De la TV Digital, Peña Nieto y otros presidenciales
Por Carlos Avilés Allende, publicado en El Universal
¿Sabe en qué consiste el apagón analógico? ¿Por qué se están peleando en la Corte los legisladores y el presidente por este tema? ¿Y en qué le afecta o beneficia este conflicto que se llevó hasta el máximo tribunal del país? Bueno, pues en la primera parte de mi comentario de hoy trataré de dar respuesta, de manera breve, a estos puntos.
De entrada hay que recordar que el presidente Felipe Calderón, el 2 de septiembre pasado, como punto central y sorpresivo de su informe de labores, adelantó la transición de la televisión analógica a la digital.
Mediante un acuerdo estableció una serie de acciones para que a partir del 2011 y hasta el 2015 –y no hasta el 2021 como estaba previsto- todos los concesionarios o permisionarios de televisión –locales y nacionales- dejen de transmitir en el sistema analógico y lo hagan por la vía digital.
El sistema digital permitirá mejorar la calidad de las imágenes que veamos en los televisores, que haya más canales y también se pueda brindar el servicio de teléfono e internet por esta misma vía.
Pero para la mayoría de los hogares mexicanos implica cambiar sus televisiones o adquirir unos receptores que les permitan adaptar las nuevas señales a sus televisiones que, generalmente, operan bajo el sistema analógico.
Por eso es que este proceso, que ya se ha concretado en diversas partes del mundo, se le conoce como el apagón analógico.
Conforme a datos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), en México hay 26.5 millones de hogares con televisión y 1.3 millones sin ella. De la población con ese aparato, 22.8 millones cuenta con televisor analógico, es decir, 86.3% de los hogares.
Y se calcula que a la fecha hay 3.6 millones de hogares con televisor digital, cifra que representa 13.6% del total de los hogares con televisión.
Para llevar a cabo esta tarea el presidente Felipe Calderón creó una Comisión Intersecretarial para la Transición Digital, presidida por los secretarios de Gobernación, de Hacienda, de Desarrollo Social, de Economía, de Educación Pública y por el titular de la Cofetel.
Y este punto fue el que detonó el conflicto con el Congreso de la Unión. Porque los legisladores consideraron que el presidente se apropió de atribuciones que no tiene, porque a quien le toca implementar y decidir cómo y en qué tiempos se va a dar a esta transición es a la Cofetel, que es un órgano autónomo encargado de las telecomunicaciones.
La realidad es que lo que está en juego en este conflicto es quién maneja todo el proceso de transición, pero por el poder que tendrá sobre las televisoras existentes y por el poder que le dará manejar y adelantar la concesión de nuevos canales de televisión.
En suma, todo es un pleito por dinero, por poder económico y, sobre todo poder político, porque quien controle este punto tendrá una gran influencia en lo que sucederá en las televisoras rumbo a las elecciones presidenciales del 2012.
La forma en que estructuró el presidente Calderón el proceso de transición le da el poder a él, porque todos los que integran la comisión son parte de su gobierno y el presidente de la Cofetel, Mony de Swaan es su incondicional y del secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas.
Y la forma en que el Congreso pide que se den las cosas equilibra un poco más el escenario, porque no todos los comisionados de la Cofetel son aliados del presidente. Aunque hay que decirlo también le da un mayor poder a Televisa y a TV Azteca, porque se asegura que algunos de los comisionados son de su equipo.
Y al final de cuentas el beneficio a los usuarios es lo de menos.
Como seguramente habrá escuchado, o revisado la información que publicamos desde el jueves pasado, a la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Olga Sánchez Cordero, le tocó hacerse cargo de las controversias constitucionales que promovieron las Cámaras de Diputados y Senadores.
En resumidas cuentas la ministra admitió las demandas y suspendió la entrada en vigor del decreto del presidente durante el tiempo que dura el juicio. Para los legisladores esta decisión, aunque es temporal, es una victoria importante. Aunque todavía parcial. Para los televidentes sólo implica que tendrán un poco más de tiempo para comprar una nueva televisión o el receptor necesario.
Y para Calderón un revés que buscará revertir en esta misma semana, cuando promoverá seguramente un recurso de reclamación.
Normalmente la experiencia dice que las suspensiones decretadas por un ministro son ratificadas por el resto de sus compañeros. Pero en los asuntos relacionados con las telecomunicaciones, la Corte se vuelve impredecible. En una de esas hasta dicen que la ministra Olga ni siquiera debería haber admitido las demandas y las desechan. Y Calderón ganaría todo el paquete.
¡Qué tal, eh!