Por Fernando Mejía Barquera, publicado en Milenio
Un asunto fundamental dentro de la aún hipotética reforma de las telecomunicaciones es el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión. Durante varias décadas éste fue un tema de interés casi exclusivo para los empresarios del ramo y para algunas entidades gubernamentales, unas y otras dotadas de condiciones económicas para operar una estación.
El conocimiento de qué frecuencias eran susceptibles de ser ocupadas era patrimonio de técnicos especializados que trabajaban para las empresas del ramo o para el gobierno. Como no era un conocimiento de fácil acceso, el gobierno podía argumentar: “no hay frecuencias disponibles”, cuando algún grupo social, una universidad o incluso un partido político solicitaban el otorgamiento de una frecuencia.
Piratas y alegales
Con el correr de los años, diversos grupos empezaron a descubrir que la localización de frecuencias libres no era algo complicado, aprendieron a ubicarlas en el espectro, accedieron al uso de ellas y comenzaron a difundir señales de radio y tv sin contar con permiso o concesión. De esa manera surgieron estaciones “pirata”, como las califican quienes no están de acuerdo con su existencia, o “alegales” como prefieren definirlas quienes las operan.
A partir de los años 90, empezaron a transmitir en México emisoras sin permiso o concesión, con diversos objetivos: algunas como estaciones comerciales, otras con intencionalidad política y otras más con matices de servicio a una comunidad.
Simultáneamente, han aparecido empresas o grupos sociales que exigen al Estado, de diversas formas, el derecho a contar legalmente con frecuencias de radio o tv. Ni los gobiernos del PRI ni los del PAN han atendido la asignación de éstas desde una postura democrática, es decir, salvaguardando los intereses de las empresas que legítima y legalmente operan un permiso o concesión, pero al mismo tiempo atendiendo las demandas que, también legítimamente, han levantado grupos o instituciones sociales que desean ejercer su derecho a la libertad de expresión como operadores de radio o tv. Es práctica habitual que las solicitudes de estas entidades no sean atendidas, o bien que se les responda negativamente.
Multiplicación digital
Hoy la tecnología pone al gobierno en una situación de mayor complejidad en relación con este asunto. La digitalización hará que las frecuencias libres, con posibilidad técnica real de ser utilizadas, se multipliquen, y por lo tanto nuevos emisores ingresen a la radio y la tv.
En mayo de 2009 (http://impreso.milenio.com/node/8583548), la revista Etcétera mostró, mediante la publicación de un estudio elaborado por la SCT a finales del gobierno foxista, que es posible en la actualidad, todavía bajo los parámetros de la transmisión analógica, licitar las frecuencias necesarias para formar al menos una nueva cadena nacional de tv, que estaría formada por 147 estaciones (39 de VHF y 108 de UHF) distribuidas en el territorio nacional y llegaría a 20.7 millones de telehogares (93.1% del total). Sería, por lo tanto, una cadena equiparable a las que encabezan los canales 2, de Televisa, y 13, de Tv Azteca. Sin embargo, a pesar de que se han presentado solicitudes de concesión para operar una nueva cadena, el gobierno no ha autorizado su creación.
También está demostrado, tanto en la práctica radiofónica dentro de México como en la experiencia de otros países, que sería posible duplicar prácticamente el número de frecuencias de radio en FM, aun en la era de la radio analógica, si la actual norma técnica para operar estaciones en el segmento de 88 a 108 megahertz se modificara con el fin de que la separación entre emisoras en operación, que actualmente es de 800 kilohertz (.8 mhz), se redujera a 400 kilohertz (.4 mhz).
Favores políticos o reforma
Con el cambio de las transmisiones analógicas a las digitales, el número de frecuencias libres se multiplicará. En el caso de la televisión digital será posible que en el ancho de banda de 6 megahertz, que actualmente ocupa un canal de televisión, puedan transmitirse una señal de tv de alta definición y dos señales digitales de formato estándar. Es decir, donde antes cabía un solo canal habrá lugar para tres. Y lo mismo ocurrirá en el caso de la radio. Si como parece que ocurrirá, México adopta el sistema de radio digital estadounidense IBOC (In band on channel, conocido comercialmente como HD Radio), será posible transmitir en el mismo ancho de banda que actualmente ocupa una sola estación, tres señales diferentes.
¿Qué hará el país con esa riqueza? ¿Qué hará el gobierno: continuará con su tradicional política de administrar las frecuencias como si fueran moneda de cambio canjeable por favores o compromisos políticos, o decidirá transitar el difícil camino de una reforma a fondo? El debate sobre el tema habrá de constituirse en uno de los principales dentro de la agenda nacional.