Ordena Hillary Clinton espiar a diplomáticos mexicanos
Por Redacción, publicado en Eje central
Wikileaks difundió 250 mil cables diplomáticos del Departamento de Estado donde incluyen esa directiva para 17 países; de la Embajada en México fueron transmitidos dos mil 285 de esos cables.
El gobierno de Estados Unidos ordenó espiar a un alto número de embajadas, incluida la de México, para determinar cómo votarían en las sesiones del Consejo de Seguridad, de acuerdo con un paquete de documentos revelados este domingo por la organización Wikileaks.
La controvertida organización no gubernamental difundió este domingo 250 mil nuevos memorandos del gobierno de Estados Unidos, con lo cual volvió a sacudir las estructuras de los gobiernos alrededor del mundo.
En los documentos concernientes a México, no se especifican las tareas de inteligencia a seguir, sino que se engloba en una nueva directiva de inteligencia humana, donde piden a la Embajada que recopilen información directa de funcionarios y expertos mexicanos sobre temas de interés político-diplomático.
La directiva fue enviada a más de una treintena de países en julio del año pasado, pero el énfasis está en la mitad de ellos. La información que buscaron los diplomáticos estadounidenses está en poder de la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde se producen los documentos de trabajo y se preparan las posiciones sobre países y temas, para que las autorice el Presidente.
De los documentos difundidos por un grupo de periódicos y revistas en Estados Unidos y Europa, 11 mil 322 son secretos, 97 mil 70 son confidenciales, 75 mil 792 habían sido desclasificados, 58 mil 95 fueron desclasificados pero sólo para uso oficial, y casi 10 son confidenciales o secretos para gobiernos extranjeros.
En el paquete completo existen dos mil 285 cables diplomáticos que salieron de la Embajada de Estados Unidos en México, durante un periodo de cuando menos 10 años, pero Wikileaks sólo colocó un número limitado de documentos en su página web. La misión en México es la tercera que más cables diplomáticos produjo, después de Bogotá, con un total de dos mil 416, y Caracas, con dos mil 340.
Sin embargo, esto se explica porque, de acuerdo con los documentos sobre México que fueron difundidos, este país se encuentra en la periferia de la geopolítica de Estados Unidos, enfocada a Irak, Irán y los países musulmanes, en donde reviste una enorme preocupación el futuro de Turquía, miembro de la OTAN, mayoritariamente musulmán cuyo interés por entrar a la Unión Europea ha sido motivo de preocupación durante varios años.
Bogotá y Caracas tuvieron la actividad diplomática fundamentalmente por la presidencia de Hugo Chávez, que se ha convertido en un dolor de cabeza para Estados Unidos, que ve en el venezolano una reedición de Fidel Castro, y sobre el que tienen sospechas de financiar narcoterroristas.
El narcoterrorismo es uno de los temas de mayor interés para Washington en América Latina, y hay cables de solicitud de información específica para la Embajada de Estados Unidos en Paraguay, sobre toda la actividad terrorista, de narcotráfico y contrabando de armas y humano en la llamada Triple Frontera, que comparte con Brasil y Argentina.
El equilibrio político en América Latina también ocupó la atención de Wikileaks al divulgar sus documentos. Uno de ellos es un cable secreto sobre el golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya, que consideró ilegal e ilegítimo. Washington terminó avalando el golpe, sin embargo.
En la lógica de la geopolítica es donde figura México, de acuerdo con el primer paquete de documentos revelados.
De acuerdo con los documentos, el Departamento de Estado emitió una directiva sobre inteligencia humana –recolección de información a través de contacto personal-, que sobreseía una elaborada por la Administración Bush en 2004, en la cual solicitan a sus diplomáticos que les envíen posiciones sobre temas específicos y tendencias de voto en la Organización de las Naciones Unidas, a fin de poder establecer una estrategia en Nueva York.
Pero la directiva va mucho más allá. Solicitan a los diplomáticos que obtengan de sus contrapartes mexicanas no sólo toda la información biográfica, sino “la información en sus tarjetas de presentación, números telefónicos, de celular, localizadores, faxes, correos electrónicos, identificación de sus URLs, sus números de cuenta en tarjetas de crédito, sus números de viajeros frecuentes, sus horarios de trabajo”.
No aclara la directiva para qué desea esa información, que está solicitada, además de la embajada en México, a las de Austria, Burkina Faso, China, Costa Rica, Croacia, Egipto, Etiopía, Francia, Indonesia, Japón, Libia, Nigeria, Ruanda, Rusia, Sudán, Turquía y Uganda.
Austria, Japón, México, Turquía, Uganda, son miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; China y Rusia son miembros permanentes.
Cuando pide información sobre ciertos países o temas, la directiva añade países o inclusive organizaciones internacionales.
El interés del Departamento de Estado por cuanto a países es Sudán –por la zona en guerra de Darfur-, Afganistán, Somalia, Irán y Corea del Norte.
Los temas en los que le interesa saber de manera permanente posiciones y tendencias es sobre la reforma al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el proceso en el Medio Oriente, Derechos Humanos y Crímenes de Guerra, desplazados y proliferación de armas de destrucción masiva.
En otro documento, hay otra referencia indirecta a México, y fue hecha por el presidente sirio Bashar al-Assad, quien durante un encuentro en Damasco con el enviado especial del presidente Barack Obama para la región, el ex senador George Mitchell, se mofó de los estadounidenses cuando le plantearon la idea de una iniciativa de cooperación de seguridad fronteriza con Irak.
“Citando la incapacidad de Estados Unidos para controlar su larga frontera con México, Assad dijo que la frontera no era el principal desafío”, indica el cable donde mencionan aquél difícil encuentro con el líder sirio.
Los documentos difundidos por Wikileaks muestran, en su conjunto, toda la imbricada red de relaciones políticas y diplomáticas en el mundo, y a partir de los 250 mil cables revelados, dónde están sus prioridades.