Por David Brooks, publicado en La Jornada
La filtración de Wikileaks dio la vuelta al mundo mediante un circuito que empezó con una memoria portátil del tamaño de un dedo con más de un cuarto de millón de cables diplomáticos secretos estadunidenses y pasó por un sitio cibernético –el “medio” de comunicación más nuevo– a los medios más antiguos, los periódicos (la televisión y el radio ocuparon sólo un lugar de comentaristas de lo sucedido). Sigue leyendo