Por Hugo González, publicado en Milenio
Con la salida de Ernesto Gil Elorduy de la Comisión Federal de Telecomunicaciones se presenta un nuevo entorno en el cual el órgano regulador y el sector se encuentran más vulnerables que nunca.
Y no lo digo porque ahora solo serán cuatro los comisionados que deban definir asuntos de trascendencia y dejen en manos del comisionado presidente el voto de calidad en caso de empate, sino porque si yo fuera comisionado, tendría mucho cuidado de que en estos días no se cuelen al pleno discusiones cuyas resoluciones trasciendan hasta la conformación del famoso Ifetel, porque nadie sabe a ciencia cierta a partir de cuándo la Cofetel ya no debe ser considerada el órgano regulador del sector. Sigue leyendo