Como para hacer un estudio sociológico
Por Álvaro Cueva, publicado en Milenio
Muchas personas me han escrito, desde hace varias semanas, pidiéndome que critique, con particular violencia, “Yo quiero ser actor” y “Todo por el premio”, dos programas de Monterrey.
La verdad, entre el FUA, las telenovelas y otros tantos estímulos, lo tuve que postergar (como una larga lista de producciones que llevan rato esperando en mi cuaderno).
Para bien o para mal, escribo en un medio nacional y aunque de repente me meto con la televisión de los estados, sí es un tanto complicado encontrarle el valor periodístico a determinadas emisiones.
Para no hacerle el cuento largo, las peticiones siguieron y me dispuse a monitorear esos programas pero con tan mala suerte que no los localicé en las guías electrónicas de mis decodificadores.
En los pocos sistemas de televisión de paga que incluyen señales de Monterrey, los nombres venían mal y tuve que pedir ayuda por Twitter. Afortunadamente hubo quién se apiadó de mí y me dio los datos exactos de las transmisiones, y me puse a verlas.
¿Qué fue lo que encontré? Material como para hacer un estudio sociológico.
A lo mejor usted ya lo sabe y si no, le informo, en Monterrey pasan cosas raras. Ahí no sólo hay más opciones que Televisa y Azteca disputándose el mercado a nivel local, los niveles de audiencia siempre son altísimos.
¿Por qué? Por el clima y los hábitos y costumbres de una sociedad tan aplicada como ésa. La gente ahí realmente se entrega a lo que ve criticando, participando, promoviendo. Los regios aman la televisión.
Por si esto no fuera suficiente como para marcar un punto y aparte respecto a la televisión del resto del país, como en los últimos años Nuevo León se la ha pasado sumergido en el terror, no sabe usted qué fenómeno.
Los ratings de cualquier cosa, así sea la peor de todas, son altísimos, y la sociedad se está refugiando en la pantalla con una devoción como no existe otra en toda la República Mexicana.
Con razón he recibido tantos mensajes tan frenéticos sobre “Yo quiero ser actor” y “Todo por el premio”. Para millones de regiomontanos eso es mucho más relevante que, para los chilangos, “Laura” y “Cosas de la vida”.
¿Qué le puedo decir? Que alcancé a ver la final de “Yo quiero ser actor” y que, cuando quise, ya no estaba “Todo por un premio”, pero me tocó ver “En busca del ponchoballet” que fue lo que entró en su lugar y que parece que es casi lo mismo.
“Yo quiero ser actor” es un “reality show” de actores del canal Monterrey Televisión (Televisa) donde varias personas compiten (competían) por becas para estudiar en ciertas escuelas de formación artística y, en caso de obtener el primer lugar, tener la posibilidad de “salir” en la telenovela “Dos hogares”.
“En busca del ponchoballet” es un “reality show” de bailarinas del canal Multimedios Televisión+ (Multimedios) donde, por lo que entendí y que nunca me quedó del todo claro, varias chavas luchan por formar parte del ballet de lo que será el nuevo programa de Poncho De Nigris.
¿Son asquerosos? Le juro que no. Son programas regionales, hechos con presupuestos limitados, con problemas técnicos y con un espíritu muy local (¿Qué se puede esperar de un “reality” cuyo premio es “salir” en “Dos hogares” o bailar con Poncho De Nigris?), pero no son malos.
A usted le podrán parecer talentosos o no talentosos los participantes de “Yo quiero ser actor” o le podrá caer bien o le podrá caer mal el señor Poncho De Nigris, pero ya quisiéramos en otros rincones de la República dos programas como esos.
En “Yo quiero ser actor” la conductora Elsa Burgos hizo un espléndido papel, a la gente se le trató con dignidad y los jurados hicieron comentarios bastante atinados.
Las nenas de “En busca del ponchoballet” ni se encueraron, ni le faltaron el respeto a nadie y generaron unos movimientos en las redes sociales que ya quisieran cadenas internacionales como MTV.
Incluso si hiciéramos una comparación entre estas dos emisiones y las peores marranadas de Monterrey, “Yo quiero ser actor” y “En busca del ponchoballet” son de lujo.
No me va a decir que están peor producidos que “El club” o que estuvieron llenos de albures como las participaciones de la payasa Rayita Abajo de “Acábatelo”.
Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. “Yo quiero ser actor” y “En busca del ponchoballet” valen más que “TV de noche”, “Se vale” y “El show de Raquel” que se supone que son producciones nacionales y que, por tanto, debería tener otros estándares de calidad.
Y si tuviera que elegir, me quedaría con “Yo quiero ser actor” porque “En busca del ponchoballet”, a pesar de que dura más y de está hecho con más dinero, tuvo demasiadas inconsistencias.
Como que las decisiones se fueron tomando sobre la marcha, como que varios de sus jueces hablaron nomás por hablar. Se me hizo feo, aburrido y poco profesional. ¿O usted qué opina?
Escribes lo que debes escribir lo que crees que es necesario expresar y eso es admirable a pesar de que hable y critiquen u si sabes escribir, un saludo.