Publicado en El Economista
Jon Cohen / The Washington Post
El escándalo de espionaje telefónico que ha replegado a Rupert Murdoch y a su imperio, además de atraer la atención de las masas en ambos lados del Atlántico, está sacando a flote el trasfondo de una cultura altamente inflamable entre los miembros de la política británica y los medios de comunicación del país. Sigue leyendo