Propiedad cruzada de medios (El Universal)


Por Irene Levy, publicado en El Universal

La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones que entró en vigor en junio pasado, establece que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL), “deberá imponer límites a la propiedad cruzada que controle varios medios de comunicación que sean concesionarios de radiodifusión y telecomunicaciones que sirvan a un mismo mercado o zona de cobertura geográfica”

Lunes 12 de agosto de 2013

Este es un tema de la mayor trascendencia para garantizar el derecho a la información; en muchos países ya existen reglas al respecto. El problema de la redacción que adoptó nuestra Constitución, es que acota la posibilidad de emitir reglas de propiedad cruzada entre concesionarios de radiodifusión y de telecomunicaciones, y soslaya a los medios impresos, lo que es un contra sentido con la propia definición y objetivo de la figura de la propiedad cruzada. Le comparto a continuación una especie de “ABC” sobre el tema, que espero sea de su interés, y verá al final por qué afirmo que la redacción que adoptamos en la Carta Magna es, por lo menos, desafortunada.

¿QUÉ ES LA PROPIEDAD CRUZADA DE MEDIOS?

La propiedad cruzada de medios (PCM) se refiere a la posibilidad de que diversas fuentes de información, que a su vez se transmiten por distintas plataformas como pueden ser las impresas (periódicos o revistas), y electrónicas (radio, televisión, internet), pertenezcan a una misma persona, o grupo de interés. Esta situación per se, no implica consecuencias negativas pero existe el riesgo de que una alta concentración en uno o en diversos medios limite la pluralidad de ideas y, por lo tanto, el acceso a distintas fuentes de información que deben regir en una democracia. Los principales aspectos que se consideran al analizar la regulación y/o límites de propiedad cruzada de medios, están relacionados con:

1. Libertad de expresión y acceso a la información. En una sociedad democrática es importante que la mayoría de las opiniones o voces encuentren espacios de expresión, de manera que la población tenga acceso a distintas fuentes de información y, por lo tanto, diversos puntos de vista que le permitan obtener una visión más amplia del entorno social. Los medios de comunicación generalmente cuentan con líneas editoriales que determinan, tanto la información que se transmite, como el enfoque con el que ésta habrá de abordarse. En un escenario ideal, las empresas propietarias de medios permitirán que diversos puntos de vista encuentren un espacio para expresarse. No obstante, en la medida en la que pocas personas o empresas controlen la mayoría de la información que se ofrece a la población, la diversidad se verá limitada o sesgada, ya que será ofrecida bajo un solo enfoque y, en algunos casos, sólo se difundirá aquella información que sea “acorde” o que no sea contraria a los intereses que ejercen el control del medio de que se trate.

2. Competencia. La concentración de medios en pocas manos, también puede provocar fenómenos de concentración en diversos mercados como el de publicidad o el de contenidos, distorsionando la competencia y ejerciendo un poder monopólico u oligopólico en la fijación de sus precios y condiciones, incluso ofreciendo estos servicios de forma discriminatoria y otras prácticas monopólicas indeseables.

SU REGULACIÓN INTERNACIONAL

Diversos países ya han optado por establecer límites a la propiedad cruzada de medios, tal es el caso de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania y Argentina (este último es un caso muy polémico que trataremos en otra entrega), en donde se han fijado reglas que han logrado controlar este fenómeno tendientes a garantizar una plataforma plural que permite ofrecer una gran diversidad de temas, puntos de vista y análisis, a través de los diversos medios de comunicación, limitando la posibilidad a que uno o pocos entes concentren la oferta informativa.

Así, en el caso de Estados Unidos de América, la Federal Communications Commission (FCC) establece límites al número de estaciones de radio y televisión que un agente puede tener, así como a la propiedad común de estaciones de radiodifusión y periódicos. Las reglas de la FCC sobre PCM son revisadas cada cuatro años, a fin de determinar si obedecen al interés público y, en su caso, revocar o modificar las que no cumplan con este criterio. Por su parte, en el caso del Reino Unido, en todas las áreas locales deben existir al menos tres compañías distintas que provean servicios de radio, televisión y periódicos y ninguna empresa que controle más del 20% de la circulación nacional de periódicos puede contar con una participación mayor al 20% en una licencia de TV independiente, entre otras reglas.

Un dato constante en la regulación de estos países, es que las reglas no se enfocan necesariamente en el aspecto económico, sino en un tema de pluralidad y de “poder de influencia”, reconociendo siempre que el objeto de la regulación es prevenir la concentración de la información y el poder comunicativo en pocas manos, dando lugar a la pluralidad de voces, sin que ello implique una censura o limitación a la libertad de expresión.

Aún cuando en muchos países ha existido regulación a la propiedad cruzada de medios desde hace décadas, actualmente el tema cobra especial relevancia y complejidad debido al fenómeno de convergencia, que hace posible que por medio de una misma red de telecomunicaciones se presten diversos servicios, por ejemplo televisión de paga, internet y telefonía, lo que permite con mayor facilidad que una misma empresa participe en diversos mercados, por lo que los beneficios potenciales que ofrecen las distintas plataformas para tener acceso a la información, puedan verse disminuidos en caso de darse una alta concentración de las mismas empresas sobre distintas plataformas de información.

La pluralidad que debe privar en los medios de comunicación, como requisito indispensable para favorecer la diversidad de opiniones, ideas, puntos de vista y contenidos, puede ponerse en riesgo en caso de no establecer una política pública que fije limites a los propietarios de todos los medios de comunicación. Por eso le decía que la redacción de nuestra Constitución equivocó el rumbo: la propiedad cruzada no se limita a los medios electrónicos, sino también a los impresos porque su objeto es regular el “todo informativo” y no solo una parte. Veremos cómo lo define la legislación secundaria y el IFETEL.

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