría su fortuna con todos nosotros.

    El problema aquí no es que los medios de comunicación de hoy en día como la revista Wired, recurran a exaltar un reportaje con un título tan exagerado para hacerse notar de manera más sencilla “The Next Steve Jobs”. El verdadero escenario preocupante es que el objetivo de la portada se logró sin pasar por un filtro de información respetable. Los medios reprodujeron exactamente lo que se dijo en la primera página y tal parece que el encargado de las traducciones no se molestó en terminar de leer el artículo.

    También es importante considerar la imagen que la “niña Jobs” cargó desde la publicación en la primera plana de la revista pues las expectativas sobre su persona se elevaron tanto que en algún punto llegaron a determinar lo que la niña tenía que hacer y no lo que quería hacer. Cuando se dio la noticia de su rechazo por su examen y se aclaró que el reportaje en realidad se concentraba en demostrar las condiciones marginales en las que muchos niños se encontraban, la imagen y seguramente el autoestima de la niña decayeron de manera crítica.

    Por último me parece ingenuo afirmar que la portada de Wired fuera para apelar al orgullo mexicano, en mi personal punto de vista, creo que la apuesta de la revista era alarmar a los estadounidenses sobre el futuro de una de las marcas más valiosas a nivel mundial. Tan crítica podría ser la crisis de Apple luego de la muerte de Steve Jobs, que una niña de Matamoros podía crear una empresa que superaría la corporación de la manzana. En fin, esto fue más que un halago al hispano, una crítica a la marca.

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