Con Carmen Aristegui (MVS), Lorenzo Córdova comentó: A propósito de las notas que tienen que ver con un reposicionamiento del debate en torno al crimen organizado, que se ha reintroducido a partir de las manifestaciones públicas de las últimas semanas, las cuales ojala no sean esporádicas o temporales, sino que la sociedad sea refractaria en estos casos.
Necesario que se rediscuta el combate al crimen organizado de manera abierta, ya que se han hecho oídos sordos de quienes han emprendido estrategias unilaterales y monodimensionales, pero es muy importante que se asuma que se trata de un problema colectivo y que de esa manera debe discutirse.
No debe olvidarse que además de una sociedad democrática, buscamos ser un estado constitucional y en la lucha contra el crimen organizado debe estar en primer lugar el tema de los derechos, porque si no estaría generándose un caldo de cultivo para que se den posturas autoritarias.
Esto lleva a retomar el evento que organizó la AMEDI, ámbito de la sociedad donde se encuentran también muchas posiciones autoritarias, nos acercamos a momentos muy delicados, electoralmente hablando, las elecciones locales y sobre todo las presidenciales del siguiente año, donde los medios de comunicación jugarán una postura central.
Hay una premisa en la reflexión sobre el papel de los medios en la democracia, de la que hay que partir, los medios pueden ser canales funcionales y útiles para la realización de los procesos democráticos, pero pueden terminar siendo como mecanismos distorsionadores, una amenaza que enfrentan las democracias. Las condiciones para que los medios sean funcionales para la democracia, son dos: pluralidad de medios y pluralidad en los medios, desafortunadamente en México, no tenemos ni lo primero y de manera muy precaria lo segundo.
La gran concentración mediática es un ingrediente distorsionador del funcionamiento de la democracia, pero tampoco podemos hablar de una verdadera pluralidad en los medios, los cuales son canales fundamentales para poder construir la opinión pública, algo sin lo cual la democracia no funciona. Requieren ser verdaderos canales de información y no de desinformación; lo cual supone que la información debe ser cierta, objetiva, oportuna y no distorsionada, porque si esto ocurre, todo el juego democrático se corrompe desde su propio inicio.
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