Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio
Hasta TNT invirtió en conciertos con figurones como Lady Gaga y Maroon 5.
Astrid Haddad fue una de las artistas que estuvieron en el programa de Azteca 13.
Adriana Riveramelo y Mauricio Clark transmitieron desde Acapulco para Televisa.Dígame, por favor, que usted no vio las transmisiones especiales con las que la televisión mexicana recibió este 2012.
En serio, dígame que no, que estaba de fiesta, de vacaciones, en algún otro país, en la calle.
Cualquier cosa fue mejor la noche del 31 de diciembre que encender la televisión en alguno de nuestros preciosísimos canales y recibir el año nuevo.
¿Por qué? Porque esta vez nos decepcionaron más de la cuenta.
Estamos de acuerdo, de un tiempo a la fecha, como a que las televisoras de este país les dejó de importar el fin de año sólo que en esta ocasión se les pasó la mano.
Recibir en grande el 2012 era fundamental. Veníamos de 12 meses de terror, de un año violentísimo, con gente hundida en la pobreza y en la depresión, con la promesa del fin del mundo, con elecciones en puerta y con un país particularmente dividido.
Era importante entretener a la gente, llevar alegría a los hogares, contagiar de esperanza a las multitudes, sonreír, cantar, bailar, recordar cosas buenas, unir.
La noche del 31 de diciembre fue un momento crucial para hacer espectáculos, para reforzar valores, para hacer negocios, para todo y la mayoría de nuestras señales lo dejaron ir. ¡Qué vergüenza!
Si usted, como yo, se puso a ver la televisión antes, durante y después de las 12 campanadas, seguramente también se deprimió, se puso a pensar en cosas espantosas, se llenó de angustia y le dieron ganas de cualquier cosa menos de celebrar.
A lo mejor voy a decir una barbaridad pero creo que la televisión de año nuevo es un magnífico termómetro mediático y social, y lo que nos dijeron la mayoría de nuestros canales esa noche fue monstruoso. Estamos mal, muy mal.
Para que entienda la gravedad de lo que le estoy diciendo, ¿qué se hizo en la televisión de otros países?
Deutsche Welle transmitió un pachangón desde Berlín impresionantemente grandioso y bien producido.
Los canales españoles, desde TVE y Antena 3 hasta la señal de Galicia, tiraron la casa por la ventana.
Luminarias como Miguel Bosé, Fangoria y David Bisbal amenizaron unas galas sensacionales y a las 00:00 horas, todos los canales se fueron a transmitir a La Puerta del Sol en Madrid. Bellísimo.
A lo mejor TV5 no produjo desde las calles de Francia, pero nos volvió a deleitar con sus tradicionales “Magic Circus” y “El cabaret más grande del mundo”, unas emisiones increíbles de preciosas, elegantes y atinadas.
RAI de Italia no cantó mal las rancheras. ¡Qué fiesta la que nos ofrecieron! ¡Qué artistas! ¡Qué canciones! ¡Y sin dejar de conservar ese espíritu popular italiano tan fascinante! ¡Bravo!
¿Y qué me dice de las coberturas especiales de TV Globo Internacional de Brasil? Imposible ver aquello y no ponerse de buenas. ¡Felicidades! ¡Así se hace!
Bueno, ya, para no hacerle el cuento largo, hasta TNT invirtió en conciertos con figurones como Lady Gaga y Maroon 5, y CNN Internacional nos volvió a hacer la vida con sus reportes desde Nueva York.
¿Y qué hizo la gran televisión mexicana, la nacional, la privada, la grande? Cualquier cosa menos apapachar al televidente, y transmitir bien y en vivo.
No sé si usted lo vivió igual, pero a mí no me cuadraron ni las horas.
Tal vez me equivoque porque mis relojes no son ni finos ni atómicos, pero en uno de mis monitores Azteca 13 comenzó a celebrar antes y en otro, El Canal de las Estrellas, después.
¡Ni para ponerse de acuerdo con la llegada de 2012, caray! ¿Me creería si le dijera, por ejemplo, que Azteca 13 retiró el cronómetro que tenía en su pantalla minutos antes de la llegada del año nuevo?
Y Televisa y Azteca son nuestras dos grandes televisoras nacionales, las únicas abiertas que hubieran podido hacer algo digno en todo el territorio nacional. ¡Cuidado!
¿Qué hizo El Canal de las Estrellas? El ridículo, como siempre. Por un lado, fiesta grabada con retazos de aquí y de allá, sin un tono definido.
Y, por el otro, transmisión en vivo con Adriana Riveramelo y Mauricio Clark desde Acapulco en una suerte de infomercial patético para el gobierno del estado de Guerrero.
¿Qué hizo Azteca 13? Una cosa rarísima con reportajes sobre los mayas y los hombres que cambiaron al mundo intercalada con musicales con tenores, sopranos, un grupo de música fusión y artistas como Magos Herrera y Astrid Haddad.
¡Cómo habrá estado la cosa como para que las 12 campanas las haya dado el grupo de música fusión y para que la gran estrella de la noche haya sido la gobernadora de Yucatán!
Por supuesto que los canales pequeños, públicos y privados, como Once TV México, Conaculta Canal 22, Cadenatres y Proyecto40 pusieron sus granitos de arena.
Pero la nota es lo otro, el contraste entre lo que pasó a nivel internacional y lo que no pasó a nivel nacional, las diferencias entre lo que se hizo y lo que usted y yo merecíamos, y el mensaje que todo esto nos manda. ¿A poco no?