Violencia y telecomunicaciones
Por Gabriel Sosa, publicado en El Universal
Un Presidente de la República que, molesto, alza la voz y afirma que, pese a la suspensión de su decreto por parte de la Suprema Corte Justicia, sí habrá apagón analógico en el 2015…
Un secretario de Estado que estalla y casi se enfrenta a golpes con un diputado. Un presidente del órgano regulador que se confronta cada que puede con organizaciones de la sociedad civil, como si éstas fueran las enemigas a vencer. Un gobierno que intensifica sus operativos para desmantelar, cada vez con más violencia, radios comunitarias.
El gobierno del cambio nos ha desilusionado. Lo que ocurre en el sector de las telecomunicaciones es un reflejo de lo ocurre en el país. No hay rumbo ni liderazgo, tampoco consensos, sólo ocurrencias, violencia y acciones que a su parecer beneficiarán al partido en el poder en las elecciones de 2012. Se apagan fuegos, pero se encienden otros. Es que “este sector ha tenido litigios desde hace muchísimos años”, se justifica el secretario de Estado. Pero no hace nada por disminuirlos, sino por el contrario, los intensifica. Son muchas las resistencias al cambio, se justifica. ¿Cuál cambio?
La política pública del sector parece inexistente, pese a que los más altos funcionarios del gobierno afirmen lo contrario. Lo que priva en el sector son las decisiones verticales, de un solo hombre. El órgano colegiado y supuestamente dotado de una autonomía, la Cofetel, fue recapturado por el Presidente de la República, pero no para ponerlo al servicio del país. La misma línea vertical está en otros espacios del sector creados recientemente: la Comisión Intersecretarial para la Transición hacia la Televisión Digital, el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) y hasta el Consejo Consultivo de la Cofetel. En la supuesta reconfiguración del escenario de las telecomunicaciones, la sociedad, los consumidores, siguen ausentes.
¿Cuál de todas las decisiones del gobierno actual ha impulsado, en serio, la competencia?, ¿la portabilidad numérica?, ¿el programa de transición de AM a FM?, ¿el refrendo de las concesiones?, ¿el decreto de transición analógico-digital de la televisión?, ¿las licitaciones de frecuencias?, ¿la expansión de la red de canal 11?, ¿la licitación de la fibra óptica?, ¿la pretendida recuperación de espectro de la banda 2.5 a 2.7 y de los canales 46 y 52? Suena a que se ha hecho mucho, pero la promesa de las tres “c” (competencia, convergencia y cobertura) no se ha cumplido a cuatro años de gobierno. Por eso, en broma y en serio, el senador Carlos Sotelo ha dicho que las tres “c” más bien se refieren a la palabra del sexenio: “concentración”.
Las metas son tan cortas, que hasta se asume, porque así son las cosas, que no necesariamente habrá, por ejemplo, más competencia y bajos precios en uno de los subsectores clave: la telefonía celular. Lo expresado por el titular de la SCT, Juan Molinar, en su comparecencia de este miércoles ante los senadores, es una joya, que lo contradice y que contradice la defensa gubernamental de los supuestos beneficios que traería la licitación 21:
“Sobre ese tema (se refiere a la licitación 21) es donde yo quisiera que nos pudiéramos centrar, porque va a haber un nuevo competidor, pero no hay garantía de competencia y la única garantía de la competencia es que la interconexión que tenga ese respecto de los demás, incide en la reducción de tarifas y eso no lo da la licitación, no lo obtiene el gobierno mexicano en un marco jurídico hoy día. Insisto, salvo que ganara Cofetel los amparos interpuestos contra el Plan de Interconexión, y creo que es la agenda en la que tiene que participar el Congreso”.
Así es: si no se alcanza la competencia ni las tarifas bajas, es por culpa de la interconexión, tema que ayer se colocó nuevamente en la agenda. Y cuando hablamos de interconexión necesariamente volteamos a ver a Telmex. Conclusión gubernamental: dicha empresa tiene la culpa y, por lo tanto, se le crea un contrapeso con más acciones de “política pública” (autorización para concentrar más cableras y adquisición de fibra óptica, por ejemplo), pero las cosas salen mal de último momento con la última operación. Televisa se divorcia de Nextel y ésta se queda sola con el paquete de la licitación 21.
Molinar Horcasitas lo lamenta: “Desde mi punto de vista era un elemento positivo (la participación de Televisa), porque no solamente generaría un movimiento hacia una mayor competencia, sino hacia otra de las ‘c’, la de la ‘convergencia’, porque es una empresa que hubiera dado un impulso fuerte en términos de convergencia en el mercado mexicano y eso pudiera haber sido muy bueno para la industria en términos de competencia y para el consumidor como resultado de lo mismo”.
Para unos, la convergencia es viable porque será benéfica para los mexicanos, para otros no es posible. Telmex debe quedar anclada en el “doble play”, por ahora, mientras otros operadores también esperan definiciones. Al recibir un premio de filantropía esta semana, el presidente de MVS Comunicaciones, Joaquín Vargas, dijo lo siguiente: “Peor aún, (la actual administración) genera una burocracia para poder emprender nuevos negocios, pone trabas a los empresarios que quieren iniciar proyectos para generar empleo y riqueza. Al menos esa es mi experiencia en el sector de las telecomunicaciones, en el que impera la incertidumbre jurídica”.
Licitaciones y anuncios
La nota la dio ayer el comisionado José Luis Peralta: que en 2011 sí habrá licitaciones de frecuencias de radio y televisión abiertas. Esto se ha escuchado desde el inicio del sexenio. ¿Ahora sí?… La incertidumbre jurídica en el sector llevará a una nueva empresa a la quiebra. La próxima semana será noticia… “¿Quieren que les cuente un cuento? El fin que justifica los medios durante el proceso electoral de 2006”, es el nuevo libro del maestro Raúl Navarro Benítez, profesor e investigador de la UAM. Luego le platico más detalles.