Aeropuerto 2009

Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio

Estoy alarmado. ¿De casualidad vio las burradas que la mayoría de los canales de televisión hicieron alrededor del secuestro aéreo del miércoles pasado?

Perdón a muchas de las estrellas del periodismo televisivo que participaron en ese numerito, pero alguien, en sus televisoras, los tiene que sentar en una sala de juntas, ponerles el video de lo que hicieron desde el principio y obligarlos a realizar un ejercicio de autocrítica.

Sí, yo sé que hace mucho que no habíamos vivido algo así, que había que competir y que la manga del muerto, pero ninguno de estos argumentos justifica el clima de emergencia nacional que se creó alrededor de esta nota ni la cantidad de tonterías que se dijeron.

A ver, ¿por qué Jacobo Zabludovsky no dijo ninguna estupidez cuando cubrió, en vivo, las consecuencias del terremoto del 19 de septiembre de 1985? También fue algo “insólito”.

¿Sabe por qué? Porque en aquel entonces, había noción de profesionalismo, de responsabilidad y respeto.

Mucho de lo que se está haciendo en la televisión en la actualidad es como un circo que lejos de informar, deja mal parada a la industria y en un estado todavía peor al público.

Usted nada más imagínese el sistema nervioso de la gente pasando, en cuestión de nada, de la decepción del paquete económico 2010 a los horrores de las inundaciones, de los horrores de las inundaciones a la euforia previa al partido México-Honduras, de la euforia previa al México-Honduras a la histeria del secuestro aéreo.

De la histeria del secuestro aéreo a la triste realidad de este caso y de ahí, de vuelta al futbol pasando por Juanito, las Juanitas, los narcos, nuestra no competitividad como país, el contraste lluvia-no va a haber agua, kilos de noticias promocionales más toneladas de notas de color.

¿Cuál es la intención? ¿Informarnos? ¿Asustarnos? ¿Entretenernos? ¿Distraernos? ¿Vender?

Sí está como para ponerse a pensar pero, sobre todo, para corregir, para perfeccionar.

No nos confundamos, no se trata de encontrar nuevas maneras de hacer periodismo en televisión. Se trata de olvidar el “show” y de regresar al profesionalismo, a la responsabilidad y al respeto. ¿O usted qué piensa?

Mientras lo piensa, le quiero escribir de un caso que me tiene con el ojo cuadrado.

Se trata de la única televisora mexicana que ha coproducido con la Deutsche Welle (la cadena más importante de Alemania) y del único canal de televisión de todo este país que puede decir que acaba de ganar un Promax (uno de los premios más respetados del mundo) al lado de corporaciones como Fox.

No, no es Televisa, tampoco TV Azteca o alguno de los más famosos canales de la televisión pública del Valle de México como Conaculta Canal 22 o TV UNAM.

Es C7 del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión (SJRT), el canal público del estado de Jalisco.

Esto es importante porque confirma que la televisión mexicana no es sólo la que se produce en el Distrito Federal, porque demuestra que en los estados también se puede hacer televisión a la altura de las grandes capitales del mundo.

Porque le da otra dimensión a la televisión pública, porque le da su lugar a Jalisco como potencia televisiva y porque nos ayuda a comprender mejor el verdadero estado de las cosas.

C7 coprodujo con la Deutsche Welle una gran mesa sobre los retos del periodismo en la actualidad.

Y digo gran mesa no sólo por lo que representó en términos de producción y resultados sino porque el mismísimo Erik Bettermann, Director General de la Deutsche Welle, se aventó el viaje de Alemania hasta Guadalajara para participar en ella.

A lo mejor a muchos espectadores, acostumbrados a otra clase de noticias, esto no les dice mucho, pero es un acontecimiento que pone a México en las grandes ligas de la televisión internacional.

¿Cuándo había visto usted que la señal de la Deutsche Welle se interrumpiera para transmitir desde México? ¡Cuándo!

Ahora, el caso de C7 no sólo es importante por esto o por el Promax, ¿ya vio sus más recientes aportaciones?

Samuel Muñoz, el Director General del SJRT, hizo un programa especial titulado “La Red, realidades y desafíos” que debería ser material obligatorio en todas las estaciones públicas y escuelas de comunicación de este país.

Es una impresionante reflexión sobre la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México (La Red) con la presencia de la mayoría de las personas que la han presidido desde su fundación.

No sabe usted qué documento tan más bueno, casi tanto como “Ejemplo de vida” y “Crónica de campeones”, dos lanzamientos de esta señal sobre temas como la discapacidad y el deporte francamente positivos, recomendables. Si puede, véalos. Le van a gustar.

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