Ya la quisieran en televisa y azteca

Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio

Pocas cosas me emocionan tanto como “La bastarda”, una maravillosa telenovela mexicana que está circulando por una larguísima lista de páginas de internet.

Me emociona porque me divierte, porque me conmueve, porque es una historia original, porque atrás de ella hay puros talentos nacionales, porque no le pide nada a nadie y porque constituye una fabulosa historia de éxito.

En muchos rincones del mundo la están replicando, hay universidades donde los estudiantes están haciendo sus tareas en base a ella e incluso niños que les piden a sus papás que les hagan sus fiestas de cumpleaños con estos personajes.

Qué tan importante no será este título que una editorial acaba de sacar el libro “La bastarda, intimidades” para agasajar a los fanáticos de este melodrama seriado.

Yo que Televisa, Azteca, Argos, Cadenatres, Sony y todas las entidades interesada en producir historias, comenzaba a platicar con estos señores.

Si así, sin recursos, han sido capaz de generar todo lo que han generado en un mercado tan reñido como el de la red, no me quisiera ni imaginar lo que pasaría si tuvieran acceso a los presupuestos de los medios tradicionales.

¿Por qué le estoy escribiendo esto precisamente hoy? Porque el final de la primera temporada de “La bastarda” (el capítulo 20) ya está disponible en internet y si usted ama esta industria, lo tiene que ver.

Aunque, claro, si usted sintoniza todo este proyecto desde un principio, lo va a gozar todavía más. Es increíble.

¿De qué trata “La bastarda”? Es la historia de Gabriela y Bárbara, dos hermosas gemelas que fueron separadas al nacer.

Una creció como rica. La otra, como pobre. Pero ninguna de la dos va a poder alcanzar la felicidad hasta que se haga justicia y la malvada Carlota, la gran villana de esta telenovela, pague por cada una de sus fechorías.

¿Qué tiene esto de interesante si suena a una interminable lista de lugares comunes? Honestidad.

Esta gente no pretende hacer la obra maestra del siglo XXI, revolucionar el mercado ni competir contra HBO. Ellos sólo nos quieren divertir y, de paso, divertirse. Los amo.

“La bastarda” es mucho mejor telenovela que varias de las más cacareadas producciones que tenemos al aire y, lo más impresionante de todo, la mayoría de los personajes femeninos son interpretados por hombres.

Imagínese a esos tipos, todos rudos y bigotones, con vestiditos sin mangas, zapatos de tacón y arrastrándose por la alameda de la Ciudad de México.

El resultado es un shock audiovisual impresionante, algo que jamás habíamos visto en un género tan conservador, pero que después de varios minutos, termina por involucrarnos, por fascinarnos.

Cuando la veo siento lo mismo que creo que sintieron los periodistas de los años 50 cuando tuvieron enfrente el nacimiento de las telenovelas.

Esto no es perfecto, definitivamente no, pero es el comienzo de algo importante, tiene alma y tiene todas las posibilidades creativas y comerciales del universo.

“La bastarda” cuenta con una producción que de repente nos sorprende con secuencias que ya las quisieran varias películas nacionales y con unas canciones originales iguales o superiores a las de las mejores telenovelas (muero por el “sound track”).

¿Y qué me dice de los arrebatos de humor y de suspenso, de los números musicales y de los ajustes de reparto tan comunes en esta industria y que en este proyecto alcanzan niveles verdaderamente afortunados?

Esto es algo más que el trabajo de un grupo de amigos que un buen día decidió utilizar sus tiempos libres para ponerse a jugar con una cámara, es el producto de un equipo de actores, escritores, compositores y directores que sí saben de televisión.

Eduardo Soto (el productor) es un Ernesto Alonso en potencia, Agustín Ocegueda (Gabriela y Bárbara) nos puede convencer de cualquier cosa.

Omar Yspango (Carlota) es la villana que México esperaba, Santiago Torres-Vázquez (Mimí y Alejandro) es un monumento a la creatividad y de ahí me puedo ir con Israel Vázquez (Lupita), con Danniel Vlad (Chaneque) y con muchos otros elementos más.

Puros actores que a lo mejor usted jamás había oído en los medios “especializados” pero que se merecen todo nuestro respeto y reconocimiento porque no cualquiera escribe, canta, baila, actúa y entretiene a las multitudes como ellos.

No por nada los dejaron grabar en un recinto tan exclusivo como el Palacio de Bellas Artes. No por nada hay tantas y tantas cosas qué decir de este proyecto.

Además, el final de su primera temporada es una locura que arranca con una coreografía delirante, que involucra cuestiones policíacas y que remata con un asunto como de película de Pedro Infante pero con tules y pelucas.

Yo sufrí, pero al mismo tiempo lo amé porque así es este negocio, porque así se sufre y porque así se ama con las buenas telenovelas. Luche por verla, le va a gustar.

ver nota original

 

Advertisement

Sin comentarios aún

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.