Por Gabriel Sosa Plata, publicado en La Silla Rota
¿Qué tan positivo es para nuestra sociedad que un empresario como Carlos Slim, el hombre con más dinero en México y el mundo, se incorpore de lleno en la producción de contenidos informativos?
Lo más fácil de responder es que la competencia y la apertura de nuevos espacios de noticias, monopolizados durante décadas por los medios de comunicación tradicionales, como los de Televisa, son bienvenidos porque incrementan las opciones para informarse, generan empleos (tan necesarios para los miles de egresados de las carreras de comunicación y periodismo) y pueden contribuir a ampliar los márgenes de libertad de expresión y de derecho a la información.
Pero no es tan simple. Carlos Slim y sus empresas representan un poder económico enorme en México y en algunas regiones del mundo. Sus intereses se extienden a varios sectores, los de mayor rentabilidad: las telecomunicaciones, los bancos, la construcción, la explotación de concesiones –como las mineras-, la hotelería y ahora, particularmente en los últimos tres años, la producción de contenidos, incluidas las noticias.
A partir de la creación de Uno Noticias, la empresa de Slim distribuye noticias, produce noticiarios, transmite eventos deportivos y hasta debates entre candidatos a puestos de elección popular. Cuenta una audiencia cautiva (los millones de usuarios de telefonía y otros servicios móviles, clientes de Telcel) y tiene la posibilidad de que sus contenidos sean vistos por los millones de clientes de Dish y de otros sistemas de televisión por cable (a través del canal 52 Mx). De igual manera, su portal puede posicionarse en poco tiempo como uno de los más visitados en la red, gracias al apoyo económico y tecnológico de sus empresas de telecomunicaciones y tecnología.
Además del proyecto que desarrolla con Larry King para el mercado estadounidense, como Ora.tv, Uno Noticias ha sumado esfuerzos con el periódico de mayor tradición y prestigio en México, El Universal, para lanzar sitios de noticias destinados a la población de diferentes estados del país. Ya comenzaron con Jalisco (Jalisco.un1on.mx) y próximamente lo harán en otras entidades. Es decir, lo fuerte de estos portales será la información local y competirán con los medios de comunicación regionales o locales, incluidos los sitios web que, en algunos casos, se han convertido en referentes informativos por abordar con mayor libertad los temas de la agenda local.
Hace unas semanas, en una ciudad del norte del país, un politólogo ligado al gobierno me platicaba que en su entidad los medios de comunicación no pueden sobrevivir sin ayuda de los gobiernos local y estatal. Es obvio que algo similar ocurre en otros estados, donde los cuantiosos recursos para publicidad oficial terminan en las arcas de las televisoras, las estaciones de radio, los periódicos y los portales de información locales, limitando, en muchos casos, su independencia editorial con respecto al poder político.
Uno Noticias y El Universal podrían romper esa limitante o bien entrar al juego político-empresarial en cada una de las entidades, en las que los gobernadores suelen ocupar posiciones similares a las de los virreyes.
Uno Noticias trabaja así en dos ámbitos: el nacional y el local. ¿Con qué objetivo? ¿Estrategia de negocios, creación de contrapesos informativos, influencia política o un coctel de todo esto?
Slim tendrá que demostrar que el periodismo que apoya es diferente al que ya nos ofrecen Televisa y otros influyentes medios de comunicación, y que la agenda informativa de sus espacios informativos no estará definida por sus intereses particulares, como lo hacen otros empresarios mediáticos. Si ya decidió entrar de lleno a las noticias, muchos esperamos que sea para impulsar un periodismo plural y comprometido con la sociedad, independientemente de la necesaria viabilidad económica del proyecto. ¿Y si no es así? ¿Debemos preocuparnos? Yo creo que sí.
Sin duda alguna últimamente ha sido muy polémico el tema de la posible entrada de Carlos Slim al mundo de los medios de comunicación. A algunos agrada y a otros no tanto. Sin embargo, es imprescindible analizar las ventajas y desventajas que su posible incursión podría traer a la vida del país, el impacto en general que se produciría.
Como ya lo menciona y analiza el artículo, son más los beneficios que se pueden encontrar, en especial para los comunicólogos, que los detrimentos que podría traer. En primer lugar, amenazar el duopolio que posee Televisa y Televisión Azteca representa un gran avance en la vida del país, ya que principalmente se abrirían las fronteras de la información, se quiere suponer que un alto grado, debido al proyecto que actualmente Slim está llevando con Uno Noticias, lo que probablemente significaría la transformación de una ciudadanía, es decir, una población más consciente, y con diversos puntos de vista de lo que acontece en su realidad, ergo, más informada y crítica.
No cabe duda, que para comunicólogos como yo, el proyecto de Slim significa una nueva forma de periodismo en México, una nueva forma que no se encuentre “atada” del todo a las facciones políticas, sino que, quiero pensar, expresaría el comienzo de una competencia que trata de conseguir mantener mejor informado al público. Una competencia que hace mucha falta en la era de la información que vive el mundo. Una era de la información en la que los ya conocidos medios de comunicación mexicanos se han quedado muy rezagados, y en cierta forma, anticuados a las necesidades y demandas que presenta el siglo XXI.