L. Dóriga entrevista a Enrique Krauze (R. Fórmula)

 Joaquín López Dóriga (R. Fórmula): Está esta tarde Enrique Krauze como director de Letras Libres en relación al fallo de la Corte en esta disputa que tenía esta denuncia, demanda que presentó La Jornada contra Letras Libres por un artículo publicado en 2004 donde en cierto modo hablaban de algún tipo de complicidad de La Jornada con la ETA, se presentó un proyecto absolutorio para Letras Libres y este fue ratificado por la sala por 4 votos a 1, el día que le informé de esta decisión escuchamos en este espacio al representante de La Jornada, hoy escuchamos como representante de Letras Libres a Enrique Krauze.

Enrique Krauze: Gracias por permitirme estar aquí y tratar de resumir 7 años en 7 minutos. La palabra complicidad la usamos en la prensa, en la vida pública, los periodistas, los escritores, en la primera sección de la Real Academia Española, el diccionario que es mostrar solidaridad o camaradería con algo o con alguien.

El uso del término “complicidad” el uso crítico de este término como denuncia es algo que La Jornada, aquí tengo una lista enorme de ocasiones en los que la propia Jornada ha utilizado el término, para referirse denunciando a la complicidad del Congreso Federal, del gobierno mexicano, del PRI, del Senado al TRIFE, es decir, en muchas entidades con respecto a problemas, entonces es del uso común de la prensa.

Yo incluso te preguntaría ¿Cuántas veces has escuchado o referido a quizás a ti o a empresas que has trabajado que son cómplices del poder, son cómplices de lo otro? En ese sentido es en el que usó García Ramírez el término, con elementos que la SCJN ponderó línea por línea, párrafo por párrafo el texto de García Ramírez con fundamento en declaraciones del juez Garzón, de Fernando Sabater y muchos otros elementos que no vienen al caso discutir, traer ahora, consideró que había esa solidaridad, esa simpatía con ETA, que por lo demás cualquier lectura en la hemeroteca de La Jornada y hay mucha documentación de eso, lo avala.

Nosotros le dimos a Carmen Lira, directora de La Jornada, el derecho de réplica, que utilizó en la revista, ella publicó en nuestra revista su réplica, pero decidieron no obstante demandar penalmente a García Ramírez, es decir, a perseguir esa opinión con la cárcel, esa opción fue desechada en los tribunales y luego siguió la demanda civil.

Siguieron 7 años, 7 años en los que mi persona y a la revista que represento y dirijo se nos cubrieron de denuestos, de descalificaciones, debo decir que con frecuencia hablando de mi persona como un denuesto, el hecho de que soy judío, y yo lamenté todas estas expresiones de denigración, de descalificación, pero nunca los demandé, estaban haciendo uso de la libertad de expresión que es una libertad preciada, preciosa.

Yo publique semanas antes de la reunión de la Corte, un texto en el País en donde yo les extendía un puente y decía: “Si gano o si pierdo espero que pueda abrirse una nueva etapa de tolerancia y de respeto” y vino el proyecto de la Corte que es un proyecto muy sólido, 115 páginas, 197 notas, lo he leído con todo cuidado y en el cual la sentencia ya dice que el valor constitucional de una opinión no puede depender de la conciencia de los jueces o tribunales, sino la competencia con otras ideas; esa competencia provoca un debate de ideas que genera lo que a la postre es la plenitud y la verdad de la vida democrática.

Bien, la sentencia niega el amparo a La Jornada, absuelve a Letras Libres y sostiene que esa nota de García Ramírez, esa opinión de García Ramírez, por cierto de García Ramírez, no mía, de él, no imputaba delito alguno a la Jornada, sino una simpatía y una solidaridad que es manifiesta para cualquier lector objetivo, como manifiesto para cualquier lector objetivo es la simpatía que con respeto pleno a la libertad de expresión La Jornada da al gobierno de Chávez o al de Evo Morales, o al propio Fidel Castro, al que da sus páginas como un editor o como un escritor.

Nosotros en Letras Libres no estamos de acuerdo con esa línea, digamos, de izquierda radical, pero respetamos esas opiniones y ejercemos nuestra…

López Dóriga: ¿O sea que La Jornada es de izquierda radical?

Enrique Krauze: Yo creo que la jornada es de una izquierda, digamos, distinta a una izquierda más moderada en la que yo inscribiría a muchos escritores que no están ahí, algunos que sí están ahí y al gobierno de Lula por ejemplo, los proyectos que no son ni… yo diría que ni Hugo Chávez, ni Castro que se ha quedado 52 años en el poder, ni Evo Morales.

