¿Televisión o internet?


Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio

Obviamente estoy preocupado por SOPA, por lo que propuso Federico Döring, por lo que viene para las redes sociales y por el futuro de la comunicación.

Pero hay un tema que casi nadie ha querido tocar, que también tiene que ver con estas historias, que están marcando un antes y un después en la distribución de contenidos y que si no se atiende de inmediato, se puede convertir en un problema.

¿Cuál? La relación entre los medios tradicionales y la internet.

Tengo la impresión de que la mayoría de nuestros medios más importantes están trabajando en una especie de dimensión paralela donde lo único que les preocupa es el dinero y el poder, pero a la antigua.

Y mientras ellos se unen, se separan, se pelean y se contentan, en el otro lado de la realidad están ocurriendo muchísimas cosas que en cualquier momento se les van a voltear.

¿Qué cosas? Por ejemplo, la producción de más y mejores contenidos, contenidos que tarde o temprano se van a traducir en dinero, contenidos que de un día para otro van a tener más poder que lo que están haciendo en su canales de televisión, en sus estaciones de radio y medios impresos.

Le voy a mencionar un caso que le va a ilustrar lo que le trato de decir.

¿Cuál ha sido la noticia más importante de la última semana para Televisa y Azteca? Los estrenos de “Abismo de pasión” y “La mujer de Judas”.

Sacar al aire cada una de estas producciones costó una fortuna.

Póngase a pensar en todos esos salarios, en todo ese equipo y en todo lo que se tiene que mover para grabar una sola escena de cualquiera de estos títulos más corajes, leyes, sindicatos, ventas y no ventas.

¡Es una locura! Como un elefante pesadísimo donde se tiene que cuidar cada una de las palabras, donde se tiene que cumplir con una asquerosa cantidad de requisitos y donde las metas económicas suenan apocalípticas.

¿Cómo recuperas todos esos millones de dólares? ¿Cómo le haces para obtener una ganancia? Peor, ¿cómo te las ingenias para sostener semejante mamotreto durante tantísimos meses?

Por lo mismo, esto es como un círculo vicioso donde si no se vuelven a hacer historias del pasado, las televisoras van y compran lo que pueden en el extranjero, lo cambian, lo violan y/o lo abaratan para que no les vaya tan peor.

Ahora, frente a esto que le acabo de mencionar, ponga cualquier producción de la internet. Sí es como una burla.

Cualquier persona con un mínimo de inversión puede subir lo que quiera, cuando quiera y como quiera, y no pasa nada.

¿Cuáles nóminas? ¿Cuáles impuestos? ¿Cuáles permisos? ¿Cuáles movilizaciones? ¿Cuáles sindicatos?

Aquí no hay estándares de calidad, no hay compromisos, no hay nada. Hoy puedes sacar el capítulo uno de una serie y hasta dentro de tres semanas, el dos, y nadie se queja.

Puedes salir maquillado, sin maquillar, bien vestido, encuerado, con la cámara bien montada, con la peor iluminación del planeta y da lo mismo.

Igual, si amenazas de muerte al presidente, insultas al Papa, le faltas al respeto a las mujeres o te burlas de las minorías, ¿quién te premia? ¿Quién te castiga?

Ah, pero, a ver, amenaza de muerte al presidente en El Canal de las Estrellas, insulta al Papa en Azteca 13, fáltale al respeto a las mujeres en Cadenatres o búrlate de las minorías en Proyecto 40 a ver qué te pasa.

Estamos ante una situación delicada, ante algo parecido a una competencia desleal, ante un choque de medios que está educando y maleducando a toda una nueva generación de consumidores de contenidos.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque de repente me canso de recibir quejas de personas que esperan que los medios tradicionales se comporten como la internet.

Y porque, en contraste con lo que sucede en las grandes corporaciones nacionales, estoy impresionadísimo con lo que estoy viendo en línea.

Desde pequeños grandes genios del entretenimiento como Morfo hasta producciones gloriosas tipo “Lupita Holística” de luminarias tan consagradas como Patricia Reyes Spíndola.

Desde inmensas aportaciones periodísticas como las “Rendijas” de Leonardo Schwebel hasta sorpresas tan inmensas como la página de Adela Micha con entrevistas exclusivas como la que le acaba de hacer a Kate del Castillo.

“Barra de Opinión” de Azteca tiene una colección de cápsulas sobre arte, carros, ecología, libros, golf, política y economía, de no creerse de tan buena, diversa y bien hecha.

¿Y qué me dice del fenómeno de Werevertumorro, del cañonazo internacional de Los Vázquez Sounds o de series tan frescas como “Estoy como nunca”?

Yo que usted buscaba todos estos materiales y los analizaba porque la diferencia entre esto y lo que se está generando en los medios tradicionales es de dar miedo de tan penosa.

Y porque tarde o temprano el dinero y el poder dejarán de estar donde han estado en los últimos 50 años para beneficiar otros. ¿O usted qué opina?

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