¡Que pase la conductora! (Sin embargo)


Por Diego Petersen Farah, publicado en Sin embargo

El debate en redes sociales sobre la actuación de Laura Bozzo, conductora del programa “Laura de América”, pone una vez más sobre la mesa un tema del que los periodistas poco hablamos: la ética en situaciones de desastre y el trato de los medios a los damnificados. Es un tema que no nos es cómodo, por eso preferimos no hablarlo o tocarlo sotto voce entre colegas. ¿A qué fue Laura Bozzo a la zona de desastre? A generar contenido para su programa, y su programa no es de contenido informativo, es un show de entretenimiento a partir de la tragedia ajena; del sufrimiento del otro frente a la omnisapiencia de la conductora; un juicio sumario del maldito con el ángel vengador como juez.El programa de todos los días no es actuado; es sobreactuado. Su función social lo justifican en tanto la puesta en escena de la tragedia cotidiana puede ayudar a otros a verse en ese espejo y que tomen conciencia de que los problemas cotidianos de violencia intrafamiliar pueden ser enfrentados y que los malos pueden ser castigados, aunque sea con el látigo del desprecio de santa Laura. Podemos no estar de acuerdo, pero esa es su justificación. Un desastre como el de Guerrero, en el que la tragedia es real, se convirtió, desde la lógica de los productores, en el lugar perfecto para la manipulación del dolor ajeno. La justificación de quienes hacen el programa será sin duda que mostrar la tragedia desde el punto de vista humano (eufemismo de manipulación sentimental) puede incentivar la respuesta de la gente. Lo que no dice Laura Bozzo y sus productores es que esto es un show y que para montarlo se requieren muchos recursos (de preferencia ajenos y mejor aún si non gubernamentales) y actores. En el video sobre la grabación del programa, que subió ayer el portal Sólo Guerrero y que reprodujo SinEmbargo, queda en evidencia la manipulación y la prepotencia del equipo de producción, cuya única lógica es generar imágenes desgarradoras, aunque sea a costa de la dignidad de los afectados. Si hay un límite ético al ejercicio de la profesión periodística este es la dignidad humana. Yo creo que hay muchos más, pero este parecía ser el consenso el mínimo. La obligación del periodista es informar y hacerlo en situaciones de catástrofe plantea dilemas para los que, en general, no estamos preparados para enfrentar. El debate sobre la actuación de Laura Bozzo, independientemente de las medidas que pueda o no tomar la televisora, es muy sano y refrescante. Hay que dejar de lado esa idea arcaica de que perro no como carne de perro (una metáfora que no nos deja muy bien parados que digamos) para discutir en los medios la actuación de los medios. ¡Que pase la conductora! (y el reportero, el fotógrafo el editor, el columnista). Es hora de que los medios rindamos cuentas.

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2 Replies to “¡Que pase la conductora! (Sin embargo)”

  1. La intervención de los medios en la vida social, política y económica, si bien no crean realidades en el sentido más puritano y exacerbado posible, sí muestran una concepción del mundo, una cosmovisión televisiva (en el caso del duopolio Azteca/Televisa); temáticas ensalzadas que promueven el espectáculo como vehículo de entretenimiento. Hasta cierto punto esta filosofía que decanta en lo económico no puede ser provista de crítica encarnada, pues los fines monetarios son adecuados al mero y llano espectáculo.
    Sin embargo, el espectro social no está únicamente circunscrito a lo espectacularizado, también debe ceñirse a lo informativo, a aquello que le atañe al grueso de la población y que resulta trascendente para el beneficio social a saber de una población informada, con criterio y posibilidad de llevar a cabo un cambio en la estructura en la que se inscribe.
    La tan resonada noticia del uso de recursos del Estado para fines de espectáculo de una televisora privada provee de múltiples aristas dignas de analizar, desde los personajes cómicos (dígase Laura Bozzo) hasta lo trascendente y válidamente cuestionante: el manejo de los recursos públicos. Aquí, otra arista por demás importante: lucrar con la miseria humana, llevar la desgracia a un plano supuestamente humano.
    Dos acotaciones significativas. El uso de un programa agravante a la condición humana que bajo el discurso humanitario desprovee de los mínimos valores como de respeto y la dignidad humana. Un aspecto más (empalmado), la tergiversación de la información, supeditar el trabajo periodístico a un programa de entretenimiento llano.
    Dos medios se compararon, radio y televisión, el poder de cada uno se vio en ejecución, la televisión ganó. Reflejo de una sociedad mal informada, contrastada con labores periodísticas (dígase Carmen Aristegui). Poco importa el discurso (al menos para este escrito) de cada medio, pues se pudo notar que efectivamente, el medio es el mensaje. La sociedad mexicana se encuentra sino netamente controlada, sí bastante influenciada por el consumo cultural televisivo.
    El uso de recursos del Estado para beneficio de particulares es la génesis del conflicto, acto agravante para el total de damnificados y de mexicanos en general, la desviación del tema, como ser o no brigadista, ayudar a los necesitados, es una mirada sesgada. Lo trágico recae en el abuso. Sin embargo, el medio pinta de blanco lo que a todas luces es negro, ese es el poder de los medios (dígase Televisa), que recrean escenarios y dotan y suprimen gracias a la magia del discurso y de la edición. Empero, esa es sólo una perspectiva, la de ellos; el resto queda en manos de quienes se sienten agredidos por el mal uso de información y, su indignación llega a tal extremo que se proponen emprender acciones para llevar el mensaje a quienes no lo conocen, el de la información oportuna y veraz. Eso o morir en el intento.

    Christian Jesús Pacheco Landa

  2. Un tema fundamental de todo ejercicio profesional o académico, sin duda, es la ética profesional. Y es claro, que éste es un uno, los muchos elementos que hoy día se están dejando de lado, sólo por cumplir ciertos intereses económicos y/o políticos. En el caso de la televisión, la ausencia de ética, de contenido, de calidad, veracidad y el descaro con el que nos presentan cierta “información”, es el pan de cada día en la sociedad mexicana.

    Quizá debamos reflexionar como sociedad, lo que el duopolio Televisa/Tv Azteca, nos presentan a todas horas en la calidad y contenido de su programación. Y esto aún no es lo más denigrante, sino que “distinguidas personalidades” del medio, lucren con una tragedia nacional y pretendan exponer a millones de personas que en este momento lo que necesitan es más ayuda del gobierno y del País que a Laura Bozzo con traje naranja, mostrando de manera amarillista los que sucede en Guerrero.

    Pero ya es sabido que la política informativa de la empresa Televisa, juega de esta manera, un ejemplo claro es lo que hace año con año con el Teletón. Así que esto, no sería sorpresa. Todos los días lo vemos al encender la televisión, si hay un herido, un golpeado, un enfermo: Close Up, Close Up, que se vea el llanto, las lágrimas, el dolor y pregúntenle “¿Cómo se siente?” “¿Le duele?” para inmediatamente después espetar un juicio de valor…Y sí, la verdad es que a ellos, les vale.

    ¿Qué es más grave? ¿Que existan programas de tipo como, “Laura en América”, “La Rosa de Guadalupe”, etc., o que haya un número considerable de gente que ávidamente lo consume?

    Alicia Almaráz González

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