Lo bueno, lo malo y lo que viene

Por Gabriel Sosa, publicado en El Universal

El 2010 no puede dejarnos satisfechos. No obstante el noble crecimiento del sector (sobre todo en telefonía móvil y tv de paga), su desarrollo fue nuevamente empañado por los innumerables litigios, por decisiones erráticas, por la falta de voluntad política para atender los rezagos legales, por confrontaciones innecesarias y el desgaste político

El gobierno avanza en algunos de sus temas de agenda, pero lo hace confrontando más a la industria y, en muchas ocasiones, con decisiones arbitrarias. ¿Así es como se hace y se construye una política pública de Estado? Pero no todo es tan negativo. Debe reconocerse que en el gobierno se hicieron cosas importantes en 365 días, aunque algunas se hayan echado a perder con otras medidas. Es, pues, un recuento de claroscuros. ¿Qué fue lo bueno y lo malo en el año que termina?

Lo bueno: una iniciativa de ley integral de radiodifusión y telecomunicaciones presentada en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores. Lo malo: las presiones de algunos operadores para boicotearla, la indefinición del gobierno federal en el apoyo al proyecto y la falta de voluntad política de los legisladores para avanzar en su dictaminación.

Lo bueno: el presidente Calderón asegura que impulsa una reforma en el sector y las tres “c” (competencia, convergencia y cobertura). Lo malo: su reforma es sólo “administrativa” y no legal, lo que ha derivado, entre cosas, en que los cambios sean sido mínimos y haya más concentración de mercado y de infraestructuras.

Lo bueno: después de muchos años, se lanzaron nuevas licitaciones de frecuencias para servicios móviles de nueva generación. Lo malo: una de las licitaciones, la 21, fue un desastre y tuvo un alto costo económico, político, social y jurídico, que a nadie le ha beneficiado, ni siquiera a las principales beneficiarias (Televisa-Nextel).

Lo bueno: hubo un firme propósito de ampliar la infraestructura de las telecomunicaciones con la licitación de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Lo malo: se rentó por 20 años al precio mínimo de referencia porque las empresas interesadas decidieron no competir y fueron en alianza.

Lo bueno: la red de Canal 11 creció en el país. Lo malo: lo hizo con permisos otorgados a un organismo denominado, adscrito, qué pena, a la Secretaría de Gobernación, y no directamente al Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Lo bueno: el Presidente anunció varias acciones para avanzar en la digitalización de la tv, entre ellas, adelantar el apagón analógico de la tv de 2021 a 2015. Lo malo: lo hizo sin consensos en la industria, su decisión generó especulaciones sobre el uso electoral de la entrega de decodificadores y, en opinión de legisladores, invadiendo atribuciones de la Cofetel, por lo que su decreto fue suspendido, momentáneamente, por la Corte.

Lo bueno: los empresarios con concesiones de radio vencidas ya podrán continuar explotando sus frecuencias y lo harán con “certeza jurídica”. Lo malo: los refrendos se otorgaron sin atender el criterio de la Corte del refrendo mediante un proceso de licitación pública.

Lo bueno: se entregaron nuevas frecuencias de FM en el país, en beneficio de los radioescuchas. Lo malo: algunas de ellas se otorgaron a precio de “ganga” y no por una decisión de política pública, sino porque el PRI, con Manlio Fabio Beltrones a la cabeza, tenía el firme propósito de aprobar una reforma para otorgar frecuencias de FM a todos los operadores de AM.

Lo bueno: se fue Héctor Osuna como comisionado y presidente de la Cofetel. Lo malo: llegó Mony de Swaan, un hombre cercano al titular de la SCT, Juan Molinar, y el Presidente recuperó de los regulados a ese órgano en un momento clave en vísperas de las elecciones de 2012. Aunque hubo recursos en contra del nombramiento, ninguno prosperó.

Lo bueno: antes de irse, Osuna integró el Consejo Consultivo de la Cofetel. Lo malo: lo hizo sin consultar a otros comisionados de ese órgano, sin invitar a asociaciones no gubernamentales e inclinando la balanza hacia algunos operadores.

LICITACIÓN 21

Y el tema de la semana: el informe de Transparencia Mexicana sobre la polémica licitación 21. La Cofetel se ufanó que, según el reporte, el proceso fue totalmente apegado a derecho. No obstante, el testigo social en su reporte ejecutivo da a conocer falta de transparencia del órgano regulador: “TM le solicitó reiteradamente… el informe de la totalidad de los procesos (legales) y el estado de cada uno de ellos a fin de reportarlos en este informe, sin embargo, no obtuvo respuesta”. También reconoce la inquietud de la enorme diferencia por el pago entre los operadores entrantes y los existentes.

Transparencia Mexicana está obligada a revelar los detalles de las reuniones que previamente tuvo con funcionarios de la Cofetel y precisar si hubo o no algún tipo de presión e intimidación, con el fin de afianzar la credibilidad hacia los testigos sociales en licitaciones tan complejas como la que se desarrolló este año.

PARA EL 2011

Si el gobierno, ahora sí cumple su promesa, es indudable que 2011 será el año de la radiodifusión al lanzarse, por primera vez en la historia de nuestro país, licitaciones de frecuencias de radio y tv abiertas. También será destacado porque se elegirá el estándar de radio digital, que será el IBOC. A esta decisión, se agregará la definición del plan de acciones para el desarrollo de la tv digital, una vez que la Corte determine si hubo o no alguna inconstitucionalidad del decreto del presidente Calderón. Habrá también noticias en el Congreso.

Felices fiestas. Nos leemos el próximo año.

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