Competencia en televisión
Editorial de El Universal
Ninguna industria cerrada beneficia a la economía, ni al país ni a los consumidores. En México hemos vivido con serias deformaciones en algunos mercados, lo que se traduce en ineficiencias, altos costos y precios, que conforme se van acumulando hacen que seamos poco competitivos respecto a lo que pasa en el mundo, comparado con economías similares a la nuestra. El de las telecomunicaciones es uno de esos ámbitos donde todo está por hacerse dado los altos niveles de concentración que presenta.
A propósito de que en enero la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) definirá si se licitarán nuevos canales de televisión abierta, El Universal convocó a un foro para analizar el tema, en el que los participantes coincidieron en que lo más importante a cuidar en este mercado es la competencia, siempre y cuando haya reglas claras y un marco regulatorio que permita las inversiones y la participación de varios actores.
Todo con la idea de diversificar la oferta de programación y bajar costos, en beneficio del consumidor final, el mercado publicitario y aun de los propios concesionarios.
En enero próximo el pleno de la Cofetel analizará de nueva cuenta el estudio de mercado, el de capacidad espectral y el resultado de la consulta pública sobre la licitación, para tomar la decisión de publicar el programa de concesionamiento de frecuencias para transmitir lo que, en su caso, podría ser una tercera cadena de televisión abierta, o más. Entre los temas a debate sobre la licitación de canales de televisión está la definición de si se deben asignar cadenas nacionales o regionales, y si será una o dos, de acuerdo con la necesidad de guardar equilibrio entre la regionalización y la viabilidad financiera.
El tema es complejo, muy técnico, y pudiera prestarse a un tortuoso camino judicial, como el que ya se da en otros subsectores de las telecomunicaciones mexicanas. Aun así, vale la pena explorar nuevos modelos de programación televisiva, en beneficio de la competencia. Proceso que debe hacerse escuchando a la industria, de la mano con los consumidores y las asociaciones de expertos, porque no puede dejarse nada al azar ni mucho menos prestarse a imposiciones.
No hay nada más sano para la economía que la competencia leal. Cantidad de operadores y calidad de contenidos es lo que está en juego. Otras naciones han mostrado que la diversificación de la oferta, lejos de debilitar a los concesionarios, los fortalece. Las nuevas tecnologías hacen accesible a muchos lo que antes era potestad de algunos. Aprovechémoslo en favor del país.