Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio
Platicar en corto con la gente que trabaja en el canal de paga Telefórmula puede ser de lo más desconcertante.
¿Por qué? Porque, salvo honrosas excepciones, casi todos se quejan.
¿De qué? De lo que pueden. Que si la producción, que si las condiciones laborales, que si los salarios, que si los consentidos, que si la pantalla. Sigue leyendo