Termino por decir en esa primea parte de lo que estamos hablando que la nota no imputaba delito alguno a La Jornada y la Suprema Corte no avala lo dicho por García Ramírez, la Suprema Corte avala el derecho de García Ramírez a decirlo. La Ministra Magistrada Olga Sánchez Cordero recordó a Voltaire: “Estoy enteramente en contra de lo que dices, pero defenderé hasta lo muerte tu derecho de decirlo”.

Antes y después de la sentencia, la Suprema Corte de Justicia y tu servidor, en lo personal, pero sobre todo tu servidor y Letras Libres, hemos sido objeto de un alud de denuestos y de insultos y de descalificaciones en un estilo que no quiero calificar, simplemente es muy lamentable.

Yo ahora aparezco ahí como agente de todas las instancias antipopulares, antinacionales y antimexicanas.

No olvidemos que con estos mismos argumentos que nuestros abogados defendieron de la libertad de expresión, la Corte ha dictado muchas sentencias en favor de “La Jornada”. En el caso, por ejemplo, del Colegio Green Hills, que atacó a “La Jornada” por ciertos declaraciones de La Jornada y la Corte defendió a La Jornada en aras de la libertad de expresión, que es aquello que La Jornada debería de defender más.

Yo creo que esta sentencia a quién beneficia es a la libertad de expresión en México, a la democracia y a la propia Jornada, que podrá seguir siempre, bueno, ejerciendo el periodismo crítico, muy fuerte, a mi juicio que muchas veces he lamentado, como digo, de descalificaciones, de denuesto, pero que tiene toda la libertad, todo el derecho de hacerlo.

Yo, por otro lado, he dicho que ese alud de descalificaciones y de denuestos contra mí, pertenecen a lo que he llamado “el periodismo del odio” Y yo creo que frente al año 2012 y en las circunstancias que vive México, lo digo con absoluta seriedad, yo reitero lo que ofrecí en el artículo que publiqué en El País y en Reforma; reitero que debe de privar en México el debate inteligente, lúcido, respetuoso y tolerante de las ideas, que la prensa se combate con la prensa, como dijo Francisco Zarco.

A donde me inviten a debatir, voy a ir. A donde me inviten, con los adversarios más radicales, más duros, siempre y cuando la regla sea que no haya denuestos, que no haya descalificaciones, que no se me acuse en tono antisemita de ser judío, primero, porque estoy orgulloso de serlo, por lo que han sido y son mis milenarios antepasados, y porque yo creo que México no merece que un diario de izquierda respetable y tan importante, como La Jornada, utilice palabras y fórmulas que son dignas del peor Vasconcelos y del peor momento del antisemitismo de derecha en México.

Y por último, creo que ya me llevé más de los siete, pero apenas ocho, tú tuviste una histórica, de tantas históricas entrevistas que has dado en tu vida, tantas, recientemente con Andrés Manuel López Obrador. El habló de iniciar, de dar inicio a una etapa nueva, de reconciliación y usó la palabra “amor”, habló de la “República amorosa”, todavía ha dicho que tiene que definir qué es eso, pero entendemos qué es eso.

Y ha hablado de que él tiene una nueva actitud, no es una actitud en donde él renuncie a sus ideas, y qué bueno, a sus principios, y qué bueno, a su proyecto de país, y qué bueno. Ese proyecto de país es… tiene el apoyo de muchos mexicanos y va a tener un lugar importante en los comicios del año que viene.

Yo hago esta excitativa porque yo quiero ya que después de que la Suprema Corte de Justicia, nuestra institución máxima de justicia, ha ya dictaminado de manera final inapelable, también yo dar por terminado esto y empezar una etapa nueva.

De amor, bueno, mira, no, no iría yo más tan lejos, ¿verdad?, diría yo que de respeto y tolerancia. Y yo creo que la mejor forma, una de las formas en las que la izquierda política, encabezada por López Obrador puede incidir positivamente en esto, es que haga reflexionar a la izquierda intelectual y periodística que lo apoya en que abandone definitivamente el “periodismo del odio y del denuesto”, eso es de otras épocas y de otros países y de otras tradiciones. Que volvamos a la buena época de izquierda mexicana, la de Bassols, la de Silva Herzog, la de Heberto Castillo, Heberto Castillo, que pudo dialogar con Luis H. Álvarez.

Yo soy un liberal, un historiador liberal y un periodista liberal y de veras tiendo la mano. Ojalá esa mano no sea recibida con escupitajos.

López Dóriga: Muchas gracias, Enrique. (13:58) (Enrique Krauze fija su posición ante fallo de la Corte en conflicto con La Jornada) 

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