Adiós Gallo
Por Susana Moscatel, publicado en Milenio
Muchas biografías se publicarán hoy de Juan El Gallo Calderón y así debe ser. Pero no sólo se trata de reconocer la trayectoria del hombre que pasó por todos los trabajos posibles durante gran parte del siglo pasado en la radio, televisión y medios escritos de México. Se trata de celebrar a quien no se quedó con esas increíbles historias, sino que generosamente se dedicó a compartirlas por el medio que pudiera y así las volvió realidad para muchas nuevas generaciones de enamorados del verdadero espectáculo.
Y digo ‘verdadero espectáculo’ con toda la conciencia y respeto que eso me merece. Éste fue uno de los pocos personajes del medio que siempre supo distinguir entre una obra de teatro y los vestidos o los novios que las invitadas lucían en su estreno. Vaya, siempre se rehúso con uñas y dientes en convertirse en un chismoso, por más que los formatos a su alrededor cambiaban y lo sacudían. Sobrevivió todo. El fin del régimen de Emilio Azcarraga Milmo. La desaparición de los formatos como ECO. Y claro, su peor error (él siempre lo dijo) de intentar hacer un programa llamado Pico de Gallo en TV Azteca (donde tuve el honor de conocerlo) y miles de cosas más que sus seguidores conocen perfectamente bien.
A mi el Gallo Calderón me da esperanza, aún ahora. Me deja saber que no es necesario comprometer lo que uno considera correcto con tal de incorporarse a algún medio de comunicación y hacerla ahí. Y actuando de esta manera tuvo programa hasta el último día de su vida. Era francamente doloroso escuchar las repeticiones durante esas últimas semanas cuando ya no podía presentarse por su avanzada enfermedad, pero bien por Radio Trece que lo mantuvo al aire de esa manera hasta el final. Si señores, el Gallo estuvo y estará en los medios hasta sus últimos momentos. ¿Qué más podemos esperar los enamorados de este asunto? Iba a decir ‘negocio’ pero en casos como estos es en el que me doy cuenta que es, en realidad, una forma de vida.
Una cosa más que me enloquecía de el Gallo. No se dejaba. Ni siquiera del público. Si alguien le hablaba para insultar o para decir una estupidez lo confrontaba con honestidad y conocimiento de causa. Pocos se pueden dar ese lujo, porque es algo que te ganas. Sin la menor duda él se lo había ganado.
Este era un hombre con carácter lo cual le generó momentos difíciles, pero también era ese conductor de la sonrisa que no se olvidaba. Fue responsable del inicio de la carrera de centenares de artistas mexicanos y años después el único cronista que nos podía contar esas historias con veracidad y lujo de detalle.
Era, también, un hombre agradecido. Alguna vez me tocó escribir acerca del espléndido trabajo que había hecho creando cápsulas y producciones conmemorando el aniversario de W Radio y me llamó emocionado para agradecerme. No lo podía creer y ahora repito exactamente lo mismo que le dije a él en ese momento: “No. Gracias a usted. Por toda esta espléndida historia”. Ahora es nuestra obligación no olvidarla.
Las frases del día
• “Yo bailo de un modo extraño. Técnicamente no es baile, es más como una especie de ataque”, Chris Martin, líder y vocalista de Coldplay.
• “Lo que he aprendido de Brad es ser capaz de tener la familia en la que la felicidad y el bienestar viene antes que uno mismo”, Angelina Jolie, actriz.