“Time” 2010: Facebook vs. WikiLeaks
Por Susana Chacón, publicado en El Universal
Sin duda, el nombramiento del “Hombre del Año” de la revista Time es de gran reconocimiento internacional. En esta ocasión, el galardonado fue Mark Elliot Zuckerberg, creador de Facebook en 2004 con tan sólo 19 años de edad entonces. Hoy, 26. Se otorgó el premio a la persona considerada de mayor influencia en la cultura y en las noticias a nivel internacional. Es interesante observar que en la historia de la revista Time es la segunda ocasión en la que se entrega este nombramiento a alguien tan joven. La primera fue en 1927 al ingeniero aviador Charles Lindbergh, que tenía 25 años.
En la era de la información y la comunicación, Zuckerberg logró conectar a 500 millones de personas de 75 idiomas, en un año. Su valor se centra en que, además de crear canales de intercomunicación, cambió los hábitos al establecer, mantener, lastimar y/o mejorar las relaciones humanas. La forma en que se establecen relaciones personales fueron revolucionadas por Facebook en menos de cinco años. Así, además de los contactos cotidianos, se abrió un espacio para buscar personas, subir información personal, fotos, deseos y crear una dinámica de polémica y diálogo entre grupos. La creación de redes sociales en la red es una forma de comunicación abierta, nunca vista con anterioridad.
El intercambio de datos y mensajes abarca una población sin edad. No se limita a adultos. Interesa a todo público: menores con permisos de sus padres, adolescentes, estudiantes, profesionistas, empresarios, políticos, funcionarios. Hay de todo. Comunica a todos con todos. Permite hablar de todos los temas y es un representante de todos los intereses de la sociedad, sin limitarlos a aspectos específicos como los políticos o los económicos o los culturales. En Facebook uno encuentra todo tipo de relaciones. Esto, sin duda, representa riesgos. Entre los más importantes está el que se abrió un acceso de información directa a redes de crimen organizado que con anterioridad no tenían posibilidad de recibirla.
Si recordamos los nombramientos anteriores de la revista Time, el año pasado se le entregó al economista Ben Bernanke quien, con 56 años, lo recibió por ser el presidente de la Reserva Federal estadounidense, capaz de cambiar la política monetaria de EU y por haber tomado un importante liderazgo en el rescate de la economía global de un abismo mayor. En 2008, el galardonado fue Barack Obama, y un año antes, el primer ministro ruso Vladimir Putin. Estos tres premios se otorgaron a personajes que tuvieron un gran impacto en política y en la economía global.
El principal competidor de Zuckernberg fue Julian Assange, fundador de WikiLeaks. Sin duda, la información que ha salido a la luz pública a partir del 28 de noviembre pasado ha revolucionado también la percepción que el mundo tiene sobre los EU. El número de cables publicados hasta hoy no es más que el comienzo de un camino cuyo fin desconocemos. El alcance de estas revelaciones todavía no toca fondo. Todo lo contrario, sus repercusiones han sido limitadas. Mucho se ha mencionado sobre el impacto que tendrá WikiLeaks en la futura forma de hacer política. En el viraje que implica a la imagen de EU en lo internacional. Desde la administración de Richard Nixon y los escándalos del Watergate, desde las revelaciones del famoso Garganta Profunda, no se había dado tan fuerte revés al proceso de decisión estadounidense. A diferencia del Watergate, Assange evidencia las relaciones de EU con el mundo y no habla sólo sobre las rupturas de su política interna. Utiliza la libertad de expresión en los medios de comunicación digitales para exponer lo que considera como los alcances y límites de la política exterior estadounidense. Menciona los mensajes positivos y también negativos. Hasta hoy se ha hecho énfasis en la publicación de los cables críticos de los gobiernos. Critica a los actores públicos y privados internacionales que afectan al interés nacional de EU. Aunque como parte de toda práctica diplomática, la transmisión de cables de información es parte de trabajo cotidiano, muchos de los publicados hasta hoy subrayan el sentimiento de miedo e inseguridad que se respira en la sociedad de EU. El ánimo posterior al 9/11 permea aún a la sociedad y a la clase política de ambos partidos, republicanos y demócratas. No se limita a los que ejercen el poder desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado. El ánimo de miedo y preocupación frente a posibles enemigos es implícito a su sociedad. Valdría la pena reflexionar si realmente el “enemigo” está dentro y no fuera de su territorio. Por lo pronto, les preocupa el externo.
WikiLeaks tendrá sin duda un gran impacto, pero, hasta hoy, para un público limitado. Para quienes formulan política exterior dentro y fuera de EU sí. Para la sociedad estadounidense, también. Pero para la sociedad mundial en su conjunto, el actual alcance dista mucho de tener los resultados alcanzados por Zuckerberg y su exitoso Facebook. Assange muy posiblemente cambiará la dinámica de hacer política exterior. Zuckerberg cambió las relaciones humanas en todo el mundo. Ambos son resultado de la revolución tecnológica que vivimos como parte de la globalización y apertura sin precedente. Ambos son claro ejemplo del cambio en las fronteras: se mantienen físicamente, pero se desdibujaron radicalmente en los hechos. Felicidades a Mark Elliot.
Titular de la cátedra de Estudios sobre México del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe