Mexicano, atáscate de basura

Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio

A la memoria de Juan Calderón

De veras que a los mexicanos nos gusta la basura. ¿Cómo es posible que haya tantos programas tan buenos en tantos canales y que el gran público prefiera perder el tiempo con auténticas porquerías?

Esto ya no es un problema ni de las televisoras ni de los anunciantes. Es nuestro, tiene que ver con nuestros estilos de vida, con nuestra educación, con nuestra pasividad.

Si no somos capaces de sacar del aire conceptos tan nocivos como “Laura” y “Extra normal”, ¿cómo queremos ser capaces de retirar de sus cargos a los servidores públicos que no funcionan?

Hablemos, mejor, de los buenos programas, de algunas de esas series tan maravillosas que engalanan los principales canales de los más importantes sistemas de televisión de paga disponibles en nuestra nación y que nadie pela a nivel periodístico.

¿Cómo cuáles? Con “2 broke girls” de Warner Channel. ¿La ha visto? Yo la adoro.

¿Por qué? Porque estoy convencido de que es uno de los títulos más atinados de la temporada.

¿De qué trata? De dos mujeres, como hay muchas, que están luchando por salir adelante ante la crisis económica internacional. Ambas son meseras de un café de mala muerte, pero muy diferentes.

La primera es una chava humilde pero luchona y admirable que no se conforma con su chamba y que, por lo mismo busca la manera de superarse, de ganar dinero extra, de poner negocios.

La segunda es una millonaria caída en desgracia hiperboba, megafresa y despistada que, al perderlo todo, no le queda más remedio que comenzar desde abajo, desde muy abajo.

El encuentro de estas dos protagonistas es sensacional porque como son tan opuestas, todo el tiempo están chocando, pero en positivo, pero en simpático, haciéndonos pasar un muy buen rato y dejándonos con una sonrisa antes de dormir.

“2 broke girls” es una programa tan compatible con el mercado mexicano que todavía no entiendo por qué ninguno de nuestros canales ha inventado un concepto más o menos por el estilo.

¡Bueno, a estas alturas del partido yo ya ni siquiera entiendo por qué nuestros canales ni inventan ni hacen comedia!

“Suburgatory”, también de Warner Channel, es otra joyita que usted tampoco se puede perder.

Es otra serie humorística, mucho más elaborada en términos de producción, que narra la historia de una muchacha cuyo padre decidió sacarla del corazón de Nueva York para llevársela a vivir a los suburbios.

Por eso se llama “Suburgatory”, porque es el suburbio, pero también el purgatorio.

¿Dónde está lo chistoso? En los contrastes entre la vida citadina que esta chava llevaba y su nueva existencia.

¿Y es apropiada para el mercado mexicano? Aquí, finalmente, muchas de nuestras ciudades quisieran la mitad de la calidad de vida de los suburbios que rodean a Nueva York.

Es compatible por algo fabuloso: los valores. “Suburgatory” es un título que nos invita a pensar sobre la comunicación entre padres e hijos, sobre los cambios sociales.

No, no es un ejercicio de televisión espiritual, pero es una experiencia muy atractiva, muy chistosa y muy bonita, un tipo de comedia que es justo el que miles de familias mexicanas esperarían recibir.

Pero no todo en la televisión es Warner, LIV sigue triunfando con sus martes de comedia y sintonizar “Last man standing” y “How to be a gentleman” es una obligación para todo aquel que espere relajarse.

“Last man standing” va muy en el sentido de “Suburgatory”, es una comedia que habla sobre relaciones humanas en una familia donde tenemos al papá, a la mamá y puras hijas.

La idea es descubrir dónde queda el hombre en un contexto así, qué pasa con la masculinidad es, como usted se puede imaginar, uno de los grandes temas de la vida privada del siglo XXI.

¿A usted no se le antoja? Sí, yo sé que las notas son que el protagonista es Tim Allen de “Mejorando la casa” y que el estilo de “Last man standing” puede enloquecer al público nacional porque es medio retro, como el de las comedias de los años 90.

Pero yo le encuentro tanto sentido social como a “How to be a gentleman”, también del canal LIV.

¿Qué es esto? El complemento perfecto de “Last man standing”, es una comedia deliciosa sobre lo que significa ser hombre, o no ser hombre, en 2011.

Es la historia de un colaborador de medios impresos superfino y educado que, para conservar la chamba, se tiene que acercar a lo que están buscando sus nuevos lectores, chavos mucho más jóvenes, agresivos y “pelados” que él.

¿Y qué hace para complacerlo? Asesorarse con un tipo que es exactamente lo contrario (interpretado por el gran Kevin Dillon de “Entourage”) provocando algo más que un paquete de carcajadas, toda una reflexión sobre lo que es el éxito y el fracaso en la actualidad.

Se la recomiendo mucho más que la basura de todos los días, mucho más que lo que luego le recomiendan los demás. De veras que sí.

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