Televisa y Iusacell pierden el primer round

Por Irene Levy, publicado en El Universal

El legítimo interés de Televisa para entrar a prestar el servicio de telefonía móvil en México, se vio frustrado por segunda vez ante la negativa de la Comisión Federal de Competencia (CFC) a su petición de adquirir 50% de las acciones de la empresa Iusacell por las que pagaría cerca de mil 600 millones de dólares. El 24 de enero, el Pleno de la Comisión sesionó y resolvió la solicitud de concentración, pero será hasta hoy que comunicará oficialmente el resultado que ya hizo público la empresa Iusacell el día de ayer.

Hay que recordar, que en el año 2010 la CFC autorizó la alianza de Nextel y Televisa para participar en las licitaciones del espectro para servicios móviles y fue paradójicamente Iusacell, quien interpuso decenas de amparos cuestionando la legalidad de la famosa Licitación 21 que había ganado Nextel. Así, la alianza Nextel-Televisa se vino abajo y en abril de 2011 Televisa ya estaba notificando la concentración, ahora con Iusacell, en la Cofeco.

Pero no era lo mismo Televisa-Nextel que Televisa-Iusacell. Nextel no tiene ninguna participación en los mercados de televisión —abierta ni restringida—, ni de contenidos.

Televisa tiene el 48% de las concesiones de televisión abierta y control sobre los contenidos que se transmiten en 56% de las estaciones de televisión, además de prestar servicios de telefonía fija y televisión restringida (en este mercado presta servicios a más del 51% de los usuarios a nivel nacional). Es dueña de 100% de Bestel y Cablemás, controla de Cablevisión y Sky, así como el 33% de GTAC (la empresa que ganó la licitación de la fibra obscura de CFE).

Iusacell es parte de Grupo Salinas que detenta el 39% de las concesiones de televisión abierta a través de TV Azteca, y opera la empresa Total Play que presta servicios de telefonía fija, banda ancha y televisión de paga. Juntas, Televisa y TV Azteca, tienen el 95% de las concesiones de televisión abierta del país y, por tanto, controlan el mercado de la publicidad en ese medio. Además, en 2010 la televisión abierta se llevó 33 mil millones de pesos de ingresos por publicidad, que representa el 58% de lo erogado en publicidad en medios ese año.

Pero Iusacell sólo tiene 4% de usuarios en telefonía móvil en México, mientras que Telcel tiene 70% y Telefónica 21%.

Además, Iusacell tiene serios problemas financieros, ¿por qué entonces no aprobar esta alianza que fortalecería a un competidor pequeño en el mercado de telefonía móvil y, por tanto, ayudaría a contrarrestar el fuerte poder que tiene América Móvil en el mercado? Porque la “asociación” de ambas empresas, aunque sea en el mercado de telefonía móvil, entraña un inminente riesgo de que pacten la no competencia en los mercados en los que sí compiten, como el de los contenidos. ¿O usted se imagina a dos socios siendo muy amigos en un mercado y confrontarse en otro? Lo lógico es que pacten en todos los mercados.

De tal suerte que si Televisa hubiera adquirido el 100% de Iusacell, la operación hubiera sido aprobada por CFC.

Así, la negativa de concentración no es por la telefonía móvil; tiene que ver con los mercados relacionados: contenidos y publicidad en la televisión abierta, en los que Televisa y TV Azteca no tienen más competidores que a ellos mismos. Por otro lado, no existen obligaciones generales de must offer para las televisoras, es decir, de permitir la retransmisión de su contenido, tal y como lo reconoce el reciente y polémico estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México, lo que ayudaría a acotar los riesgos de esta alianza. Cabe mencionar que este estudio considera benéfica la alianza Iusacell-Televisa para la competencia en telefonía móvil, y yo coincido con ellos, sólo que el andamiaje jurídico e institucional del sector, no es suficiente para evitar los efectos colaterales nocivos que podría tener en otros mercados y en el país, esta alianza al 50% entre los dos titanes de la televisión mexicana.

¿Qué sigue? Las empresas seguramente interpondrán el recurso de reconsideración contra la resolución ante la propia CFC. Tienen 30 días para presentarlo y la CFC hasta 60 días para resolver. Así que esto aún no se acaba; de hecho apenas empieza.

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