Por Héctor Aguilar Camín, publicado en Milenio
Las redes sociales son la nueva ágora pública, salvo que sus voces se oyen distinta y claramente. Como en el ágora pública, en las redes sociales priva la pluralidad, la horizontalidad y la simultaneidad de las voces. También la gratuidad, la trivialidad y la impunidad de las expresiones.
Ricardo Bada se ha dado a la tarea, ya por 154 ocasiones, de recoger en esa enorme ágora dosis de la enorme cantidad de talento literario, y de ingenio puro y duro que también abunda en sus circuitos. Su trabajo ha vuelto inteligente y gozosa la frecuentación de la red para muchos de sus seguidores (los de Bada). Ha bautizado su tarea Twitter’s Digest. He ofrecido ya alguna muestra de estas antologías. Aquí va otra:
Yo soy igual a todos los distintos (@animesa)
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Talento es volver a las 7:30 de la mañana, embocar la llave en la cerradura, y abrir la puerta y acostarte sin despertar a nadie (@zorramadre)
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Le tengo sugerido a mi ingenioso amigo colombiano ÓDG que patente un condón con silenciador de gemidos amorosos (Ricardo Bada, citado por
@animesa)
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Se me ha estropeado la lavadora y he metido la ropa en la televisión a ver si me la deja tan impecable como vuestros cerebros (@Recklessy)
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The only hope is the next drink (Malcolm Lowry, citado por
@LeonGil2011)
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Soy tan torpe que ni mi espejo tiene buenos reflejos
(@cosmopollito)
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¿Tiene derecho la gacela a que no se la coma el león? Los derechos son una invención humana
(@andrewholes)
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Maté a mi novio y dejé el cadáver en la playa, porque me dijo que quería conocer el mar muerto
(@Bruno_Sushtler)
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Ya no sé si estoy jugando, o si yo soy las barajas (@carmenboullosa)
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No tengo opinión sobre la gracia de Dios porque nunca lo he visto contando un chiste
(@IvanLecter)
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En ese corazón se entra sin ropa (@gre_cia_m)
(El autor de esta columna no es creyente, pero tomará vacaciones de Pascua y estará de regreso en este espacio el lunes 16 de abril)