Desde Buenos Aires

Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio

Soy feliz. Estoy en Buenos Aires, Argentina, vine al Festival y Mercado de TV-Ficción Internacional 2011 (FYMTI), uno de los eventos que más quiero y respeto.

Vine como jurado y como parte del encuentro académico porque el FYMTI es algo más que el típico concurso de televisión de toda la vida.

Tiene una parte de exhibición, otra de competencia, una más donde se discuten los grandes temas de la industria, varios talleres, sesiones de negocios, presentaciones especiales, homenajes y más, mucho más.

Esto es un mundo de ejecutivos, escritores, directores, actores, maestros, estudiantes y periodistas, y a mí me emociona mucho porque aprendo, me entero, me actualizo, conozco gente y porque valoro lo que hacemos y lo que tenemos en México.

¿Cuáles son las notas? Primero, que las telenovelas mexicanas arrasaron frente a una larga lista de producciones internacionales.

“Bienvenida realidad” de Argos-Cadenatres-Sony Pictures obtuvo el galardón a la mejor ficción juvenil, Joaquín Guerrero Casasola ganó el premio como mejor autor por “El sexo débil”.

Adriana Parra se llevó la estatuilla como mejor actriz de reparto también por “El sexo débil” y adivine quién ganó el reconocimiento como mejor actriz protagónica: Itatí Cantoral precisamente por esta misma emisión.

¿Y la mejor telenovela del año? ¿La mejor de todo el festival? “El sexo débil” de Argos-Cadenatres. ¿A usted no se le hace maravilloso? A mí se me hace un notición.

Hubiera visto las reacciones del público mientras estaba observando el trabajo de Argos. La gente estaba feliz, se decían puros elogios, que si las historias, que si la calidad, que si las escenas, que si los actores.

Por un instante México dejó de ser un país en guerra, para convertirse en una potencia televisiva.

Por un momento México dejó de ser el país de los refritos, de “La Tesorito” y de Laura Bozzo para volver a transformarse en una nación de grandes historias, de grandes talentos y de grandes resultados.

No sabe usted qué cosa tan más mágica. Yo hasta tenía ganas de llorar.

En unos de los puntos más intensos de la premiación, por ejemplo, Diana Álvarez, una institución de la televisión latinoamericana, presidenta del jurado, tuvo que detener la ceremonia para sensibilizar a los asistentes sobre la necesidad de aprender del estilo de Argos, sobre la necesidad de aprender de México.

No puedo ocultar mi felicidad, el FYMTI me llenó de esperanza.

¿En qué otro evento de medios los jóvenes recién egresados de las universidades y las figuras más consagradas de la industria se pueden sentar de igual a igual a presentarle proyectos a varios de los más grandes líderes de la televisión de países como Brasil, Chile, España y Argentina?

Yo vi con mis propios ojos a ejecutivos como Alberti Santini, de Azteca Novelas, atender a una inmensa lista de personas que le ofrecían historias, series, telenovelas. ¡Qué gran oportunidad para la gente que quiere trabajar!

Desde ahora le digo, apúntese para el FYMTI 2012, meta sus productos a concurso (comenzando por las producciones para internet), pida citas con todos los directivos que pueda, participe en las mesas redondas. ¡Muévase!

La vida existe más allá de los premios TVyNovelas y aquí no hay prejuicios ni de edad, ni de logotipos, ni de nacionalidad, ni de nada.

En el caso del festival, de lo que es propiamente la competencia, todavía estoy impresionado por la calidad, la argumentación y los debates en los que participé.

Fue maravilloso aprender de Diana Álvarez, escuchar a María Rosario Calvo de Antena 3 e intercambiar puntos de vista con Eduardo Adrianzén de MAPA Comunicaciones de Perú.

Desde la perspectiva de las ideas, es muy interesante lo que está pasando con la ficción en todo el mundo.

Hablamos de telenovelas coreanas, vimos series de Finlandia, analizamos melodramas de Rumania, gozamos con las comedias de Uruguay y vimos unos ejercicios de televisión por internet francamente espectaculares.

México no es el único país que está luchando por regresar al pasado en cuestión de contenidos audiovisuales y hay mucho qué decir y mucho qué hacer en relación al papel de los escritores y sus obras, en relación a los repartos globalizados, a los acentos, a la compra-venta de formatos y a muchas cosas más.

Por si todo esto no fuera suficiente, entre tantas aventuras me tocó conocer a Grecia Colmenares (“Topacio”) y escuchar que el próximo año, además de todo esto, el FYMTI va a incluir un concurso internacional de guiones que tendrá, entre otros premios, la garantía de que el título ganador será producido a nivel Iberoamérica.

Y usted puede participar desde cualquier rincón del país, insisto, todo es cuestión de que permanezca al tanto y de que cambie su manera de pensar.

Nuestro futuro es global, nuestro futuro está en eventos como el FYMTI. ¡Felicidades!

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